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martes, 13 de febrero de 2007

El cine de Larry Clark

La filmografía de Larry Clark ha despertado muchas polémicas desde su opera prima, Kids, de 1995. Sus críticos más duros lo han acusado de ser prácticamente un realizador de pornografía adolescente. Y lo cierto es que sus películas presentan el sexo entre adolescentes de una manera muy desprejuiciada, una tendencia que ha ido en aumento.
Yo he podido ver tres películas suyas. La primera es la ya mencionada Kids. La segunda es Otro día en el Paraíso. Y la tercera es Bully.

Kids nos narra un día en las vidas de un grupo de adolescentes en Nueva York. Los actores eran verdaderos amateurs, chicos y chicas descubiertos por Clark; entre ellos estaban Leo Fitzpatrick, Chloë Sevigny y Rosario Dawson. Fitzpatrick interpreta a Telly, un chico de 15 años cuya principal afición es hacer el amor con chicas vírgenes y sin usar preservativo. Para su corta edad, Telly tiene una experiencia sexual vasta y actúa con el cinismo de una persona mucho mayor, lo que no significa que sea inteligente: no estudia, no trabaja y vive con la plata que le dan (y que les roba a) sus padres. Tiene un amigo, Casper, que lo sigue a todas partes como un perro faldero, y que siente una mezcla de envidia y admiración por los “éxitos” de Telly. La película arranca con Telly convenciendo a una chica de darle su virginidad. Utilizando toda su persuasión y su hipocresía, logra convencerla de que está enamorado de ella y que si se queda embarazada, él se quedará a su lado. Inmediatamente después lo vemos penetrar a la chica con entusiasmo, haciendo caso omiso al hecho de que ella se queja del dolor. Después de conseguir lo que quería, se va de la casa sin mirar atrás, y se encuentra con Casper esperándolo en la puerta. Allí nos muestra su verdadero rostro, jactándose de lo que acaba de hacer, revelando que la chica, si bien parecía de su edad, tenía en realidad poco más de 12 años y haciendo que Casper huela la mano con que la masturbó.
Una escena de antología es lo que sucede cuando Telly y Casper van al departamento de un grupo de amigos a drogarse y hablar de sexo con ellos. Al mismo tiempo, un grupo de chicas amigas y conocidas del grupo de Casper y Telly están también en casa de una de ellas charlando de sexo. Las visiones de un grupo y otro sobre el tema se contraponen en una de las partes más entretenidas y de lenguaje más escatológico del film.
En ese grupo femenino está Jenny (Sevigny), una chica bastante tímida cuya única experiencia sexual ha sido justamente con Telly. Una amiga suya (Dawson), con bastante más “kilometraje” que Jenny, quiere hacerse un examen de VIH y le pide a Jenny que la acompañe y se haga la prueba con ella; Jenny accede. Para un cinéfilo acostumbrado a las vueltas de tuerca, la noticia no es muy sorprendente, pero para los personajes sí: Jenny tiene SIDA, mientras que su amiga está sana.
Al recibir la noticia, Jenny se siente literalmente al borde de la muerte (recordemos que en los ’90 todavía persistía algo de la paranoia de los ’80 acerca del SIDA), como si estuviera viviendo sus últimos días. Y se dedica durante el resto de la película a buscar a Telly por las calles de Nueva York para darle la noticia e impedir que contagie a otras chicas.
La película me pareció excelente. Las actuaciones eran impresionantes, sobre todo para ser de actores no mucho más viejos que sus personajes.

Otro día en el paraíso (1997) fue la segunda película de Clark. Se diferencia de las demás porque es la única que tiene entre sus protagonistas a actores adultos consagrados. Comienza cuando Bobbie (Vincent Kartheiser), un ladrón adolescente de poca monta, rompe una maquina expendedora en una universidad para robar las monedas. Desafortunadamente, un guardia de seguridad lo pesca y lo golpea brutalmente. La primera escena me ha quedado grabada, al igual que en el caso de Kids: Bobbie logrando romper la máquina y viendo los montones de monedas en el suelo con una expresión de felicidad… para inmediatamente ser atacado por la espalda por un guardia tres veces más pesado que él. Consigue escapar gravemente herido al departamento donde vive con su novia Rosie y un amigo, quien llama a su pariente Mel (James Woods), un hombre acostumbrado a vivir al margen de la ley que seguramente curará las heridas de Bobbie sin hacer preguntas. Hace lo que le piden, pero termina encariñándose con el chico y decide invitarlo a ser su socio. Finalmente, Bobbie y Rosie se unen a Mel y su pareja Sid (Melanie Griffith) y terminan desarrollando una relación muy particular. Mel y Sid terminan viendo a Bobbie y Rosie como los hijos que nunca pudieron tener y Bobbie y Rosie ven a Mel y Sid como segundos padres (pues, como dice Rosie, “a nuestros padres nunca les importamos una mierda”). El embarazo de Rosie y un “negocio” exitoso trae una felicidad efímera a la “familia”, pero al fin el ansia de Mel por ganar dinero a cualquier precio, sin importar lo corrupto o peligroso que sea, terminará por arruinarlo todo.
La película tiene el mismo tratamiento desprejuiciado del sexo y las drogas, pero se diferencia de las otras por ser fundamentalmente un policial. Su final también se diferencia de los de los otros films, pues tiene cierto optimismo (pese a las cosas terribles que suceden durante la película) ausente de los finales oscuros de Kids y Bully.

Bully (2001) está basada en un hecho real ocurrido en Florida en 1993, cuando Bobby Kent fue asesinado por sus amigos Marty Puccio, Alice (Ali) Willis, Lisa Connelly y otros 4 jóvenes. La película nos cuenta la historia con bastante fidelidad (aunque algunos criticaron el hecho de que los actores no se parezcan físicamente a los personajes). Bobby es interpretado por Nick Stahl, Marty por Brad Renfro, Donny Semenec y Derek Kaufman, dos de los asesinos, por Michael Pitt y Leo Fitzpatrick, que volvió a trabajar con Clark después de Kids.
Yo creo que el film se divide en dos partes, una muy buena y la otra muy mala. La buena es cuando se nos muestra la relación entre Marty y Bobby, mostrándonos los motivos del asesinato. Marty era el mejor amigo de Bobby desde que el tercer grado. Pero su relación no era sana: Bobby era lo que los estadounidenses llaman un bully, un chico que abusa física y verbalmente de otros de su edad. Y Marty no estaba excluido de esos abusos por ser su mejor amigo; por el contrario, era su víctima favorita. Bobby vivía para humillar a Marty, y cuando él insinuaba algún gesto de rebeldía, recibía unos cuantos golpes. Mi interpretación personal de la relación entre los dos "amigos" es que era una versión adolescente de la de Norman Bates y su madre en Psicosis. Bobby quería degradar a Marty, para poder someterlo en todos los aspectos. Esa, y no el dinero, es la verdadera razón por la que obliga a Marty a instalar una especie de hotline casera con la que excitaba a clientes homosexuales y, en otra escena de la película, a bailar en el escenario de un boliche gay. Obligar a Marty a prostituirse -porque si bien no era forzado a tener relaciones con otros hombres por dinero, lo que hacía también era prostitución- es una forma de envilecer su cuerpo, lo mismo que -de una manera más sutil- al introducirlo al mundo de las drogas.

Yo sospecho que el deseo más ardiente de Bobby era tener relaciones con Marty; no hacer el amor con él, sino cogérselo (o follarlo, como dicen los españoles). Bobby pertenecía a esa escuela de pensamiento que cree que el sexo no es algo que dos personas hacen juntas, sino algo que una persona le hace a la otra. A sus ojos, violar a Marty (algo que en la realidad sucedió varias veces, según el testimonio que dio en el juicio Marty Puccio, pero que en la película no llega a ocurrir) hubiera sido la forma más definitiva de someterlo, sobre todo si inmediatamente después del coito se hubiera dedicado a avergonzarlo. Y es lo que sucede en una escala menor, inmediatamente después de que Marty baile en el bar gay, cuando manejan de regreso a sus casas: Bobby se burla de él acusandolo de ser homosexual ("You like dick", le dice), pasando por alto el hecho de que fue él quien lo obligó a bailar. Marty se enfurece con él y frena el auto de golpe, y enseguida Bobby le da una trompada brutal... para luego ponerse conciliador y disculparse. Pero el hecho de que Marty no haya decidido cortar por lo sano y terminar su "amistad" con él es la prueba del dominio psicológico que padece.
El poder de Bobby se debilita cuando Marty conoce a Lisa y se pone de novio con ella. No obstante, eso le da a Bobby otra forma cruel de humillar a su amigo: en una escena memorable, entra en la habitación donde Marty y Lisa están haciendo el amor, los golpea y viola a Lisa frente a los ojos de Marty (diciéndole "Me toca a mí", como si Lisa les perteneciera a ambos). Después de eso, Lisa se entera de que está embarazada de un hijo que podría ser de alguno de los dos. Al saber eso, Bobby se dedica a humillarla tanto como a Marty, llamándola con todas las variaciones posibles de la palabra "gorda" que se le ocurren.

No obstante, Lisa no es como Marty. Ella toma la decisión de emparejar a su amiga Ali con Bobby, aunque los motivos no quedan claros. Tal vez simplemente quería distraer a Bobby con alguien con quien acostarse, o tal vez fuese una jugada maquiavélica para que Bobby maltratase a Ali y así poder sumarla al plan para asesinarlo que ya debía tener en su cabeza. Sea por el motivo que sea, Bobby hace lo que Lisa probablemente esperaba: al principio se porta bastante bien, pero luego quiere obligar a Ali a hacer el amor mirando videos pornográficos gay. Asqueada, Ali se niega e intenta irse, pero Bobby la viola, obligándola a decir, mientras la penetra, "You are the best fuck I ever had", que puede traducirse educadamente como "Sos el mejor amante que he tenido"; ella lo obedece, llorando.

Así logra "armarse un caso" contra Bobby Kent. Y este es el punto en que la película pierde su originalidad y empieza la parte mediocre.

Lisa convence a Marty y Ali que hay que matar a Bobby; a Ali, para vengarse por su violación; a Marty, para deshacerse de él de una vez por todas y poder vivir tranquilos. Y Ali, que conoce a toda clase de gente, se dedica a reunir a un grupo de chicos y chicas idiotizados por el alcohol y las drogas para que se unan al plan. Bobby es asesinado, pero los chicos cometen un montón de errores estúpidos que hacen que la policía los atrape de inmediato. Todo se cuenta de una forma grotesca que quiere parecer realista pero no lo logra. A diferencia de lo que sucedía con Kids, los excesos y la temprana decadencia de esos adolescentes de Florida no nos impresiona ni nos conmueve, sino que nos asquea. Ni siquiera cuando son llevados al tribunal y se nos muestran las largas sentencias que recibieron consigue que sintamos compasión. De hecho, inspira más compasión el padre de Bobby sentado en el tribunal con su rostro adusto.

Ese es el balance final de Bully: Clark es brillante a la hora de mostrarnos al personaje de Bobby Kent, pero desastroso cuando llega la hora de retratar su asesinato y a sus asesinos.

2 comentarios:

Fernando DeLarge dijo...

Kids me gustó mucho. Pero creo que Bully la supera. No la he visto, pero me da la impresión de que está más trabajada y la realizó con más experiencia. Habrá que verla y poder hacer una mejor crítica.

Anónimo dijo...

Descubrí el cine de Larry Clark de pura casualidad y curiosamente "Kids" fue la primera película suya que vi. Me dejó bastante impresionado la crudeza de algunas imágenes. No me esperaba en absoluto las escenas de sexo con chavales tan jóvenes, en fin, es un tipo de cine que no estoy acostumbrado a ver. No sé si decir que me sólo me sorprendió o que también me gustó. En realidad creo que si una película te hace pensar y te rompe los esquemas, es decir, no te deja indiferente, pues es que algo ha movido dentro de ti.