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lunes, 7 de mayo de 2007

La reina Margot

Margarita de Valois, nacida el 14 de mayo de 1553, fue la séptima hija de Enrique II y Catalina de Medici. Sus familiares la llamaban Margot, y fue ese apodo por el que fue más conocida. Apenas conoció a su padre, que murió cuando ella tenía 6 años. Hacia su madre sentía un miedo reverencial. Tenía una relación muy estrecha -y, según los rumores, incestuosa- con su hermano Hércules, duque de Alençon.
Margot se había enamorado de Enrique, duque de Guise y líder de la facción católica más intransigente en la guerra religiosa que dividió a Francia a finales del siglo XVI. No obstante, cuando llegó el momento de elegir marido para Margot, Catalina de Medici (que actuaba entonces como el poder detrás del trono en la corte de su hijo Carlos IX) se rehusó a permitir el casamiento de su hija con el duque, pues pese a que ella era católica, consideraba a los Guise una amenaza mucho mayor que los protestantes, conocidos en Francia como hugonotes. El matrimonio de Enrique de Guise con Margot podría terminar siendo un escalón que le permitiría apoderarse del trono.
Catalina intentó casar a Margot con don Carlos, el hijo de Felipe II de España, pero las negociaciones no prosperaron. Luego quiso que se convirtiera en esposa del rey Sebastián de Portugal, pero ese proyecto también quedó en la nada. Finalmente, en 1570 Catalina decidió utilizar a Margot para cimentar la paz que acababa de firmar con los hugonotes. Propuso entonces que Margot se casara con Enrique de Borbón, hijo de la reina Juana III de Navarra, que era una de las líderes más importantes de la facción hugonote. Juana se mostró poco entusiasmada ante la oferta, pero los demás nobles protestantes se manifestaron a favor. La muerte de Juana III en junio de 1572 (según las malas lenguas, envenenada por Catalina) favoreció la realización del matrimonio.
Enrique de Borbón, que se había convertido en rey de Navarra al morir su madre, terminó casándose con Margot el 18 de agosto del mismo año; ambos tenían 19 años. Se cuenta que durante la ceremonia (que debió realizarse en las puertas de Notre Dame, pues Enrique, como hugonote, no podía entrar) el novio y la novia nunca se miraron, sino que mantuvieron la vista fija hacia el frente, y que cuando el cardenal que oficiaba la ceremonia le preguntó a Margot si aceptaba a Enrique como esposo, ella se rehusó a responder. Entonces su hermano Carlos se acercó a ella y la obligó a asentir con la cabeza.
Sólo 6 días después de la boda se produjo la Masacre de San Bartolomé, en la que entre 2.000 y 100.000 hugonotes fueron asesinados en París y otras partes de Francia. La masacre fue, para algunos, instigada por Catalina de Medici; para otros, por Carlos IX; otra versión señala a Enrique de Anjou, hermano de Carlos IX y Margot, como el responsable. Otros afirman que se trató de una reacción espontánea de los católicos, incapaces de aceptar la paz con los hugonotes.
La proximidad de la Masacre de San Bartolomé y el casamiento de Enrique de Borbón-Navarra y Margot hizo se lo llamase "las bodas rojas". Enrique estaba en una situación muy peligrosa, pero salvó su vida fingiendo convertirse al catolicismo. Si bien Margot hubiese podido, en ese momento, hacer anular su unión con Enrique, permaneció lealmente a su lado. Sabía que lo único que lo mantenía con vida, aparte de su "conversión", era el hecho de estar casado con ella y si bien no le gustaba como marido, no estaba dispuesta a que lo mataran por su culpa. Así, Enrique permaneció en el Louvre y otros palacios reales como virtual prisionero de su cuñado Carlos IX y su suegra Catalina. Durante ese tiempo se esforzó en que todos en la corte creyeran que él era un príncipe frívolo e inofensivo, dedicandose exclusivamente a seducir mujeres.
En 1574 murió Carlos IX y Enrique de Anjou accedió al trono con el nombre de Enrique III. En ese momento los hugonotes y los católicos moderados conspiraron para deshacerse del nuevo rey, que prometía continuar con la política de tolerancia cero hacia el protestantismo seguida por Carlos IX desde San Bartolomé, y poner en su lugar a su hermano el duque de Alençon. Aparentemente Alençon y el rey de Navarra estuvieron involucrados en la conjura, que acabó por fracasar. Los cuñados fueron encarcelados en Vincennes, pero consiguieron escapar a Navarra. Margot, por su parte, también fue encarcelada en el Louvre por Enrique III.
Alençon y Enrique de Navarra establecieron una alianza y, al frente de un ejército de hugonotes, declararon la guerra a Enrique III; Alençon incluso parece que acarició la idea de convertirse al protestantismo. No obstante el conflicto concluyó rapidamente gracias a Catalina de Medici, que no quería ver a sus hijos guerreando entre ellos y logró que Enrique III emitiera el Edicto de Beaulieu, que concedía algunos privilegios a los hugonotes. (Esto no evitó que Catalina intentase quebrar la alianza de su hijo menor y su yerno, enviando a su dama de compañía Charlotte de Sauve para seducirlos a ambos y hacerlos competir por su amor).
Enrique de Borbón-Navarra reclamó la liberación de Margot, pero Enrique III y Catalina se rehusaron. Recién en 1577 Margot fue autorizada a abandonar París para llevar a cabo una misión diplomática en Flandes. Los flamencos, que se habían sublevado contra la dominación española en 1576, parecían dispuestos a coronar rey a algún noble francés tolerante con el protestantismo y capaz de protegerlos de España; el duque de Alençon parecía el candidato ideal, y como Margot seguía sintiendo un gran cariño por su hermano, podía contarse con que llevase a cabo su misión con eficacia. No obstante, si bien fue capaz de establecer buenos contactos con los nobles flamencos, las negociaciones para poner a Alençon en el trono fracasaron.
Margot regresó a París, donde rindió cuentas de su viaje a Enrique III. Allí la situación era muy tensa, pues se rumoreaba que Alençon quería tomar el poder. Hubo un complot, del cual participó Luis de Bussy d'Amboise, entonces amante de Margot, para deponer a Enrique y poner a su hermano en el trono, pero fracasó. Alençon fue encerrado en el Louvre pero consiguió evadirse, aparentemente con ayuda de Margot. No obstante, Enrique III le permitió en 1579 viajar a Navarra (acompañada, y vigilada, por Catalina de Medici) para reunirse con su esposo. Enrique no estaba muy entusiasmado con el retorno de su mujer, pero la recibió con cortesía. Hubo un problema en la ciudad protestante de Pau, cuando Margot quiso celebrar una misa católica, pero se resolvió más o menos satisfactoriamente. Margot y Enrique se establecieron en Nèrac, una ciudad más tolerante en materia religiosa.
Durante los siguientes tres años, el rey y la reina de Navarra llevaron una vida escandalosa. Tanto Enrique como Margot tenían amantes y no se molestaban en ocultarlo. Margot también reunió en su corte a muchos intelectuales de la talla de Michel de Montaigne y artistas como Guillaume Salluste de Bartas. En 1580 se produjo un conflicto entre el rey de Francia y el rey de Navarra, causado por la mala aplicación del Edicto de Beaulieu y por un desacuerdo entre Enrique de Navarra y el lugarteniente general de Enrique III en el feudo vecino de Guyena. Margot lo resolvió proponiendo que Alençon viniera a Navarra a negociar con su marido. Fue en esa visita de su querido hermano que ella conoció a Jacques de Champvallon, uno de los nobles miembros de su séquito, de quien se enamoró. Tuvieron que separarse cuando Alençon volvió a Francia.
En 1582 las cosas cambiaron cuando Enrique comenzó un romance muy apasionado con la adolescente Francisca de Montmorency, apodada Fosseuse. Cuando la joven quedó embarazada, comenzó a presionar a Enrique para que se deshiciera de su supuestamente esteril y abiertamente infiel esposa y se casara con ella. Hay que decir que durante esos tres años de vida en común, Margot había quedado embarazada una sola vez, pero había terminado dando a luz a una hija muerta; además, no era seguro de que la niña fuese hija de Enrique o de alguno de los amantes de Margot.
Como el ambiente en la corte de Nèrac se había vuelto hostil, Margot decidió volver a París. Si bien fue recibida con frialdad por Enrique III y Catalina de Medici, pudo continuar su romance con Champvallon tranquilamente. No obstante, pronto tuvo que abandonar también París, pues quedó embarazada de un hijo de Champvallon y, según distintas versiones, se practicó un aborto, o lo dio en adopción. Al saber esto, el rey se hartó y expulsó a su hermana de la corte en 1583.
Margot quiso regresar a Navarra, pero Enrique no quiso recibirla. Tras 8 meses de negociaciones entre Francia y Navarra, Margot terminó volviendo con su esposo que, entusiasmado con su nueva amante Corisande D'Andouins, le dio una acogida tan glacial como la de su madre y su hermano en 1582. Margot había sido víctima de aquel refrán que siglos después acuñaron los soviéticos: "Cuando alguien tiene demasiados problemas, él mismo se convierte en un problema". La muerte de su amado hermano Alençon en 1584 afligió aún más a Margot.
En 1585 comenzó nuevamente la guerra religiosa en la que se enfrentaron Enrique de Guise, Enrique de Borbón-Navarra y Enrique III (llamada "la guerra de los tres Enriques"). Margot decidió apoyar a su antiguo amante, el duque de Guise, y tomó posesión de Agen, ciudad que formaba parte de su dote y de la que era condesa. Desde allí intentó levantar un ejército y mandarlo a luchar junto con el duque de Guise, pero los habitantes de la ciudad se rebelaron contra ella y la obligaron a escapar. Se instaló en el castillo de Carlat, pero debió irse a causa de un conflicto con el gobernador de la fortaleza (que había sido su amante), así como por la proximidad de las tropas reales. Luego se refugió en el castillo de Ibois, pero el ejército de Enrique III se apoderó de la fortaleza y la hizo prisionera.
En 1586, Enrique III mandó encerrar a su hermana en el castillo de Usson, que había servido de cárcel en el reinado de Luis XI. Escribió: "Cuanto más la conozco, más reconozco la ignominia en la que esta miserable nos ha hundido. Lo mejor que Dios podría hacer por ella, es llevársela". Catalina también repudió a su hija y empezó a pensar en anular su matrimonio con Enrique de Navarra y casarlo con su nieta Cristina de Lorena. Para mitigar sus malas condiciones, Margot sedujo a sus guardias, y para distraerse un poco, escribió sus memorias, que dedicó a su amigo, el historiador Pierre de Brantôme.
En 1588 Enrique de Guise fue asesinado por orden de Enrique III. En 1589 Enrique III fue, a su vez, asesinado por un católico fanático, en venganza por la muerte del duque de Guise. Esto permitió el ascenso al trono de Enrique de Borbón, rey de Navarra, que se convirtió en Enrique IV; con esto finalizó en Francia el reinado de la dinastía Valois y comenzó el de los Borbones, que se extendería -con varias interrupciones- hasta 1830. En 1593 el nuevo rey se reconcilió con su esposa, lo cual mejoró sus condiciones de vida en Usson. Enrique quería anular su matrimonio con Margot para casarse con su amante Gabrielle d'Estrèes. Margot se negó a colaborar, no porque estuviera enamorada de su marido sino porque consideraba una deshonra ser suplantada como reina de Francia por una mujer de baja cuna como Gabrielle. Pero cuando Gabrielle murió en 1599, las cosas cambiaron. Enrique decidió casarse, por motivos políticos, con María de Medici, y Margot accedió a la anulación de su matrimonio, pues no creyó tan vergonzoso ser reemplazada en el trono por una Medici, pariente de su madre.
Tras el matrimonio de Enrique y María en 1600, Margot fue liberada y pudo volver a París. Allí se construyó un palacio suntuoso en la orilla izquierda del Sena, frente al Louvre (hoy desaparecido), donde celebraba fiestas magníficas; también continuó teniendo affaires con hombres mucho más jovenes que ella, incluso adolescentes. Sus relaciones con Enrique IV y María de Medici eran excelentes; ella se ocupó de criar a los hijos de la pareja y los muchos vástagos ilegítimos del rey. Cuando Enrique IV murió asesinado en 1610, María se convirtió en regente de Francia y Margot fue su consejera de confianza. También se llevaba bien con el joven rey Luis XIII, a quien nombró heredero de sus títulos y propiedades. Murió en 1615, y fue la más longeva de los hijos de Enrique II y Catalina de Medici.

domingo, 6 de mayo de 2007

Programación de la semana del 7/5/2007

Esto podría ser definido como una nueva sección de este blog. Aquí pondré las -para mí- mejores películas que pasarán por TV la semana que viene. Les advierto que los horarios del canal I.Sat no son confiables.

Lunes 7/5
Kurt and Courtney
I.Sat - 1:00
La amante del teniente francés
The Film Zone - 3:00
Madame Bovary
Europa europa - 17:20
La intérprete
Cinecanal - 22:00
La noche de Varennes
Europa europa - 22:00

Martes 8/5
Gosford Park
The Film Zone - 4:25
Gosford Park
I.Sat - 7:00
Bailarina en la oscuridad
Europa europa - 13:35
Murder by numbers (Cálculo mortal)
TNT - 19:30
Hannibal
TNT - 22:00

Miércoles 9/5
El viaje de Morvern
I.Sat - 2:10
Scarface
Retro - 22:00
Desde el Infierno
FOX - 23:30

Jueves 10/5
The comfort of the strangers (Juego veneciano)
Europa europa - 0:15
Belleza americana
The Film Zone - 3:40

Viernes 11/5
Young Adam
Europa europa - 0:00
Kalifornia
TNT - 2:30

Sábado 12/5
Scary Movie 2
TNT - 0:00
Memento
I.Sat - 7:00
Gosford Park
Europa europa - 17:45
Hulk
FOX - 23:00

Domingo 13/5
Alfie
Cinecanal - 0:00
Los amantes
Europa europa - 5:20
La laguna azul
Retro - 13:30
Orange County
The Film Zone - 17:35
Millon Dollar Baby
The Film Zone - 19:15
Carlos II, el poder y la pasión
Europa europa - 19:30
La intérprete
Cinecanal - 22:00
Scarface
Retro - 22:00
TNT - 22:00
Bully
I.Sat - 22:05

sábado, 5 de mayo de 2007

Cornelia, madre de los Gracos

Cornelia Africana fue una de las matronas romanas más queridas y respetadas. Era hija de Publio Cornelio Escipión el Africano, uno de los más grandes héroes militares de Roma, y su madre era hermana de Lucio Emilio Paulo, el conquistador de Macedonia. A los 18 años, fue casada con Tiberio Sempronio Graco, miembro de una de las familias nobles más antiguas, que fue cónsul en el 177 antes de Cristo, censor en el 169 y cónsul nuevamente en el 163. Pese a que Tiberio Graco le llevaba varios años a Cornelia, su matrimonio fue muy feliz. Ella le dio nada más y nada menos que 12 hijos, a quienes cuidó con cariño y devoción y educó personalmente (algo para lo cual estaba perfectamente capacitada, pues era una mujer muy culta, al igual que su padre).
El matrimonio terminó cuando, según una versión recogida por Plutarco, dos pequeños dragones -macho y hembra- fueron hallados en la cama de Tiberio y Cornelia. Al consultar a los augures, ellos dijeron que los dioses deseaban la muerte de uno de los cónyugues, y que uno de los dragones debía ser por ende sacrificado: si mataban al macho, Tiberio moriría, y si mataban a la hembra, Cornelia moriría. Tiberio decidió matar al macho, pues consideraba que la vida de su joven esposa era mucho más valiosa que la suya. Así, Tiberio Sempronio Graco murió en el 154.
Cornelia aceptó la viudez con dignidad y se entregó por completo a la crianza de sus doce hijos, lo cual no evitó que nueve de ellos siguieran a su padre a la tumba. Sólo llegaron a la adultez dos hijos, Tiberio y Cayo, y una hija, Sempronia. Recibió varias ofertas matrimoniales, incluyendo una del mismísimo rey Tolomeo VIII de Egipto, pero las rechazó todas.
Una anécdota famosa cuenta que, en una reunión con sus amigas, una de ellas le preguntó a Cornelia por qué se vestía con tanta modestia y nunca llevaba joyas. Cornelia entonces salió de la habitación y volvió a entrar llevando a sus hijos. Los señaló y dijo "Ellos son mis joyas".
Al crecer, las carreras políticas de Tiberio y Cayo Graco fueron girando cada vez más hacia la facción popular. Las luchas entre los populares y los conservadores llevaron a ambos hermanos a ser asesinados en el 132 y en el 121 respectivamente. La pérdida de sus últimos dos hijos no destruyó a Cornelia, como todos en Roma esperaban. Ella se limitó a trasladarse a una villa en Miseno, donde formó una corte de intelectuales y artistas. Plutarco cuenta que era capaz de narrar con toda tranquilidad las hazañas de su padre y de sus hijos, sin llorar por ellos, como si estuviera hablando de héroes mitológicos. Allí murió pacíficamente en el 100 antes de Cristo; para honrarla, el Senado le levantó una estatua, un honor inédito para una mujer romana en el período republicano (más adelante, bajo el Imperio, fue común que las mujeres de los emperadores recibieran ese honor).

viernes, 4 de mayo de 2007

"Running scared" (2006)

Running scared es una película que se destaca por ser frenética y sorpresiva. Su trama gira en torno a una pistola, usada por Tommy Perello, hijo de un jefe mafioso, para matar a un policía. Temiendo represalias, Tommy le entrega el arma a Joey Gazelle (Paul Walker), uno de los matones presentes en el tiroteo. Joey esconde la pistola en el sótano de su casa, pero Oleg (Cameron Bright), el mejor amigo de su hijo Nick, la roba y le dispara a su padrastro, Anzor, sobrino del jefe de la mafia rusa, para vengarse de las palizas sistemáticas que les da a él y a su madre. Ivan Yugorsky, el tío de Anzor, cree que Joey le entregó el arma a Oleg para que matase a Anzor. Así, Joey y Oleg terminan atrapados en una lucha de poder entre los Perello, la mafia rusa y los policías corruptos liderados por el detective Rydell (Chazz Palminteri)
Escenas destacadas:
·Las del matrimonio de pedófilos con que se topa Oleg.
·La muerte del detective Rydell, parodiando la conocida propaganda de Mastercard.
·El tiroteo del final, que transcurre nada más y nada menos que en una pista de patinaje.
Calificación: 8,50

jueves, 3 de mayo de 2007

Afrodita, la diosa del sexo

La diosa Afrodita fue, posiblemente, la divinidad menos respetada por los griegos. No es que no le rindieran el debido culto, pero la forma en que la veían en sus mitos no era precisamente halagueña. Para los griegos, Afrodita era el símbolo de todas las mujeres tontas y promiscuas.
Afrodita, según el mito más popular (lo cual se debe sobre todo al famoso cuadro El nacimiento de Venus, pintado por Botticelli), nació de la espuma del mar. Según una versión más amplia del mito, esa concepción milagrosa se produjo cuando el dios Cronos castró a su padre Urano y arrojó sus genitales al mar. En cualquier caso, Afrodita fue adoptada como hija por Zeus. De acuerdo con otro mito menos conocido, Afrodita era hija biológica y no meramente adoptiva de Zeus, fruto de su unión con la ninfa marina Dione.
Tras incorporarla a la familia olímpica, Zeus la casó con su hijo, el feo dios-herrero Hefesto, quien le dio grandes regalos a su padre en agradecimiento. Ella le dio tres hijos -Fobos, Deimos y Harmonía-, pero el verdadero padre de ellos era el dios de la guerra Ares, con quien Afrodita comenzó un romance muy poco después de su matrimonio. Hefesto no se enteró de la infidelidad de su esposa divina hasta que Helio se lo contó. Entonces se retiró airado a su fragua y, a golpes de martillo, forjó una red de caza de bronce, fina como una telaraña pero irrompible, que ató secretamente a los postes y los lados de su lecho matrimonial.
Luego le dijo a Afrodita que se iría de viaje a la isla de Lemnos. Ella no se ofreció a acompañar a su hermano-esposo, y apenas salió del palacio llamó a su hermano-amante Ares, con quien se puso a retozar alegremente en la cama que compartía con Hefesto. Cuando se durmieron, Hefesto -que, por supuesto, no había viajado a Lemnos- descolgó la red y se las echó encima. Los amantes quedaron así atrapados (y desnudos, lo que evidenciaba el adulterio) en la cama, y Hefesto llamó a los demás dioses del Olimpo para que fuesen testigos de la infidelidad. Las diosas decidieron quedarse en sus aposentos, por delicadeza, pero Zeus, Apolo, Hermes y Poseidón acudieron a la llamada de Hefesto.
La reacción de los dioses fue dispar. Apolo y Hermes observaron el cuerpo desnudo de su hermana con lujuria, y Apolo le preguntó jocosamente, en voz baja, a Hermes si no le gustaría estar en el lugar de Ares, pese a la red. Hermes dijo que le gustaría aunque hubieran tres redes y todas las diosas del Olimpo lo estuvieran mirando, lo cual hizo que ambos dioses rieran groseramente. Poseidón fingió estar indignado, pero en secreto también se había quedado deslumbrado -por no decir otra cosa- por la belleza de su sobrina. Pero Zeus estaba realmente indignado y disgustado por el incidente. Hefesto dijo que deseaba divorciarse de Afrodita y exigió que Zeus le devolviera los regalos, amenazando con no liberarla de la red, ni tampoco a Ares; Zeus se negó. Entonces Poseidón ofreció una solución: Ares pagaría los regalos de Hefesto. Cuando Hefesto puso en duda que el amante de su esposa cumpliera su promesa, Poseidón se ofreció como garante. Así, Hefesto accedió a liberar a Ares y Afrodita. Hay que decir que Ares no pagó los regalos, pero Hefesto tampoco se los exigió, pues seguía locamente enamorado de Afrodita y terminó por no divorciarse de ella.
Afrodita continuó engañando a su marido con mortales bellos y con otros dioses. Se acostó con Hermes (con quien, como dije antes, tuvo a Hermafrodito), con Poseidón, con Dionisio (con quien tuvo a Príapo) y, según ciertas versiones, con el propio Zeus (con quien habría concebido a Eros). También se acostó con Anquises, rey de los dárdanos, con quien tuvo a Eneas, que habría sido antepasado de Julio César.

miércoles, 2 de mayo de 2007

"El último rey de Escocia" (2006)

El último rey de Escocia es un film basado en una novela homónima escrita en 1998 por Giles Poden. Su protagonista es el joven doctor escocés Nicholas Garrigan (James McAvoy), quien, harto de convivir con su padre, viaja a la Uganda de principios de los ‘70 en busca de aventuras. Allí, Garrigan trabaja en un pequeño hospital en el campo, dirigido por un doctor británico y su esposa, Sarah (Gillian Anderson). Apenas llega, se produce el golpe de Estado que derrocó al presidente Milton Obote y lo reemplazó por el general Idi Amin (interpretado magistralmente por Forest Whitaker).
Garrigan termina conociendo a Amin y convirtiéndose en su médico personal. El carisma de Amin hechiza a Garrigan, quien está convencido de que el flamante dictador logrará salvar a Uganda. Pero al cabo de un tiempo se ve forzado a reconocer que el nuevo régimen es tanto o más corrupto y violento que el anterior.
Algunas escenas destacadas:
·Amin viendo Garganta profunda (la famosa película pornográfica de los ’70) y preguntando si es cierto que la actriz protagónica tiene un segundo clítoris en la garganta.
·La conferencia de prensa de Amin frente a un grupo de periodistas occidentales.
·La fiesta orgiástica en el palacio presidencial en que Garrigan termina acostándose con quien no debería.
·Las últimas palabras de Garrigan a Amin: “Eres un niño… y eso es lo que te hace tan aterrador”.
Calificación: 9

martes, 1 de mayo de 2007

Hermes

Después de destronar a su padre Cronos, el dios Zeus se convirtió en rey de las divinidades griegas. Luego decidió que necesitaba una reina, y eligió a su hermana Hera. Fue a cortejarla a Creta, donde había fijado su residencia, pero Hera lo rechazó. Entonces Zeus se metamorfoseó en un cuco herido y embarrado, de quien Hera se apiadó y abrazó cariñosamente. Entonces Zeus volvió a su forma original y violó a su hermana, que se casó con él por vergüenza.
Hera y Zeus tuvieron cuatro hijos: Hefesto, Hebe y los mellizos Ares y Eris (uno era dios de la guerra y la otra, de la discordia). Pero Zeus tuvo amoríos con varias ninfas, que le dieron como hijos a Afrodita (con Dione, aunque según otras versiones ella nació de la espuma del mar, sin intervención de ningún dios), Hermes (con Maya), Dionisio (con Sémele) y los mellizos Apolo y Artemisa (con Leto). También tuvo una hija por partenogénesis, Atenea, que surgió completamente formada de la frente de Zeus. Hoy hablaremos de Hermes.
Cuando Hermes nació en el monte Cilene, su madre Maya lo dejó en una cueva mientras iba a buscar comida, pero el niño creció con una rapidez asombrosa y en pocos minutos se convirtió en adolescente y salió en busca de aventuras. Primero decidió robar un hermoso rebaño de vacas perteneciente a su hermanastro Apolo. Temiendo ser descubierto, ató ramas con hojas a las patas traseras de los animales, de modo que se borrasen sus huellas, y se llevó a las vacas por la noche. Apolo descubrió el robo, pero el truco de Hermes lo engañó y fue incapaz de encontrar su ganado; de modo que ofreció una recompensa por la captura del ladrón. Sueno y otros sátiros, ansiosos por obtener la recompensa, se diseminaron en diferentes direcciones para descubrirlo. Finalmente, al pasar por el monte Cilene, oyeron a lo lejos el sonido de una música que nunca habían oído hasta entonces. Al preguntar, les dijeron que un niño de extraordinario talento había nacido allí recientemente, y que había construido un ingenioso instrumento musical con el caparazón de una tortuga y algunas tripas de vaca. También vieron dos cueros extendidos fuera de la cueva donde vivían Hermes y Maya.
Con esta información, Sueno y los demás sátiros acudieron a Apolo, que fue a la cueva, despertó a Maya y le dijo que su hijo debía devolver las vacas robadas. Maya señaló a Hermes, que había vuelto a su forma de recién nacido para protegerse, y dijo que la acusación de Apolo era ridícula. Pero Apolo, que había reconocido los cueros, llevó a Hermes al Olimpo y lo acusó formalmente del robo, mostrando dichos cueros como prueba. Hermes entonces confesó ser el ladrón y le dijo a Apolo:
-Muy bien, ven conmigo y tendrás tu rebaño. He matado sólo dos vacas y las he dividido en doce partes iguales como sacrificio a los doce dioses.
-¿Doce dioses? -preguntó Apolo- ¿Y quién es el decimosegundo?
-Yo, señor -contestó Hermes.
Parece que el descaro de Hermes no ofendió a Zeus, Apolo y los demás dioses, sino que los divirtió, y decidieron aceptarlo como decimosegundo miembro del panteón de divinidades.
Hermes y Apolo volvieron al monte Cilene, donde el flamante dios saludó a su madre y tomó el instrumento que había construido, que era, como pueden imaginar, la lira. Mientras llevaba a su hermano al sitio donde había ocultado el ganado, se dedicó a tocar la lira para amenizar la caminata. Apolo, complacido al ver que el rebaño estaba realmente intacto y encantado con la música de la lira, le ofreció las vacas a cambio del nuevo instrumento. Hermes aceptó de inmediato, y desde entonces los dos dioses fueron grandes amigos.
Apolo llevó al joven nuevamente al Olimpo y le refirió a Zeus todo lo que había sucedido. Zeus advirtió a Hermes que en adelante debía respetar las propiedades ajenas y abstenerse de decir mentiras, pero no pudo disimular su satisfacción ante la precoz astucia de su hijo. Lo felicitó por su ingenio y elocuencia, y Hermes le pidió que lo nombrase su heraldo, prometiéndole defender sus intereses y no decir mentiras nunca (aunque aclaró que tampoco podría decir siempre toda la verdad). Zeus aceptó y le dijo que sus deberes incluirían la conclusión de tratados, la promoción del comercio y de la libertad de tránsito de los viajeros por todos los caminos del mundo. Luego le dio un báculo con cintas blancas que dejaría en claro su status de heraldo, que todos debían respetar; un sombrero redondo para que se resguardara de la lluvia y sandalias de oro aladas que lo llevaban de un lado a otro con la rapidez del viento. Hades también lo designó su heraldo, con la misión de traer a los muertos al Inframundo.
Hermes ayudó a las tres Parcas a componer el alfabeto, inventó la astronomía, la escala musical, el pugilato, la gimnasia, los pesos y medidas, y el cultivo del olivo. En cuanto a su primer invento, la lira, permitió que Apolo se atribuyese el mérito y aumentase el número de cuerdas de las 4 que él le había puesto (una por cada estación del año) a 7. El dios tuvo varios hijos, los más destacados de los cuales fueron Equión, que fue heraldo de los argonautas, y el ladrón Autólico, con cuya hija se acostó Sísifo y engendró a Odiseo. También tuvo con su hermana Afrodita a un hijo, llamado Hermafrodito, que fue el primer "intersexual".
Un detalle interesante es que cuando su hijo fue incorporado al Olimpo, la ninfa Maya recibió el privilegio de que uno de los meses del año fuera bautizado en su honor. Así recibió su nombre el mes de mayo, que hoy comienza.