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lunes, 30 de abril de 2007

"Sin destino" (2005)

La película Sin destino está basada en una novela homónima escrita en 1975 por Imre Kertész, escritor húngaro que ganó el Nobel de Literatura en el 2002. Es acerca de Gyuri, un adolescente judío de 14 años cuya vida es destruida por el régimen filonazi de Hungría. Primero su padre es enviado a un "campo de trabajo" alemán. Gyuri obtiene un pase-salvoconducto para trabajar, lo que le permite postergar por un tiempo el inevitable momento en el que él será también enviado a Alemania. Efectivamente, Gyuri termina arrancado de su amada Budapest y mandado a Auschwitz, para luego ser derivado a Buchenwald y Zeitz, dos campos más pequenos, casi "provincianos" (esa es la palabra que utiliza Gyuri, con acidez, para definirlos), donde verá -y verán los espectadores, a través de sus ojos- las miserias y (ocasionales) grandezas de los guardias y prisioneros.
Debo confesar algo: en los últimos años las películas sobre la Shoá me tienen un poco harto. No es que no me gusten, pero tanta profusión de films agobia, lo mismo que el hecho de que todas quieran contar todo el Holocausto (es por eso que practicamente todas duran 2 horas o más). No obstante, ésta consiguió mantenerme atrapado. Durante las 2 horas y 15 minutos que tardó en finalizar, no me pude levantar de mi sillón. Un detalle llamativo es que nada más y nada menos que Daniel Craig (el nuevo James Bond) aparece en un par de escenas al final de la película.
Creo que merece un 10.

domingo, 29 de abril de 2007

Enrique II, Catalina de Medici y Diana de Poitiers

Enrique II fue rey de Francia entre 1547 y 1559. Pese a que su reinado estuvo marcado por varios conflictos político-militares en el extranjero (el más importante de los cuales fue el que libró en Italia y Flandes contra Carlos V y Felipe II, conocido como las guerras Valois-Habsburgo), Enrique fue famoso por su esposa Catalina de Medici, y por su amante y favorita Diana de Poitiers.
El matrimonio entre Enrique y Catalina se llevó a cabo en 1533, cuando ambos tenían 14 años. Esta unión tenía como principal objetivo establecer una alianza entre la Corona francesa y el Papado (Catalina era sobrina del entonces Papa Clemente VII), contra Carlos V, eterno enemigo del padre de Enrique, Francisco I.
El romance entre Diana y Enrique comenzó en 1538, pero ellos ya eran íntimos desde 1531, cuando el rey Francisco designó a Diana tutora de su hijo, con el objetivo de enseñarle los modales cortesanos. Pronto Diana se convirtió en una madre sustituta para el joven príncipe (su madre biológica, Claudia de Valois, había muerto en 1524). Lo que despertó la sorpresa de todos cuando se enteraron de que Diana y Enrique eran amantes fue la diferencia de edades: ella tenía 39 años y él 19.
Los primeros 10 años de matrimonio fueron difíciles para Catalina. No sólo debía lidiar con el vergonzoso hecho de que su marido la engañaba con una mujer mayor que ella, sino también con la falta de hijos. Esto no se debía a que Enrique no cumpliera con sus deberes maritales; de hecho, la propia Diana le pedía que se acostase seguido con su mujer. Por ende, casi todos en la corte estaban de acuerdo en que Catalina debía ser estéril. Había rumores de que Francisco I no tardaría en imitar a Enrique VIII y pedir la anulación del matrimonio de su hijo. Y como Clemente VII había muerto en 1534, era poco probable que la petición fuese rechazada en Roma.
Los rumores terminaron en 1543, cuando Catalina quedó encinta. En enero de 1544 dio a luz a su primer hijo Francisco y desde entonces tendría hijos sin parar: Isabel (en 1545), Claudia (1547), Luis (1549), Carlos (1550), Enrique (1551), Margarita (1553), Hércules (1555) y las mellizas Juana y Victoria (1556). Todos menos Luis y las mellizas llegaron a la adultez. Más tarde los enemigos de Catalina afirmarían que ella era verdaderamente estéril e hizo un pacto con el Diablo para darle hijos a su marido y conservar su rango de futura reina de Francia.
Durante el reinado de Francisco I ni Diana ni Catalina tuvieron gran influencia, pues el rey tenía su propia favorita, Ana de Pisseleu. Tras la muerte de Francisco en 1547, Enrique ascendió al trono, la Pisseleu fue expulsada de la corte y su lugar fue ocupado por Diana. Su poder sobre el nuevo rey era enorme, pues Enrique II confiaba ciegamente en sus consejos y le encomendaba muchas tareas de Estado. Parece que incluso le permitía firmar junto con él muchos documentos oficiales de importancia.
Catalina sentía una mezcla de odio y fascinación por la amante de su esposo. Se dice que hizo taladrar un agujero en la habitación donde el rey y Diana se encontraban para poder espiarlos mientras hacían el amor. No obstante, no cabe duda de que el sentimiento que prevalecía en ella era el odio. Cuando Enrique fue mortalmente herido en una justa en 1559, Catalina tomó las riendas, primero impidiendo a Diana verlo en su lecho de muerte y luego obligándola a abandonar la corte. Diana aceptó su destino y se retiró a uno de sus castillos, donde murió en 1566, a los 67 años.

sábado, 28 de abril de 2007

Luis XVII en Buenos Aires

En 1789 el rey de Francia Luis XVI, su mujer María Antonieta y sus hijos Luis Carlos y María Teresa fueron obligados a abandonar su palacio en Versalles y trasladarse al de las Tullerías, en París, donde -bajo la fachada de una "monarquía constitucional"- fueron prisioneros del gobierno revolucionario. En 1791 el rey y su familia intentaron escapar al pueblo de Montmédy, en la frontera noroccidental de Francia, que estaba controlado por los realistas y desde el cual probablemente intentarían levantar un ejercito y marchar hacia París. No obstante, fueron reconocidos y capturados en el pueblo de Varennes, tras lo cual fueron devueltos a París.
Entre julio de 1791 y agosto de 1792 la familia real continuó siendo prisionera de los revolucionarios, que ya no se molestaron en ocultarlo al mundo. A medida que la facción más radical tomaba el poder, su situación se fue volviendo cada vez más peligrosa. Finalmente, el 13 de agosto Luis XVI fue arrestado y encarcelado en el Temple. En septiembre la Asamblea Nacional abolió la monarquía y proclamó la República. Entre diciembre de 1792 y enero de 1793 Luis XVI (llamado oficialmente "el ciudadano Luis Capeto") fue juzgado por alta traición. El 21 de enero fue guillotinado.
Para los realistas, que habían estado luchando para restaurar a Luis XVI como monarca absoluto, su muerte significó el final de su reinado y el comienzo del de su hijo, el Delfín Luis Carlos, a quien pasaron a denominar oficialmente Luis XVII. No obstante, eso no cambió la situación del pequeño Luis, de 8 años. Su "reinado" no dejó de ser simbólico y duró hasta su fallecimiento por tuberculosis en junio de 1795, tras lo cual el "rey de Francia" pasó a ser su tío Luis, conde de Provenza, que se autoproclamó Luis XVIII. Su cadaver fue enterrado en una fosa común en el cementerio de Santa Margarita, pero años más tarde el médico Philippe-Jean Pelletan apareció con un corazón embalsamado, afirmando que pertenecía al joven rey de jure.
No obstante, hay una versión diferente de los hechos. Según ella, el chico no murió sino que fue rescatado por los realistas, que cambiaron su identidad para ponerlo a salvo. En la casa de los Benoit, una familia de pescadores de Calais, al norte de Francia, fue educado por maestros particulares, aprendió cinco idiomas y estudió navegación, arquitectura y pintura.
En julio de 1818, rebautizado con el nombre de Pierre Benoit, desembarcó en Buenos Aires con una carta de recomendación firmada por el mismísimo Napoleón Bonaparte. Allí se estableció como ingeniero, se casó y tuvo dos hijos, Pedro (que al crecer se convirtió en un gran arquitecto) y Petrona. En 1852 Benoit, que llevaba 14 años postrado por un problema en la cadera, recibió la misteriosa visita de un hombre con quien se encerró en su cuarto a hablar a solas y en francés, y a quién se dirigió llamándolo "doctor". Al irse, el visitante dijo que no molestaran al dueño de casa, pues se había quedado dormido. A la mañana siguiente lo hallaron muerto.
En 1941 Federico Zapiola, quien creo que era biznieto de Benoit, escribió y publicó el libro ¿Luis XVII murió en Buenos Aires?, en el que planteó por primera vez la teoría de que Pierre Benoit era el desdichado hijo de Luis XVI, y que había sido envenenado. La segunda teoría fue comprobada en 1996, cuando los restos de Benoit fueron localizados en el cementerio de la Recoleta por sus descendientes y sometidos a un análisis que demostró la presencia de arsénico. Otro hallazgo interesante se había producido en 1846, cuando al encontrar los restos de Luis XVII en el cementerio de Santa Margarita se descubrió que pertenecían a un chico de 16 años y no de 10 (la edad que tenía el rey de jure al morir). Esto fue confirmado en 1995.
No obstante, en el 2000 se hizo un analisis de ADN al supuesto corazón de Luis XVII, que demostró que pertenecía a un hijo de María Antonieta (el análisis se hizo con uno de los cabellos del cadáver de la reina), lo cual pareció poner punto final a las especulaciones sobre la posible supervivencia del niño. Eso no evitó que muchos señalaran la posibilidad de que el corazón perteneciese a Luis José, el hijo mayor de Luis XVI y su esposa, fallecido en 1789. El misterio continua.

viernes, 27 de abril de 2007

"A scanner darkly" (2006)

A scanner darkly es una novela escrita por Phillip K. Dick (1928-1982) en 1977; Dick, de paso, fue también autor en 1968 de la novela Do androids dream of electric sheep?, llevada al cine en 1982 con el título más comercial y hollywoodense de Blade Runner.
El libro transcurría en 1994, pero los guionistas trasladaron su fecha a un vago "dentro de 7 años". O sea que quién la haya visto el año pasado creerá que transcurre en el 2013, pero quién la haya visto -como yo- éste año pensará que transcurre en el 2014, y así sucesivamente.
En A scanner darkly (estrenada en América Latina con el nombre de Una mirada en la oscuridad) se nos muestra un futuro distópico, donde los Estados Unidos han perdido la "guerra contra las drogas" declarada por Ronald Reagan, y donde alrededor del 20% de la población es adicta a la llamada Substancia D. El Estado, no obstante, se esfuerza desesperadamente por ganar, gastando millones en un sistema de vigilancia permanente de la población, y enviando agentes encubiertos a espiar a los drogadictos, intentando descubrir quién les vende la Substancia D.
El protagonista de A scanner darkly es Bob Arctor (Keanu Reeves), un drogadicto que vive en un barrio suburbano empobrecido con un par de amigos (Robert Downey Jr. y Woody Harrelson), y que tiene una novia llamada Donna (Wynona Ryder), todos ellos igualmente "aficionados" a la Substancia D. Pero al mismo tiempo Arctor es un agente encubierto llamado Fred. Nadie conoce su verdadera identidad, pues Fred se coloca un traje especial que lo hace irreconocible (uno de los grandes logros del film) al entrar en las dependencias policiales y reunirse con sus colegas. Fred tampoco conoce la identidad de su superior, el agente Hank, pues él también usa uno de esos trajes en sus reuniones. Aquí se da una situación muy interesante, pues Hank, al no saber cuál de los junkies que Fred vigila es Fred, llega a sospechar que el propio Arctor es quien está en contacto con los proveedores de la Substancia D.
A scanner darkly fue filmada utilizando una peculiar técnica conocida en inglés como rotoscoping, que consiste en filmar a los actores de carne y hueso para luego convertirlos en dibujos animados. Al final, se nos muestra una dedicatoria del autor a varios amigos suyos que murieron o enfermaron gravemente a causa de las drogas. Entre los nombres está el del propio Dick, que contrajo una enfermedad pancreática (aunque terminó muriendo de un paro cardíaco).
La película tiene varios elementos bizarros al estilo de Trainspotting o Réquiem para un sueño, generalmente vinculados a protagonistas a quienes el (ab)uso de drogas los ha llevado a no poder distinguir claramente entre realidad y fantasía. Ésto la hace bastante compleja y difícil de seguir, al menos hasta las últimas escenas, en las que todo se aclara. Creo que merece un 9.

jueves, 26 de abril de 2007

El rey Midas

Midas era rey de Bromio, en Macedonia. Durante su infancia se vio a una hilera de hormigas que transportaban granos de trigo por el costado de su cuna y los ponían en sus labios, lo que los adivinos de Bromio interpretaron como que al crecer gozaría de gran riqueza. Cuando llegó a la adultez, ya siendo rey, hizo plantar un hermoso jardín de rosas que era su orgullo.
Un día el viejo sátiro Sueno, que había sido pedagogo del dios Dionisio y que formaba parte de su séquito bullicioso, se emborrachó y se separó de su grupo, que estaba viajando de Tracia a Beocia. Quién sabe cómo, terminó en Bromio, donde se tumbó a dormir la borrachera en el jardín de Midas. Los jardineros lo hallaron allí, lo ataron y lo llevaron ante el rey. Midas hubiera podido ejecutar a Sueno, pero éste salvó su vida contándole sobre un inmenso continente ubicado al otro lado del Atlántico en el que abundaban las ciudades magníficas, pobladas por habitantes gigantes, felices y de larga vida y que gozaban de un notable sistema legal.
El relato maravilló a Midas, que liberó a Sueno de sus cadenas, lo agasajó en su palacio durante 5 días y lo envió con Dionisio. El dios, que había estado preocupado por la suerte de Sueno, preguntó a Midas cómo deseaba que se le recompensase. Midas contestó sin vacilar: "Te ruego me concedas que todo lo que toque se convierta en oro". Pero no sólo las piedras, las flores y los muebles de su casa se convertían en oro, sino también, cuando se sentaba a la mesa, los alimentos que comía y el agua que bebía. Midas no tardó en suplicar que lo eximiesen de su deseo porque se moría de hambre y de sed; Dionisio, muy divertido, le dijo que visitara la fuente del río Pactólo, cerca del monte Tmolo, y se lavase en ella. Midas obedeció e inmediatamente quedó libre del tacto de oro. Los griegos decían que ese era el motivo que la arena de las orillas del río Pactólo fuese más brillante y dorada de lo normal.
Midas viajó a Anatolia, donde fue adoptado por el rey Gordias de Frigia, quien no tenía hijos (Gordias, de paso, fue quién anudó el famoso Nudo Gordiano, que Alejandro Magno desató con el expeditivo método de cortarlo con su espada). Cuando murió, Midas lo sucedió en el trono frigio y gobernó bastante bien, promoviendo el culto a Dionisio y fundando la ciudad de Ancira. Sus descendientes, que conservaron el trono durante generaciones, tomaron los nombres de Gordias y Midas, y esta costumbre hizo que el primer Midas fuese tomado equivocadamente como hijo biológico de Gordias.
El rey Midas asistió al certamen musical entre Apolo y el sátiro Marsias. La historia es la siguiente: la diosa Atenea había inventado la flauta y la había tocado en el Olimpo, frente a los demás dioses y diosas. Los dioses elogiaron la música del nuevo instrumento y la felicitaron, pero las diosas Afrodita y Hera se rieron disimuladamente. Atenea advirtió esto y se puso a tocar frente a un estanque, para verse reflejada en el agua. Así, Atenea se dio cuenta del motivo de las risas crueles de las diosas: al soplar la flauta, su rostro se deformaba y tenía un aspecto ridículo. Furiosa, arrojó la flauta a las aguas del estanque y maldijo a quién la recogiera.
Un tiempo después, el instrumento fue hallado por Marsias y utilizado por él para ganar una enorme fama musical en Grecia. Esto ofendió a Apolo, que había inventado la lira y que se consideraba el mejor músico del mundo. De modo que desafió a Marsias al concurso, nombrando a las Musas como jurado. Los dos quedaron igualados, pues a las Musas les encantaron las melodías de uno y otro por igual. Entonces Apolo tocó su lira colocándola al revés y desafió a Marsias a hacer lo mismo. Como imaginarán, soplar una flauta por el extremo por el que sale el sonido es absolutamente imposible, por lo que las Musas declararon a Apolo ganador. El vengativo dios luego despellejó vivo al pobre Marsias y clavó su piel en un pino.
Midas parece que dio a entender su disconformidad con el veredicto de las Musas, por lo que Apolo lo castigó poniéndole orejas de asno. Durante largo tiempo Midas se las arregló para ocultar esas orejas bajo un gorro frigio, pero a su peluquero, que se enteró de la deformidad, le fue imposible mantener el secreto vergonzoso, como le había ordenado Midas bajo pena de muerte. En consecuencia, cavó un hoyo en la orilla del río y, asegurándose antes de que no había nadie en los alrededores, murmuró: "El rey Midas tiene orejas de asno". Luego llenó el hoyo y se alejó, en paz consigo mismo, hasta que brotó de la orilla una caña que susurraba el secreto a todos los que pasaban. Cuando Midas se enteró de que su desgracia era de conocimiento público, condenó a muerte al peluquero y se suicidó bebiendo sangre de toro.

miércoles, 25 de abril de 2007

El racismo de Wentworth Miller

El actor Wentworth Miller (nacido el 2 de junio de 1972) alcanzó la fama al encarnar a Michael Scofield en la serie Prison Break, que ya va por su segunda temporada y de la cual me confieso fanático. Scofield es un arquitecto que, cuando su hermano Lincoln es condenado a muerte por asesinar al hermano de la vicepresidenta de los Estados Unidos (crimen del cual es inocente), asalta un banco, se deja arrestar y condenar a prisión, y es enviado a Fox River, la cárcel donde está Lincoln. Su objetivo es ayudarlo a huir, y tiene un mapa de la prisión (la cual él mismo diseñó) tatuado en el cuerpo. Así comienza la primera temporada, que luego se va haciendo cada vez más atrapante.
No obstante, lo que quiero contar transcurrió unos años antes de Prison Break, cuando Miller era estudiante en la Universidad de Princeton y dirigía el periódico escolar. En 1994 publicó una caricatura del flamante profesor (negro) de Estudios Afroamericanos Cornel West con la inscripción “newly purchased”. Esta frase tiene un doble significado: quiere decir “recién contratado”, pero también “recién comprado” o “recién adquirido”. Muchos tomaron la segunda definición del término e imaginaron que Miller había hecho una alusión a la esclavitud. Miller fue acusado de racismo y casi todos en Princeton, con excepción de sus amigos más íntimos, creyeron que lo era.
No obstante, lo que casi nadie en la universidad sabía -y que Miller no quiso revelar, más por orgullo que por vergüenza-, es que Miller es hijo de una unión interracial. Su padre es negro (desciende de jamaiquinos y también de ingleses, alemanes y judíos) y su madre es blanca (desciende de rusos, franceses, holandeses, sirios y libaneses). Y como deben saber quienes leyeron el texto sobre La mancha humana, en el 2003 Miller encarnó a Coleman Silk, un profesor universitario acusado de racismo, pero que ocultaba el hecho de que era hijo de padres negros. Un caso del arte imitando a la vida o de la vida imitando al arte…

martes, 24 de abril de 2007

Algunos datos sobre la circuncisión

La circuncisión es, tal vez, el procedimiento quirúrgico más antiguo de la Historia. La “paternidad” de la operación es disputada por los judíos y por los antiguos egipcios, pero hubo muchas tribus en África y muchas islas del Pacífico que practicaban la circuncisión regularmente y que no tuvieron contacto con ninguno de los dos pueblos, así que es imposible saber de dónde se originó.
Como saben, la circuncisión consiste en cortar el prepucio del pene, de modo que el glande (la cabeza) queda siempre descubierto, aun con el pene en reposo. En este link pueden verse las imágenes de un pene “normal” en reposo y erecto, y en este otro, las de un pene circuncidado (no las pongo aquí para no ofender a “la moral y las buenas costumbres” de los lectores).
La circuncisión se practica por motivos religiosos entre los judíos, como sabe todo el mundo, pero también entre los musulmanes y las arriba mencionadas tribus africanas y del Pacífico. Los judíos la realizan con los bebés recién nacidos o con los hombres que quieren convertirse a su religión. Esta “marca” es una confirmación física de la alianza establecida entre su antepasado mitológico Abraham y Jehová.
En cuanto a los musulmanes, que afirman descender también de Abraham, la circuncisión se realiza en algunos países al nacer el niño, pero en otros (sobre todo en Turquía) cuando el chico está a punto de entrar a la adolescencia. Según parece, en este último caso la circuncisión se realiza en su casa (lo hacen como una fiesta familiar) y sin anestesia, para “probar” la hombría del chico; no obstante, hay una tendencia creciente en esos países a realizar la circuncisión en un hospital y con anestesia, como correspondería.
A fines del siglo XIX surgió entre los médicos anglosajones la idea de que la circuncisión podía tener beneficios médicos. Se han realizado varias investigaciones al respecto, que parecen señalar que estar circuncidado reduce, más o menos significativamente, los riesgos de contraer cáncer de pene, sífilis e infecciones urinarias, entre otras enfermedades. El último estudio, realizado en África, cuyos resultados se dieron a conocer en diciembre del 2006, dice que la circuncisión reduciría entre un 50 y 60% la posibilidad de contraer el SIDA. La ONU emitió un documento recomendando la circuncisión como una de las medidas que se deben contemplar para prevenir la expansión del VIH. No obstante, muchos urólogos han salido a desmentir o poner dudas sobre su efectividad. Mi opinión personal es que, si bien la circuncisión no es tan efectiva como el preservativo para evitar contagiarse el SIDA, podría ser útil en caso de que el preservativo falle. Al quedar el glande al descubierto las 24 horas del día, se endurece y sería más difícil para el virus penetrarlo.
Otro motivo por el cual los médicos recomiendan la circuncisión es la fimosis y la parafimosis, malformaciones del pene que causan que el glande esté siempre cubierto por el prepucio (en este link puede verse la imagen de un pene con fimosis). En los peores casos, quien lo padece tiene dificultades hasta para orinar. En esos casos la circuncisión es la solución más fácil y rápida. Se cuenta que en Francia, el rey Luis XVI padecía fimosis, motivo por el cual no se atrevió a consumar su matrimonio con María Antonieta durante varios años. Tuvo que ser persuadido por su cuñado, el emperador Francisco de Austria, de que se circuncidara. Lo hizo, consiguió acostarse con su esposa y terminaron teniendo cuatro hijos.
Hoy, se calcula que entre el 30 y el 40% de la población masculina mundial está circuncidada. Hay varios países donde la circuncisión es mayoritaria: en los Estados Unidos, por ejemplo, hay aproximadamente un 58% de hombres circuncidados. Allí, según me cuentan, es una rareza no estarlo (lo cual muchos europeos o latinoamericanos han notado en los vestuarios estadounidenses). Lo curioso es que muchos jóvenes yanquis no saben que lo están y creen que nacieron sin prepucio.
En el Reino Unido la circuncisión fue promovida por el Estado con gran entusiasmo hasta la década del ’50. Parece que hasta entonces las circuncisiones se realizaban gratuitamente en los hospitales públicos, y que los niños huérfanos eran circuncidados regularmente. No obstante, en los ’50 el Estado dejó de subvencionar las circuncisiones y la tasa fue descendiendo. No obstante, en la actualidad la circuncisión se sigue realizando entre los niños de clase media y alta.
Un párrafo aparte merece la familia real británica. Parece que la reina Victoria impuso la práctica de circuncidar a todos los varones de la casa real. Puso como excusa que los Hannover descendían de rey David, pero sospecho que lo hizo creyendo, como muchos médicos decimonónicos, que la circuncisión reducía el placer sexual y que, por ende, un hombre circuncidado sería más fiel a su esposa. Si eso creía, se equivocó. Si bien sus descendientes siguieron circuncidando a sus hijos varones (tarea para la cual recurrían a un rabino, en vez de al médico real), la familia real siguió siendo célebre por las infidelidades de sus miembros del sexo masculino. La práctica pareció interrumpirse en los ’80, cuando Guillermo y Harry, hijos del príncipe Carlos, no fueron circuncidados por la cerrada negativa de su madre, la entonces princesa Diana. Pero hay versiones que indican que, al morir Diana, Carlos habría hecho circuncidar a sus hijos, o bien que ellos se circuncidaron por propia voluntad en la adolescencia. Queda por ver si, a su turno, Guillermo y Harry circuncidarán a sus propios hijos o no.
En el resto de Europa (sobre todo Escandinavia) y en América Latina la circuncisión se ve como algo que sólo los judíos practican. Muy pocos hombres se circuncidan por motivos que no sean religiosos o médicos. En Asia sólo los países con mayoría musulmana practican la circuncisión frecuentemente. Hay dos excepciones: las Filipinas y Corea del Sur. En las Filipinas las tribus se circuncidaban desde antes que llegaran los españoles, y si bien adoptaron mayoritariamente el catolicismo, no abandonaron la práctica. En Corea del Sur fue la influencia de las tropas estadounidenses apostadas allí tras la guerra la que llevó a muchos hombres a circuncidarse masivamente. Hoy se calcula que un 80% de los niños y adolescentes surcoreanos están circuncidados.
La creencia de que la circuncisión reduce el placer sexual fue utilizada primero por sus defensores y luego por sus detractores. No obstante, hoy sabemos que eso no es cierto. Si bien un pene circuncidado posee menos sensibilidad que uno que no lo está, eso no se traduce en una disminución del placer masculino. En el peor de los casos, el hombre tarda un poco más en eyacular. Por eso es injusto igualar a la circuncisión con la aberrante práctica africana de extirparle el clítoris a las mujeres. La única operación equivalente a la ablación del clítoris en un hombre, sería cortarle el pene, lisa y llanamente.

lunes, 23 de abril de 2007

"La mancha humana" (2003)

La mancha humana es una película basada en una novela del mismo título escrita por Phillip Roth y publicada en el 2000. Cuenta la historia de Coleman Silk (Anthony Hopkins), un profesor universitario que vive y enseña en la pequeña ciudad de Athena, en Nueva Inglaterra, y que se ve envuelto en un escándalo cuando, al tomar asistencia, descubre que dos estudiantes han estado faltando a todas sus clases. Entonces se queja de su ausentismo y se pregunta si ellos son “espectros” (spooks). Pero resulta que la palabra spook, aparte de significar espectro o fantasma, también era un término utilizado para referirse despectivamente a los negros muchas décadas atrás. Y por una desdichada casualidad, los dos estudiantes ausentes eran negros.
Silk se ve obligado a renunciar y al poco tiempo traba amistad con el escritor Nathan Zuckerman (Gary Sinise), con quien se pone en contacto para pedirle que escriba un libro sobre el escándalo -algo que Zuckerman se rehúsa a hacer-, y que es el narrador de la historia. También comienza un apasionado romance con Faunia Farley (Nicole Kidman), una mujer pobre y casi 40 años más joven que él, algo que levanta aun más polémica en Athena. Los problemas para Silk continúan a causa de Lester Farley (Ed Harris), el ex marido de Faunia, un veterano de la guerra de Vietnam desequilibrado y peligroso, que acosa a Faunia por motivos que se revelan más tarde.
Al mismo tiempo (el film transcurre a fines de la década del ’90), Bill Clinton enfrenta su juicio político a causa del Sexgate, y la película marca una suerte de paralelo entre la reacción escandalizada y bastante hipócrita de la sociedad estadounidense hacia las infidelidades de su presidente, y la de los habitantes de Athena hacia el supuesto racismo y el affaire de Silk con Faunia Farley.
No obstante, Silk guarda un secreto muy interesante: él mismo es negro. Si bien su piel es blanca, sus padres, su hermano y su hermana son negros. Esto se debe al hecho de que en su familia, descendiente de esclavos, hubo muchas uniones interraciales con los amos blancos, motivo por el cual Silk nació heredando la piel blanca de algún antepasado remoto. Mediante flashbacks (en los que Silk es interpretado por Wentworth Miller, que hace el personaje de Michael Scofield en la genial serie Prison Break) se nos cuentan los eventos que llevaron a Silk a fingir ser blanco y ocultar a su familia negra para ascender socialmente.
La película me pareció muy buena, pues trata un tema complejo como es el del racismo desde una perspectiva distinta de la común en las películas de Hollywood. También me gustó el hecho de ver a Nicole Kidman interpretar a Faunia Farley, una mujer generalmente inculta y malhablada, en contraste con los demás papeles que ha debido hacer en su carrera (incluyendo a la escritora Virginia Woolf). La califico con un 10.

domingo, 22 de abril de 2007

Los asesinos de Santa Cruz

A principios de la década de 1970, la pequeña ciudad californiana de Santa Cruz tuvo el triste honor de tener no a uno sino a dos asesinos en serie “trabajando” en la zona.
Herbert Mullin nació el 18 de abril de 1947. Su padre era un veterano de la Segunda Guerra Mundial, a quien solo se le puede reprochar el haberle enseñado a su hijo cómo usar un arma desde que era muy joven. Tenía muchos amigos, y sus compañeros del secundario lo votaron como el alumno “con más probabilidades de triunfar en el futuro” cuando se graduó. Todo cambió cuando uno de sus mejores amigos murió en un accidente automovilístico. Su dolor fue tan grande que llegó a hacerle una pequeña capilla en su dormitorio; más tarde dijo tener miedo de que sus sentimientos hacia su amigo muerto fuesen signo de homosexualidad.
A medida que los años pasaban y Herbert abandonaba la adolescencia, se fue volviendo cada vez más inestable. Abandonó a su novia sin dar explicaciones, comenzó a obsesionarse con los terremotos e intentó cometer incesto con su hermana. Afirmó desear hacer un viaje a la India para estudiar religión allí, pero nunca lo realizó.
En 1969, a los 21 años, Herbert permitió a su familia internarlo en un hospital psiquiátrico, y durante los siguientes años, fue pasando de manicomio en manicomio, de los cuales terminaba yéndose al poco tiempo. Parece que se quemaba la piel con cigarrillos, hablaba solo, o bien con personas inexistentes. En 1972, a los 25, Herbert regresó a casa de sus padres en Santa Cruz. Para ese entonces, estaba oyendo voces en su cabeza que le decían que un terremoto devastador se avecinaba y que sólo podría salvar a California matando gente.
El 13 de octubre, Mullin asesinó a un homeless a golpes con su bate de béisbol. Su siguiente víctima fue Mary Guilfoyle, de 24 años, a quien Herbert había encontrado haciendo dedo en la ruta. La mató a puñaladas, la destripó y la arrojó afuera del vehículo. Luego colgó los intestinos de la rama de un árbol cercano para examinarlos, pues afirmó que estaban “contaminados”. Este segundo asesinato suyo fue, en su momento, atribuido a Edmund Kemper, de quien hablaremos más abajo. En noviembre, Herbert cometió su tercer asesinato: fue a confesarse con el padre Henri Tomei y terminó matándolo a puñaladas.
Después de eso, Mullin intentó aparentemente terminar con su racha de asesinatos uniéndose a la Marina estadounidense. Pasó los exámenes físicos y psiquiátricos, pero lo rechazaron al descubrir que tenía algunos antecedentes penales, sobre todo por vandalismo.
Creyendo que era víctima de una conspiración dirigida nada más y nada menos que por el movimiento hippie, Herbert decidió seguir matando. El 25 de enero de 1973, después de comprar varias armas de fuego, fue a buscar a Jim Gianera, un compañero del secundario que le había vendido marihuana años atrás. Lo curioso es que al llegar a su domicilio descubrió que se había mudado. La mujer que vivía en la antigua casa de Gianera, Kathy Francis, le dio la nueva dirección, tras lo cual Herbert fue allí y lo asesinó a quemarropa junto con su esposa. Después de apuñalar los cadáveres, Herbert volvió a casa de Kathy Francis y la mató a tiros junto a sus hijos de 9 y 6 años. Hay que señalar que, como el marido de Francis (ausente de su casa aquella noche), al igual que Gianera, era un narcotraficante de poca monta, la policía pensó que los cinco asesinatos estaban relacionados con un ajuste de cuentas mafioso.
El 10 de febrero Herbert estaba en el parque estatal Henry Cowell Redwoods y encontró a cuatro adolescentes acampando. Se les acercó, afirmó ser un guardabosques, habló amablemente con ellos durante un rato y luego, sin la menor provocación, sacó una pistola y los mató a todos.
El último asesinato ocurrió el 13, cuando Herbert estaba manejando, frenó su auto, le disparó a un anciano y se dio a la fuga. Pero el homicidio ocurrió a plena luz del día, frente a decenas de testigos, por lo que no le fue difícil a la policía capturarlo. En 4 meses había asesinado a 13 personas.
A Herbert lo acusaron de los 10 últimos asesinatos (más tarde confesó los tres primeros). Los de Jim Gianera y Kathy Francis fueron caratulados como homicidios premeditados, mientras que los otros 8 fueron caratulados como sin premeditación. Terminó condenado a cadena perpetua. Recién podrá aspirar a la libertad condicional en el 2025, cuando tenga 77 años.
Edmund Kemper nació el 18 de diciembre de 1948 en Burbank, California. A diferencia de Mullin, Kemper manifestó signos de psicosis desde la infancia: torturaba y mataba animales por placer, realizaba extraños ritos sexuales con las muñecas de sus hermanas, y una vez dijo que para poder besar a una maestra de la escuela de quien se había enamorado, tendría que matarla. También a diferencia de Mullin, que tuvo un entorno familiar relativamente normal, Kemper sufría constantes humillaciones por parte de su madre, que a veces llegaba a encerrarlo en el sótano con la excusa de que podía intentar abusar sexualmente de sus hermanas.
El 27 de agosto de 1964 Kemper, que entonces tenía 15 años, asesinó a tiros a sus abuelos en la cocina de su casa. Cuando le preguntaron el motivo, simplemente respondió que “quería saber cómo sería matar al abuelo y a la abuela”.
Kemper fue internado en un hospital psiquiátrico, pero eventualmente fue liberado y puesto bajo custodia de su madre, que entonces vivía en Santa Cruz. Al parecer Kemper logró convencer a varios psiquiatras de que estaba cuerdo; incluso posteriormente, cuando estaba cometiendo sus asesinatos en serie, seguía dándoles a los médicos que lo entrevistaban una buena impresión.
Entre mayo de 1972 y febrero de 1973 Kemper asesinó a 6 chicas. Parece que salía “de caza” después de discutir con su madre, como una forma de descargar su ira asesina en otras mujeres. El modus operandi que siguió fue, a diferencia del de Mullin, siempre el mismo: recogía con su automóvil a las jóvenes que hacían dedo en la ruta, las llevaba a una carretera rural muy poco transitada, las asesinaba allí (por asfixia, disparándoles o apuñalándolas) y llevaba los cuerpos a su departamento, donde tenía relaciones sexuales con ellos y los disecaba, para luego enterrarlos o arrojarlos en algún descampado. En una ocasión, sin embargo, se arriesgó a enterrar la cabeza de una chica de 15 años en el jardín de la madre de ella.
En abril de 1973, Kemper terminó por hartarse de su madre y la atacó con un martillo mientras dormía. Tras matarla a golpes, decapitó su cadáver, tuvo relaciones sexuales con él, usó su cabeza como blanco, arrojándole dardos, y tiró sus cuerdas vocales a la basura. Después invitó a Sally Hallett, una amiga de su madre, y la mató estrangulándola. Luego manejó por unas horas en su auto, escuchando la radio. Al ver que no pasaban la noticia de la muerte de su madre y su amiga, se bajó del auto y llamó a la policía. Confesó ser el asesino y se quedó tranquilamente esperando que vinieran a arrestarlo. Curiosamente, Kemper pidió que lo condenaran a muerte, pero como entonces esa pena no regía en California, tuvo que conformarse con cadena perpetua. Sigue vivo actualmente.
Un par de detalles interesantes. El novelista Thomas Harris se inspiró en parte en Kemper para crear al personaje del asesino serial Buffalo Bill, en El silencio de los inocentes, quien cometía su primer homicidio en la adolescencia, matando a sus abuelos.
Kemper dijo esta frase en una ocasión: “Cuando veo una chica linda caminando por la calle, pienso dos cosas. Una parte de mí quiere llevarla a mi casa, ser amable con ella y tratarla bien. La otra quiere saber cómo se vería su cabeza clavada en una pica.” En la novela American Psycho, el protagonista Patrick Bateman (él mismo un asesino serial) cita esa frase pero la atribuye equivocadamente a Ed Gein.
Parece que en una ocasión Kemper y Mullin estuvieron en celdas contiguas, y que Kemper le reprochó a su “colega” el haberle “robado” sitios para arrojar los cadáveres de sus víctimas (lo cual, como sabemos, es falso, pues Mullin nunca se tomó la molestia de intentar ocultar los cuerpos). A causa de Mullin y Kemper, los habitantes de Santa Cruz decían, con amarga ironía, que su ciudad se había convertido en la “capital mundial de los asesinos en serie”.

sábado, 21 de abril de 2007

El "Mary Celeste"

El hallazgo en aguas australianas de un barco misteriosamente vacío (en este link se puede leer una nota del diario Clarín al respecto) me ha traído a la memoria el caso del Mary Celeste, ocurrido a fines del siglo XIX.
El barco fue construido en Nueva Escocia, Canadá, en 1861, y bautizado originalmente con el nombre de Amazona. La nave aparentemente tenía mala suerte (se sabe que los marineros son muy supersticiosos) y fue pasando de mano en mano durante años. En 1869 fue vendida a un grupo de estadounidenses, que la rebautizaron como Mary Celeste. El 7 de noviembre de 1872, el barco recogió un cargamento de alcohol y zarpó de Staten Island, Nueva York, con destino a Italia. A bordo viajaban el capitán Benjamin Briggs, su esposa Sarah y su hija de 2 años Sophia, junto con siete marineros.
El 4 de diciembre, el barco Dei Gratia, que había zarpado de Nueva York siete días después del Mary Celeste, lo avistó. El capitán del barco, David Morehouse, llegó a la conclusión de que el Mary Celeste iba a la deriva y envió a sus hombres a investigar. Durante la hora siguiente, revisaron el Mary Celeste de proa a popa. La vela de esta fue hallada en la zona de proa, pero el trinquete y el trinquete superior habían volado de las vergas y se habían perdido. El foque, la vela de estay del palo mayor y la gavia inferior estaban izadas. El resto de las velas estaban plegadas. Algunas jarcias estaban enmarañadas; otras habían sido arrancadas por el viento y colgaban destrozadas. La driza superior -una soga rígida de unos 90 metros de longitud, usada para izar la vela cangreja- se había roto, y faltaba la mayor parte. El timón giraba libremente y la bitácora había sido golpeada y estaba rota. La escotilla principal estaba cubierta por un encerado y sujeta, pero algunos de los encerados habían sido retirados y fueron hallados cerca de las escotillas. En el suelo de la cocina el agua alcanzaba una altura inferior a los 30 centímetros, y las provisiones para 6 meses apenas se habían estropeado. Había abundante agua dulce.
Para abreviar: el Mary Celeste estaba en mejores condiciones que muchos de los barcos que cruzaban regularmente el Atlántico. Y, aparte de algunos signos que indicaban que el barco había soportado recientemente una tormenta, resultaba inexplicable que su tripulación lo hubiese abandonado.
En la mesa del camarote del capitán Briggs, Oliver Deveau encontró el diario provisional de a bordo. Decía: “Lunes 25. A las 5 llegamos a la isla de St Mary, en dirección ESE. A las 8, la punta este estaba al SSO, a 3 kilómetros de distancia.” En el camarote del primer oficial, Deveau encontró un mapa que mostraba el rumbo del barco hasta el 24 de noviembre.
En el barco no se encontraron el cronómetro, el sextante, el libro de navegación y un pequeño bote que había estado amarrado a la escotilla principal. Un trozo de barandilla había sido arrancado para lanzar el bote al agua. Esto, por lo menos, aclaraba la forma en que había desaparecido la tripulación: había abandonado el barco. Pero, ¿por qué? ¿Qué razones pudo tener un marino experimentado como el capitán Briggs para abandonar un barco en perfectas condiciones metiendo a su mujer y a su hijita, con los siete miembros de la tripulación, en un bote pequeño y poco estable? Abandonar un barco es una medida desesperada, algo que sólo se hace cuando no hay otra alternativa; sin embargo, como declaró después uno de los tripulantes del Dei Gratia, el Mary Celeste estaba en condiciones de dar la vuelta al mundo. Entonces, ¿por qué fue abandonado?
Se han esbozado toda clase de teorías, más o menos razonables. Para algunos, la tripulación tuvo acceso al alcohol guardado en la bodega, se emborrachó y asesinó al capitán, su mujer y su hija, para luego huir en el bote salvavidas. Pero el cargamento era de alcohol etílico, no apto para ser consumido. Una variante de esa teoría es que los marineros se amotinaron a causa de algún maltrato de Briggs, lo mataron junto a su familia y escaparon. Pero Briggs, en su carrera naval, nunca había tenido problemas con las tripulaciones de los barcos que capitaneó; los marineros también tenían una excelente reputación.
Para otros, el capitán Biggs hizo abandonar el barco en un día de calor, ante el temor de que el cargamento de alcohol explotara. Luego el viento empujó el bote salvavidas lejos del barco y todos terminaron muertos de sed, hambre o ahogados.
Otra teoría habla de la posibilidad de que los tripulantes hubiesen consumido pan en mal estado, y que en un delirium tremens causado por la intoxicación se hubiesen arrojado por la borda. Una variante es que quizá Briggs hizo abrir la bodega y los vapores del alcohol almacenado allí causaron ese estado de locura y el subsiguiente suicidio colectivo.
La versión más extraña es la de un tal Abel Fosdyk, fallecido en 1913. Entre sus papeles se encontró un diario, en el que afirmaba haber sido un “pasajero secreto” del Mary Celeste. Según él, el capitán Briggs y un marinero discutieron jocosamente sobre si un hombre vestido podía nadar bien o no. Para demostrarlo, saltaron al mar. Al parecer otros marineros hicieron lo mismo, contagiados por el ambiente de francachela (e irresponsabilidad) que reinaba. Fosdyk, la esposa y la hija de Briggs se quedaron a bordo, sobre una plataforma especialmente construida. De repente, un grupo de tiburones atacó a Briggs y a los hombres. Cuando un par de marineros que se habían quedado en el Mary Celeste corrieron a la plataforma para ver qué ocurría, al oír los gritos del capitán y sus compañeros, dicha plataforma se rompió y todos cayeron al agua. De acuerdo con la versión de Fosdyk, los tiburones devoraron a todo el mundo menos a él, que terminó flotando en un madero hasta llegar a la costa de África.
La historia de Fosdyk -si es que él la escribió- está llena de errores e inexactitudes. Por ejemplo, le atribuye al Mary Celeste una capacidad de carga de 600 toneladas, cuando en realidad era mucho menor. También afirma que los marineros eran ingleses, cuando se sabe que eran estadounidenses y alemanes. Y si bien no es imposible que las muertes de los tripulantes se debieran a ese accidente bizarro, es improbable. Briggs y los marineros eran demasiado experimentados como para cometer tantas metidas de pata.
También se habló de una abducción por extraterrestres, pero ese es un terreno en el que prefiero no meterme. La verdad es que nunca sabremos qué ocurrió con el capitán, su mujer, su hija y los siete marineros. Lo que sí sabemos es que el Mary Celeste fue devuelto a sus dueños estadounidenses, y bajo el mando del capitán George W. Blatchford continuó su viaje hasta Génova, donde finalmente entregó su carga. Luego fue vendido -se dijo que con una considerable pérdida- y a lo largo de los 12 años siguientes el barco cambió de manos no menos de 17 veces. Terminó por hundirse en la costa de Haití en 1884.

viernes, 20 de abril de 2007

100

Esta es mi entrada número 100 en Terra Incognita. Y decidí confeccionar una lista con los quince textos que más disfruté escribiendo y que más satisfacción y orgullo me dieron (y me dan). Eso no significa de ninguna manera que los demás textos sean malos, pero éstos son sin duda mis preferidos.
  1. Orión (22/3/2007)
  2. James I (17/3/2007)
  3. María Estuardo (25/2/2007)
  4. Nerón (21/12/2006)

jueves, 19 de abril de 2007

"Las islas de la imprudencia", de Robert Graves

Las islas de la imprudencia es una novela que narra una expedición muy poco conocida de los españoles al Pacífico, realizada en 1595. El objetivo de la misión, dirigida por el general Álvaro de Medaña (imágen), era conquistar y colonizar las Islas Salomón, descubiertas por el propio Medaña en 1568. No obstante, los viajeros españoles terminaron fracasando estrepitosamente.
Robert Graves nos cuenta con maestría (a través del personaje de Andrés Serrano, secretario de Medaña y narrador de la historia) las disputas interminables causadas por la debilidad del general, y la codicia y el egoismo de los demás líderes de la expedición. La lucha entre la facción del coronel Pedro Merino y la de los hermanos de la esposa de Medaña, Ysabel (así, con "y") Barreto lleva a la ruina a la empresa.
No obstante, una figura se destaca favorablemente entre tanta sordidez: la del piloto principal de la flota, Pedro Fernández de Quirós. Para quienes hemos leído Yo, Claudio es imposible no ver el paralelismo entre el personaje de Germánico en aquella novela y el del piloto principal en ésta. Pedro Fernández es tal vez el único personaje que siempre actúa con rectitud y sensatez en la novela... y eso le gana el odio de muchos.
La expedición no logra llegar a las Islas Salomón, pero consigue descubrir las Marquesas y las Marianas, y se intenta establecer una colonia en las segundas. No obstante, cuando la pendencia entre el coronel Merino y los Barreto tiene un desenlace sangriento, los españoles se ven obligados a abandonar las islas. La muerte de Medaña en alta mar deja el mando de la expedición en manos de su viuda Ysabel, quien debe llevar lo que queda de la flota a las Filipinas.
Este personaje es interesante. Al principio disimula su maldad (alentando, de todos modos, solapadamente las acciones de sus hermanos contra el coronel) para impresionar al piloto principal. Una vez que consigue lo que quiere de él (no revelaré qué), la Adelantada se muestra como lo que es: una mujer cruel y despiadada. No obstante, en algunos momentos de debilidad, revela tener ciertos impulsos hacia el bien...
Las islas de la imprudencia es un libro muy recomendable, sobre todo porque, pese a estar escrito por un británico, capta con bastante fidelidad la forma de pensar, hablar y comportarse de los españoles del siglo XVI. Si bien incurre en algún que otro anacronismo, es en general muy cuidadoso.

miércoles, 18 de abril de 2007

"Casino" (1995)

Muchos consideran que hay dos grandes trilogías sobre la mafia. Por un lado está la de El Padrino, de Francis Ford Coppola, formada por El Padrino (1972), El Padrino II (1974) y El Padrino III (1990). Por el otro están Calles peligrosas (1973), Buenos muchachos (1990) y Casino, las tres dirigidas por Martin Scorcese. En rigor, Scorcese jamás las ha considerado una trilogía, pero muchos de sus fans sí.
Al igual que en Calles peligrosas y Buenos muchachos, Robert De Niro es parte del elenco, pero esta vez como protagonista (Harvey Keitel y Ray Liotta, respectivamente, habían ocupado el rol principal en las otras dos películas). Encarna a Sam Ace Rothstein, un apostador judío que trabaja -con gran eficacia- para la mafia de Chicago y que es premiado con la dirección del casino Tangiers en Las Vegas. Su talento para las apuestas le sirve para dirigir el casino exitosamente (y con mano de hierro). Consigue insertarse en el establishment de la ciudad, borrando su pasado criminal en Chicago. Su posición parece asegurada, cuando otros dos personajes intervienen.
El primero es Nicky Santoro (Joe Pesci), un amigo suyo de Chicago a quien envían a Las Vegas para ayudar y proteger a Ace. Al principio todo va bien, pero Nicky es incapaz de abandonar su forma brutal de hacer negocios sucios. Él y sus hombres roban y matan sin el menor disimulo, causando eventualmente la reacción de las autoridades de Las Vegas, que antes hacían la vista gorda, pero también la desconfianza y el temor tanto de Ace como de sus jefes en Chicago.
El segundo es Ginger (Sharon Stone), una prostituta de lujo de la que Ace se enamora y con quien termina casándose. Por un tiempo, Ginger parece la esposa ideal, pero las cosas terminan por torcerse por su adicción a las drogas y el alcohol, y por su carácter neurótico.
Ace está basado en Frank Rosenthal, Ginger está basada en su segunda esposa Geraldine, y Nicky en Anthony Spilotro. Dejando de lado algunas inexactitudes, el film cuenta con bastante fidelidad el derrumbe del dominio de la mafia sobre los casinos de Las Vegas (que llegó a su apogeo en los años '70) y su reemplazo por las grandes corporaciones, a fines de los '80. Considero, sin la menor duda, que merece un 10.
La genial primera escena de Casino puede verse en este link.

martes, 17 de abril de 2007

"El viento que acaricia el prado" (2006)

El viento que acaricia el prado cuenta la historia de dos hermanos primero unidos y luego separados por los conflictos que han marcado la historia de Irlanda. El menor, Damien O’Donovan (Cillian Murphy), planea viajar a Londres para terminar sus estudios de Medicina, pero cuando es testigo del asesinato a golpes de un adolescente de 17 años, a manos de una banda de paramilitares al servicio del gobierno británico en Irlanda, sus planes cambian por completo. Termina uniéndose a la entonces recién nacida guerrilla del IRA (Irish Republican Army, o sea Ejército Republicano Irlandés), de la cual su hermano mayor Teddy es un miembro activo. El film nos narra sus hazañas en la guerra contra la ocupación inglesa (1919-1921), en la cual ambos luchan valientemente, aunque se ven forzados a cometer atrocidades.
Al concluir en conflicto, se firma un tratado de paz con el gobierno británico que los miembros más radicales del IRA ven como una traición: Irlanda sería un Estado libre, pero seguiría siendo parte de la Commonwealth, los ciudadanos deberían jurar lealtad al rey Jorge V e Irlanda del Norte seguiría siendo parte del Reino Unido. Comienza una guerra civil (1922-1923) entre quienes están a favor y en contra del tratado. Los dos bandos están compuestos por hombres y mujeres que antes habían combatido juntos contra el enemigo británico y que ahora luchan entre sí. Y en ese contexto, Teddy (partidario del tratado) y Damien (opositor) terminan en facciones opuestas.
Personalmente, me gustó El viento que acaricia el prado. Es una película muy informativa sobre un período y un lugar del cual conozco poco. Creo que le pondría un 10.

lunes, 16 de abril de 2007

Los siete durmientes de Éfeso

El emperador Decio, que reinó entre el 249 y el 251 de la era cristiana, fue uno de los últimos en tratar de imponer el paganismo como religión única en el Imperio Romano. La leyenda de los durmientes arranca cuando Decio visitó la ciudad anatolia de Éfeso, donde exigió a la población realizar un sacrificio a los dioses paganos. Sólo siete jovenes nobles se rehusaron; sus nombres, según Simeón Metaphrastes, eran Maximiliano, Iámblico, Martín, Juan, Dionisio, Exacustodio, y Antonino.
En circunstancias normales, Decio los hubiera ejecutado, pero como eran de la aristocracia de Éfeso, partió a una corta expedición y les dijo que cuando volviera quería que cumplieran su deber. Confiaba en que los siete chicos reflexionaran e hiciesen lo más sensato. Pero los jovenes entregaron todas sus propiedades y dinero a los pobres y huyeron al monte. Allí encontraron una gruta y se refugiaron en ella para dormir.
Cuando Decio se enteró de lo sucedido, fue al monte con una partida de soldados. No le fue difícil hallar a los jovenes dormidos. Furioso, pensó en matarlos allí mismo, pero luego pensó que sería más conveniente encerrarlos en la cueva. Así que mandó a sus hombres colocar ladrillos en la entrada para cerrarla, y se fue, seguro de que los siete insolentes terminarían muriendo de hambre y sed. No obstante, eso no ocurrió. La leyenda afirma que los jovenes siguieron durmiendo sin despertar, sin sufrir la falta de agua y alimento y sin envejecer.
Pasaron los años y el Imperio terminó abrazando al cristianismo (y persiguiendo a los paganos con el mismo entusiasmo que Decio a los cristianos). Fue en el reinado de Teodosio (379-395) que la entrada de la cueva fue abierta para usarla como establo para el ganado. Los chicos despertaron y, creyendo que seguían en el reinado de Decio, tomaron la decisión de entregarse. Pero como no querían morir con el estómago vacío, mandaron a Dionisio a comprar comida en Éfeso.
Como deben imaginar, Dionisio se sorprendió al ver cuánto había cambiado su ciudad en lo que creía que era una sola noche. Los efesios, por su parte, sospecharon algo raro cuando vieron a Dionisio pagarles con monedas acuñadas más de 100 años antes. Terminaron llevándolo frente al obispo y el prefecto de la ciudad, quienes al saber la verdad fueron a la cueva a ver el milagro. Incluso el emperador Teodosio fue mandado a llamar. Los siete durmientes, tras presentar sus respetos a las autoridades cristianas y rezar, murieron definitivamente. Teodosio quiso construirles tumbas de oro, pero los jovenes se le aparecieron en un sueño y lo convencieron de enterrarlos en la cueva.
Los durmientes fueron canonizados tanto por la Iglesia Católica como por la Cristiana Ortodoxa. Su día para los católicos era el 27 de julio (hasta que la festividad fue abolida en 1969) y para los ortodoxos, el 22 de octubre.
Voltaire, al comentar esta leyenda, dijo con ironía que el milagro de los siete durmientes de Éfeso hubiera sido más eficaz si los chicos hubiesen despertado antes de que el cristianismo se impusiera en el Imperio Romano, cuando todavía quedaban escépticos que convencer.

domingo, 15 de abril de 2007

"Hard candy" (2005)

Hard candy es una película bastante perturbadora, cuyo tema central -aunque no excluyente- es la pedofilia. Sus protagonistas son Jeff (Patrick Wilson), un fotógrafo de 32 años, y Hayley, una adolescente de 14. Los dos personajes se conocen por Internet y se encuentran por primera vez cara a cara en un café. Hayley parece gratamente sorprendida por la amabilidad y el atractivo físico de su nuevo "amigo", y Jeff también es sorprendido por la inteligencia y madurez de la joven.
Hayley no parece intimidada, sino que está ansiosa por profundizar su relación con el fotógrafo, convenciéndolo de llevarla a conocer su casa, que usa además como estudio. Allí juegan al gato y al ratón, con Jeff intentando seducirla pero, según sus propias palabras, "conociendo los límites legales", y Hayley aparentemente respondiendo a sus insinuaciones. La actitud de ambos y la forma en que las primeras escenas son filmadas hace que el espectador presienta que algo malo sucederá, pero no sepa qué exactamente.
Hayley le pide a Jeff que la fotografíe, y es en este punto que la película (junto con sus protagonistas) comienza a mostrar su lado oscuro. A partir de ese momento, Jeff y Hayley se torturan -física y mentalmente- y manipulan con una saña increíble. El odio y el miedo es recíproco, los secretos salen a la luz y todo termina con cierta clase de justicia (o venganza, tal vez).
Considero que Hard candy merece un 10.

sábado, 14 de abril de 2007

Adios a la monarquía

El quinto rey de Roma, sucesor de Anco Marcio, era un nativo de la ciudad etrusca de Tarquinia llamado Lucumo. Parece que a Lucumo, por ser hijo de un corintio, le habían impedido ocupar magistraturas en Tarquinia, por lo que fue instado por su esposa Tanaquil a probar fortuna en el Lacio. Al llegar a Roma en su carroza, un águila le quitó el sombrero y luego lo volvió a poner sobre su cabeza; Tanaquil lo interpretó como signo de que en esa ciudad su marido alcanzaría grandes honores.
Lucumo cambió su nombre a Lucio Tarquinio (luego recibió el sobrenombre de Priscus, "el Viejo", para distinguirlo de su nieto tocayo) y, siendo un hombre inteligente y cosmopolita, se ganó el respeto y la admiración del pueblo y de los nobles. El rey Anco Marcio decidió adoptarlo como hijo, pese a que tenía ya vastagos biológicos. Al morir Marcio en el 616 a. de JC., Tarquinio convenció a las Asambleas y al Senado de nombrarlo rey en vez de a los hijos de Marcio.
Como rey, Tarquinio Prisco le dio a los romanos las dos cosas que más apreciaban: obras públicas y victorias militares. Construyó el Circo Máximo y el Foro y comenzó a construir la Cloaca Máxima y el templo de Júpiter en el Capitolio. Repelió exitosamente una invasión sabina y conquistó unas siete ciudades etruscas. Además, incorporó varias familias nobles de otras ciudades y regiones al Senado y al patriciado, entre ellas la de los Octavios (antepasados del emperador Augusto). Si bien, al igual que sus antecesores, trató al Senado con respeto y consideración, pidiendo y aceptando sus consejos con frecuencia, adoptó las vestimentas y protocolo de los reyes etruscos absolutistas. Fue él quien instituyó el Triunfo, un desfile militar celebrado por los generales victoriosos.
Tarquinio Prisco hubiera podido tener un reinado pacífico de no haber sido por el hecho de que era obviamente un usurpador. Los hijos de Marcio, que habían estado rumiando su odio durante años, terminaron por asesinarlo en el 579 a. de JC. Pero Tanaquil, que había utilizado su don profético para predecir la muerte de su esposo, maniobró para evitar el ascenso de los hijos de Marcio al trono, logrando que Servio Tulio fuese designado su sucesor.
El origen de Servio Tulio es bastante oscuro. Según Tito Livio, su madre era reina de una de las ciudades de Etruria conquistadas por Tarquinio Prisco. La reina fue capturada y entregada a Tanaquil como su esclava personal, pero fue bien tratada en el palacio. Su hijo fue criado junto a los de Tarquinio y Tanaquil, y al llegar a la adultez se convirtió en yerno del rey.
Otra versión, mencionada por el emperador Claudio -que fue un experto en historia etrusca y uno de los últimos en hablar fluidamente su lengua- en uno de sus discursos al Senado, afirma que Tulio era un simple soldado etrusco llamado Mastarna, que luchó a las órdenes del general romano Celio Vibena. Tras la derrota y muerte de Celio, Mastarna asumió la jefatura de su ejército y lo llevó a Roma, donde se estableció como ciudadano y cambió su nombre a Servio Tulio. Tanaquil se dio cuenta de que Tulio era un hombre de valía e hizo que Tarquinio Prisco lo nombrara senador y patricio y que lo casara con su hija. Casi todos los historiadores consideran que la versión de Claudio es probablemente la más cercana a la verdad.
Como rey, Tulio realizó varias reformas políticas y militares. Fue él quien realizó el primer censo, creó el sistema de clases (que otorgaba los mayores derechos políticos a los ciudadanos con más propiedades), amplió el llamado pomerium -límite sagrado de la ciudad- para incorporar a Roma las siete colinas que la rodeaban y construyó la Muralla Servia, que se mantuvo en pie hasta el 390 a. de JC.
Para conseguir el trono, Tulio había debido pasar por encima de los derechos de los descendientes de Anco Marcio, pero también de los de Tarquinio Prisco. Intentando apaciguarlos, Tulio los casó con sus hijas. No obstante, al final eso no fue una protección suficiente. Fue despuesto y asesinado en el 535 por Lucio Tarquinio, que según algunos era hijo y según otros nieto de Prisco. En el coup d'etat participó Tulia, hija de Tulio y esposa de Tarquinio, quien debía odiar mucho a su padre, pues pasó con su carroza sobre su cadáver. El lugar donde hizo esto fue llamado después Vicus Sceleratus (Calle de la Infamia). Muchos otros senadores partidarios de Tulio fueron también asesinados.
Tarquinio no fue un rey tan tiránico como después se creyó. Completó la construcción de la Cloaca Máxima y del templo de Júpiter en el Capitolio. Fue él quien adquirió los libros proféticos de la sibila de Cumas, que fueron utilizados durante siglos por los sacerdotes romanos. Y dejando de lado su sangriento ascenso al trono y el incidente de Lucrecia, que contaremos a continuación, no hubo grandes actos de crueldad durante su reinado. En realidad, el motivo por el cual fue derrocado fue su forma utilizar el poder. Tarquinio no solo tenía la pompa de un rey etrusco, sino que gobernaba como uno, por lo que recibió el sobrenombre de Superbus ("El Soberbio").
Lo que sucedió con Lucrecia en el 510 fue, para la nobleza, la gota que desbordó el vaso. La leyenda cuenta que en un banquete del cual participaban Sexto Tarquinio y Lucio Tarquinio Colatino, hijo y sobrino del rey respectivamente, alguien se puso a hablar de la virtud de las mujeres. Un poco borrachos, los comensales decidieron salir a la calle y espiar por la ventana de sus casas para ver qué estaban haciendo sus esposas. Así descubrieron que sus esposas habían aprovechado su ausencia para reunirse en casa de una de ellas y celebrar su propio banquete, con abundancia de comida y alcohol. Sólo hubo una excepción, la joven Lucrecia, esposa de Colatino, quien se quedó en su casa tejiendo.
Sexto Tarquinio, tal vez enamorado de Lucrecia, tal vez envidioso de su primo Colatino, fue a su casa al día siguiente e intentó seducirla. Al negarse la virtuosa Lucrecia, la violó. Ella sintió que lo que le había pasado era una deshonra, por lo que tras reunir a los hombres de su familia y contarles todo, se apuñaló en el pecho.
Uno de sus parientes era Lucio Junio Bruto. Su hermano había sido uno de los senadores partidarios de Tulio asesinados al ascender Tarquinio el Soberbio al trono. Temiendo por su vida, Lucio Bruto había fingido ser un poco retrasado mental (así ganó el sobrenombre de Brutus, que significa "estúpido" en latín), con lo que consiguió evitar la desconfianza de Tarquinio y sus hijos. Éstos fueron con él al oráculo de Delfos, en Grecia, para preguntarle a la pitonisa quien sería el próximo rey de Roma. Ella les dijo que el próximo en tomar el poder sería el primero que abrazase a su madre. Bruto interpretó esto como que debía abrazar a la madre Tierra, y fingió caer al suelo para poder cumplir la profecía.
Al enterarse de la violación de Lucrecia y presenciar su suicidio, Lucio Bruto decidió que había llegado su momento. Tomó como arma el puñal con el que se había matado su parienta y, junto a Colatino, salió al Foro. Allí sublevó al pueblo al contarle la tragedia, y logró que Tarquinio el Soberbio y sus hijos huyeran de Roma.
Bruto después reunió a los ciudadanos y les hizo jurar solemnemente que nunca más dejarían que nadie fuera rey en Roma. Luego se creó la institución del consulado, que tenía todos los poderes que antes habían pertenecido al rey, pero que se ejercía en forma dual y duraba un año. Los primeros cónsules fueron Bruto y Colatino, que ocuparon el cargo en el 509 a. de JC.
Posteriormente, los hijos de Lucio Bruto, Tito y Tiberio, se aliaron en secreto con el exiliado Tarquinio el Soberbio para restaurar la monarquía, pero fueron traicionados por el esclavo y amante de Tiberio, un tal Víndex. Los hijos de Lucio Bruto fueron juzgados en el Senado, donde varios pidieron que se los perdonara. Pero Bruto exigió su ejecución, lo que decidió a la Cámara a hacerlos decapitar.

viernes, 13 de abril de 2007

"Velvet goldmine" (1998)

Velvet goldmine es una película muy recomendable para los nostálgicos/fanáticos del llamado glam rock de la primera mitad de la década del ’70. En cierta forma, lleva al espectador de regreso los años dorados de las estrellas de rock andróginas que dominaron la escena musical, especialmente en Gran Bretaña.
La película empieza cuando Brian Slade (Jonhatan Rys-Meyers, que saltó a la fama unos años después al protagonizar Match point), el ídolo pop del momento, es asesinado en un concierto. Unas 24 horas después se descubre que Slade simuló su propia muerte para vender más discos. Su popularidad decae con rapidez y termina volviendo al anonimato.
En 1984, al cumplirse el aniversario de la no-muerte de Slade, el periodista Arthur Stuart (Christian Bale) recibe el encargo de averiguar qué es de la vida de ese artista supuestamente olvidado. Arthur fue fanático de Slade en su adolescencia, y al investigarlo desde sus inicios hasta el engaño que lo llevó al final de su carrera, revive esa época en la que veía la abierta bisexualidad de su cantante favorito como una invitación a la libertad. Para reconstruir la imagen de Slade, Arthur entrevista a su primer representante, a su ex esposa (Toni Colette) y finalmente a Curt Wild (Ewan McGregor), su socio musical y amante. La relación profesional y sentimental entre Brian Slade y Curt Wild parece estar basada en la que tuvieron David Bowie e Iggy Pop en los ’70.
La banda sonora es impecable, y además hay escenas donde Rys-Meyers y McGregor cantan (nada mal, por cierto) temas de la época. Mi parte favorita es cuando Curt Wild canta TV Eye, de Iggy Pop, que se puede ver en este link. Aclaro que me gusta por el tema en sí y no por el desnudo de McGregor…
La pondría al film un 8,50.

jueves, 12 de abril de 2007

Perséfone, la reina de los condenados

El dios Hades, rey del Mundo Subterráneo al que iban todos los mortales muertos (valga la redundancia), estaba casado con Perséfone, que era a la vez su sobrina. Era hija de Demeter, hermana de Hades y diosa de la fertilidad (tanto de la tierra como de las mujeres). Hades se había enamorado de ella y le pidió a Zeus que le permitiera hacerla su esposa. Zeus, que no quería ofender ni a su hermano Hades ni a su hermana Demeter, dijo que no le daría ni le negaría su permiso. Hades entonces raptó a Perséfone en Eleusis, mientras recogía flores.
Demeter, desesperada, recorrió la Tierra durante 9 días sin encontrar a su hija. Al décimo día Triptolemo, hijo del rey Celeo de Eleusis, le dijo que había visto a Hades entrar al Inframundo con Perséfone en su carruaje. Para confirmar este testimonio, Demeter fue a ver al dios-sol Helio, que veía todo, y lo obligó a confesar la verdad. Demeter estaba tan enojada que, en vez de volver al Olimpo, siguió recorriendo la Tierra, impidiendo que los árboles dieran frutos y que crecieran las hierbas, hasta que la raza humana estuvo en peligro de extinción. Zeus, a quien la vergüenza no permitía visitar a Demeter personalmente en Eleusis, le envió primero un mensaje con Iris (del que ella no hizo caso alguno) y luego una delegación de dioses olímpicos, con regalos conciliatorios y rogándole que aceptara su voluntad. Pero ello no quiso volver al Olimpo y juró que la tierra seguiría estéril hasta que Perséfone fuera devuelta.
Zeus sólo podía hacer una cosa. Envió a Hermes con un mensaje para Hades: “Si no devuelves a Perséfone estamos todos perdidos”, y con otro para Demeter: “Puedes tener de nuevo a tu hija, con la única condición de que todavía no haya probado la comida de los muertos.”
Hades le dijo a Perséfone -quien, entristecida por el rapto del que había sido víctima, se había negado a comer- que la devolvería a la Tierra, fingiendo que lo hacía por voluntad propia. Así que la joven, feliz, comió siete semillas de una granada del huerto de Hades, suficiente para condenarla a vivir en el Inframundo. El jardinero de Hades, Ascálafo, la vio hacerlo y fue llevado a la Tierra para testificar.
En Eleusis, Demeter abrazó alegremente a Perséfone, pero al enterarse de lo de la granada se sintió más desalentada que nunca y repitió: “No volveré al Olimpo ni anularé mi maldición de la Tierra”. Entonces Zeus instó a Rea, la madre de Hades, Demeter y él mismo, a que le suplicara, y por fin se llegó a una transacción. Perséfone pasaría 3 meses del año en compañía de Hades como reina del Inframundo, y los nueve meses restantes con Demeter. El mito dice que esos tres meses de Perséfone lejos de su madre son los del invierno.
Como reina de los muertos, Perséfone era la contracara bondadosa de su marido. Los condenados siempre acudían a ella para suplicarle diversos favores, que ella casi siempre concedía. Si bien le era fiel a Hades, no tenía hijos con él y disfrutaba más de la compañía de la diosa Hécate, protectora de las brujas, que era su amiga íntima.

miércoles, 11 de abril de 2007

"El buen pastor" (2006)

El buen pastor es la segunda película de Robert De Niro (la primera fue A Bronx tale, en 1993). Los derroteros del proyecto antes de que De Niro asumiera la dirección son increíbles. El guión fue escrito en 1994 para Francis Ford Coppola, pero el director de la trilogía de El padrino prefirió ser productor ejecutivo. Wayne Wang y Phillip Kaufman también fueron contratados, pero terminaron apartándose. El proyecto pasó de Columbia a MGM, que contrató a John Frankenheimer. La idea era que él dirigiese el film y De Niro lo protagonizase, pero el fallecimiento de Frankenheimer en el 2002 volvió a paralizar las cosas. Entonces De Niro decidió dirigirla. Su primera opción para el actor que encarnaría al protagonista era Leonardo Di Caprio, pero él, ocupado con Los infiltrados, se negó. Quién sí aceptó fue el coprotagonista de Los infiltrados, Matt Damon.
En El buen pastor se cuenta la historia de Edward Wilson (Damon), un agente de la CIA. Wilson es quien organiza la invasión de los exiliados anticastristas a Cuba que terminó con la derrota de Bahía de Cochinos en 1961. Wilson y sus superiores están convencidos de que alguien les avisó a los soviéticos y cubanos del plan. Sus sospechas se confirman cuando reciben fotos y una grabación de una pareja haciendo el amor, en la que se escucha al hombre revelar datos importantes. Wilson está decidido a encontrar -y castigar- a quien dio a conocer la información, y emprende una búsqueda implacable. El resultado es inesperado.
Paralelamente, se nos cuentan los primeros pasos de Wilson en la carrera de espía, durante sus años como estudiante universitario. Su primer trabajo, en 1939, es vigilar a un profesor suyo sospechoso de ser un agente nazi. Poco después, pasa a formar parte de la logia masónica de los Skulls and Bones (una organización verdadera de la que aparentemente forman o formaron parte, entre otros, el ex presidente estadounidense Bush y el actual presidente Bush). Obligado a casarse con Clover (Angelina Jolie), hermana de uno de sus colegas masones, Wilson entra en contacto con varios personajes encumbrados que terminarán formando la Oficina de Servicios Estratégicos, cuya sigla en inglés es OSS. Wilson se enrola en ella y va escalando hacia puestos cada vez más importantes. Cuando termina la Segunda Guerra Mundial, la OSS se convierte en la CIA.
Wilson es un personaje interesante. Comienza a trabajar para el gobierno movido por un genuino patriotismo y por el deseo de “limpiar” la reputación de su familia, puesto que su padre fue acusado de traición. Pero a medida que gana experiencia en su trabajo, se vuelve cada vez más frío y despiadado. Se aleja de su mujer y de su hijo, y es incapaz de confiar en ninguno de sus amigos y colegas. Wilson no es un James Bond. Su trabajo es más el de un burócrata que el de una máquina de matar glamorosa, y ese es el gran acierto de la película. En vez de mostrarnos a un semidiós, se nos muestra a un hombre inteligente y eficaz, pero fundamentalmente humano.
Otro punto a favor de la película es su elenco. En los papeles secundarios tenemos a actores de la talla de William Hurt, John Turturro, Alec Baldwin, Michael Gambon, Timothy Hutton, Joe Pesci (que no había aparecido en la pantalla grande desde Arma mortal 4, en 1998) y el propio De Niro. Hay una cosita bastante negativa, que es el tema del hijo de Wilson y Clover. El actor que lo interpreta nació en 1982, mientras que Damon y Jolie nacieron en 1970 y 1975, respectivamente. Pese a la poca diferencia de edad, los tres actores son convincentes al encarnar a esa familia disfuncional. Creo que El buen pastor merece un 10.
Se pueden ver imágenes de la película en este link y el trailer en este.

martes, 10 de abril de 2007

Los tres Horacios y los tres Curiacios

Tulo Hostilio fue el tercer rey de Roma. A diferencia de su antecesor, Numa Pompilio, Hostilio fue un rey guerrero, cuyas ansias expansionistas lo llevaron a una guerra con la ciudad vecina de Alba Longa.
El conflicto entre Roma y Alba se estaba extendiendo más de lo que los dirigentes de una y otra ciudad podían aguantar. Entonces llegaron a un pacto: la guerra se definiría en un combate singular. Los luchadores serían tres jovenes hermanos romanos, los Horacios, que pelearían a muerte contra tres hermanos albanos, los Curiacios. Si los trillizos romanos ganaban, Alba sería anexada a Roma, si lo hacían los albanos, Roma sería anexada a Alba.
Todos lo aceptaron, y ambos grupos de trillizos -que habían jurado luchar hasta la muerte por su patria- se dirigieron al campo de combate. Los dos ejércitos y los dos pueblos se colocaron a lo largo del espacio, uno a cada lado. Cuando se dio la señal, tanto los Horacios como los Curiacios corrieron hacia sus adversarios con tanta fuerza como dos ejércitos. El pensamiento de los dos grupos de jóvenes no estaba en el peligro que corrían, sino en lo que iba a ser de su patria y que estaba en sus manos: iban a ser los dominadores, si vencían o los dominados si eran vencidos.
En el primer encuentro cayeron heridos de muerte dos de los Horacios mientras que el tercero estaba ileso. Los Curiacios, por su parte, estaban los tres heridos, pero de distinta gravedad. El ejército y el pueblo albano levantó un grito de alegría en cuanto se desvaneció el polvo producido por el primer ataque. El ejército y el pueblo romano quedó absorto por la preocupación: ya se veían sometidos por los albanos.
El Horacio que quedaba vivo valoró rápidamente la situación. Vio que los tres Curiacios estaban heridos, pero que si trataba de luchar con los tres al mismo tiempo, llevaba las de perder. Entonces echó a correr como si huyera. De esa manera los Curiacios lo perseguirían, pero cada uno según sus fuerzas, y serían tres combates de uno contra uno, no un combate de uno contra tres.
Efectivamente, cuando los Curiacios comenzaron la persecución, se vio claramente que uno, el menos herido, se adelantaba a sus hermanos, pero no podía alcanzar a Horacio. Éste también se percató de ello, se paró y esperó a que llegara. No le dio tiempo a descansar, ya que apenas lo alcanzó le asestó un golpe mortal.
Horacio esperó al segundo Curiacio, que llegó en seguida, y, animado por su ejército y por su pueblo que ya veían ganado el combate, lo mató. La pelea estaba igualada, pero nadie dudaba de su resultado. Horacio acababa de vencer en dos combates y estaba del todo ileso. El último Curiacio había visto cómo habían caído sus dos hermanos y además estaba muy herido, de manera que su ánimo era el de un perdedor. Así que a Horacio no le fue difícil matarlo.
Horacio despojó de sus armas y ropa a los cadáveres y los dejó en el campo de batalla para que se pudrieran. Luego regresó a Roma, vitoreado por la multitud. Al llegar a su casa, su hermana Horacia se puso a llorar, pues parece que estaba secretamente enamorada de uno de los Curiacios. Horacio, furioso al ver que su lealtad estaba con los albanos, la mató y dijo "Que así muera cualquiera que llore por los enemigos muertos". El rey Hostilio se vio obligado a procesarlo por el homicidio y a condenarlo a muerte, pero le permitió apelar la sentencia ante el pueblo. Como era de esperar -Horacio era un héroe nacional-, dicha sentencia fue revocada.
En cuanto a Alba, fue anexada a Roma, como estaba arreglado. Sus familias nobles fueron incorporadas al Senado romano y Hostilio les dio el rango de patricios. Una de dichas familias fue la de los Julios, descendientes de Iulo, fundador de Alba, hijo de Eneas y nieto de la diosa Venus. A esa familia perteneció, como sabemos, el dictador César.
Hostilio siguió reinando durante unos años. Su fin llegó cuando, demasiado ocupado guerreando, olvidó ofrecer sacrificios adecuados a Júpiter. El dios, entonces, lo mató lanzándole un rayo. Fue sucedido por Anco Marcio, nieto de Numa.

lunes, 9 de abril de 2007

"La reina" (2006)

La reina es la última película del director Stephen Frears (Alta fidelidad, Mrs. Henderson presenta, etc.). Esta vez, Frears se enfoca en los acontecimientos que rodearon a la muerte en 1997 de Lady Di, y la reacción de la familia real británica. El interés está puesto, sobre todo, en la reina Isabel II, encarnada por Helen Mirren en una interpretación que le dio el Oscar a la Mejor Actriz.
La película arranca con las elecciones que permitieron el ascenso de Tony Blair al puesto de primer ministro. Se nos muestra su primera reunión con la reina, en la que ella manifiesta cierta desconfianza hacia los deseos del flamante premier de "modernizar" el país. Unos meses más tarde se produce la trágica muerte de Diana en un accidente automovilístico en París. Blair reacciona rápidamente, lamentando el fallecimiento de Lady Di y llamándola "la princesa del pueblo". Los miembros mayores de la familia real (Isabel, su madre y su marido), en cambio, no se apenan demasiado. Isabel afirma que, como Diana estaba divorciada de Carlos, ya no era un miembro de la familia real y que no merece un funeral de Estado; el funeral debería entonces estar en manos de su familia, los Spencer.
La opinión pública, por su parte, reacciona con genuino dolor ante la muerte de su querida Lady Di, colocando miles de flores y tarjetas en las puertas del Palacio de Buckingham. Y los medios de comunicación, al mismo tiempo que elogian a Tony Blair, critican la actitud de Isabel II. Blair considera que los royals están cometiendo un error fatal y desea "salvarlos de ellos mismos".
El film cuenta fielmente hechos que, pese a haber ocurrido hace solo 10 años, han pasado casi al terreno de la Historia. Hay un muy buen trabajo de edición, a la hora de mostrar las imágenes de los noticieros sobre la muerte de Diana y los días frenéticos que le siguieton. Helen Mirren no tiene el papel de la reina, es la reina. Y su mejor contraparte es Michael Sheen, que interpreta a Tony Blair. Califico a La reina con un 9,50.

domingo, 8 de abril de 2007

A 20 años de las felices Pascuas de Alfonsín

El 24 de marzo de 1976 el gobierno constitucional de María Estela Martínez fue derrocado por un golpe de Estado encabezado por Jorge Videla, Emilio Massera, y Orlando Agosti, jefes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea respectivamente. Durante los siguientes 7 años, 8 meses y 17 días el país vivió la dictadura más sangrienta de su historia. Miles de personas fueron secuestradas, torturadas, violadas y/o asesinadas. Sus hogares fueron saqueados, sus hijos privados de la identidad. Y la mayoría de los cuerpos fueron arrojados al mar, incinerados y enterrados en fosas comunes, por lo que muy pocos han sido recuperados. Si bien todos los presidentes de facto y la mayoría de los funcionarios del gobierno pertenecían al Ejército, el centro clandestino de detención más famoso y por el que más personas pasaron pertenecía a la Marina: la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
La dictadura utilizó como excusa el accionar de la guerrilla de extrema izquierda para asesinar a todos sus opositores armados y desarmados. La cifra de "desaparecidos" sigue discutiendose, pero fue calculada entre 5.000 y 30.000 personas.
La derrota en la guerra de las Malvinas en 1982 precipitó el final de la dictadura. Leopoldo Galtieri, quien dio inicio al conflicto ordenando invadir las islas bajo la influencia de Jack Daniels y Johnny Walker, renuncio a la presidencia de facto y fue reemplazado por Reinaldo Bignone, quien convocó a elecciones. De estos comicios surgió el -entonces- carismático dirigente de la UCR, Raúl Alfonsín, quien asumió la presidencia en diciembre de 1983.
Alfonsín debió enfrentarse a muchos problemas en su gobierno desde el día 1. La inflación, las secuelas de la guerra de Malvinas, la deuda externa, los conflictos gremiales... Y además de eso, el tema de los crímenes de la dictadura.
El flamante presidente y sus colaboradores tenían un esquema para manejar el problema de cómo juzgarlos. En ese esquema había tres niveles de responsabilidad: quienes dieron las órdenes del genocidio, quienes las cumplieron y quienes se excedieron en su cumplimiento. El primer paso fue ordenar una investigación independiente de las violaciones a los derechos humanos. Alfonsín designó a una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). Sus miembros eran Ernesto Sábato (presidente), Ricardo Colombres, René Favaloro, Hilario Fernández Long, Carlos Gattinoni, Gregorio Klimovsky, Marshall Meyer, el obispo Jaime de Nevares, Eduardo Rabossi, Magdalena Ruíz Guiñazú y los diputados Santiago Marcelino López, Hugo Piucill y Horacio Hugo Duarte.
El gobierno apoyó la investigación de la CONADEP frente a las resistencias de los militares, pero cuando recibió su informe final en 1984 quedó estupefacto. Las cifras de desaparecidos que manejaban eran insignificantes frente a los 5.000 que consignó la CONADEP. Recién ahí el presidente y sus asesores -junto con el resto de la sociedad- llegaron a apreciar la magnitud de las violaciones a los derechos humanos practicadas por la dictadura. Probablemente, en ese momento, se hayan arrepentido de haber ordenado la investigación.
Alfonsín, sin embargo, decidió continuar su plan e hizo procesar a los jefes de las Juntas Militares (organismo ubicado en la cúspide del Estado dictatorial, formado por los jefes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, que designaba y removía al presidente de facto), junto con los líderes guerrilleros supervivientes y con varios represores emblemáticos como Ramón Camps. En noviembre de 1985 los ex jefes de las Juntas Militares fueron condenados: Videla y Massera a reclusión perpetua, Roberto Viola a 17 años de prisión, Armando Lambruschini a 8 y Agosti a 4. Omar Graffigna, Basilio Lami Dozo, Isaac Anaya y Galtieri fueron absueltos.
Si Alfonsín esperaba que el juicio a las Juntas satisfacería a la sociedad, se equivocó. Los organismos de derechos humanos continuaron impulsando juicios contra militares ubicados debajo de los miembros de las Juntas en la escala jerárquica. La "familia" militar reaccionaba con cada vez más irritación. Habían abandonado a las Juntas a su suerte, pues se consideraban traicionados por ellas, pero no estaban dispuestos a permitir que la Justicia les pidiera explicaciones por su "victoria" en la "guerra contra la subversión".
A fines de 1986 Alfonsín presentó en el Congreso un proyecto de ley que imponía un límite de 60 días para definir procesamientos a involucrados en los crímenes de la dictadura que vencía en marzo de 1987. La aprobación de la ley -conocida como "Ley del Punto Final"- fue ardua, pues los propios legisladores oficialistas se resistían a ella. Alfonsín debió amenazarlos con su renuncia, por lo que tengo entenidido, para conseguir sus votos. El diputado Federico Storani votó a favor pero aclaró que lo hacía por "disciplina partidaria".
El Punto Final no alcanzó para frenar los juicios a represores; de hecho, los aceleró. En la Semana Santa de 1987 el mayor Ernesto Barreiro fue citado a declarar, pero se negó. Se escondió en un regimiento de Córdoba y este solitario gesto de rebeldía hizo estallar el polvorín militar. Mientras la sedición de Barreiro era protegida por sus superiores y apoyada por sus camaradas, el teniente coronel Aldo Rico abandonó su cuartel en Misiones y aterrizó en Campo de Mayo para tomar la Escuela de Infantería. Rico y sus compinches aparecieron ante las cámaras disfrazados de comandos, con los rostros tiznados, motivo por el cual pasaron a la Historia como los carapintadas.
La rebelión en sí era insignificante. Los carapintadas no tenían suficientes hombres como para derrocar al gobierno constitucional. Pero desde el punto de vista político, era un suceso importante. Alfonsín temía que Rico desempeñara el mismo papel que Eduardo Lonardi en 1955. En ese año, Lonardi encabezó una sublevación en Córdoba contra Juan Perón. Militarmente, Perón hubiese podido aplastarla con facilidad, pero el entonces presidente estaba muy debilitado y bastó con que Lonardi levantase un foco de rebeldía para que su gobierno se derrumbase. No obstante, a diferencia de lo que sucedió en 1955, la sociedad civil salió masivamente a respaldar a Alfonsín.
Alfonsín estaba en una encrucijada: había una multitud en Plaza de Mayo manifestando su apoyo al gobierno constitucional y había otra en Campo de Mayo repudiando a los carapintadas. Pero los militares "leales" no querían reprimir a Rico y a los suyos. Finalmente, el presidente viajó a Campo de Mayo en helicóptero y se entrevistó con Rico. En una negociación a puerta cerrada, consiguió que los rebeldes se rindieran. Luego voló a la Casa Rosada, salió al balcón y dio un discurso en el que anunció el fin de la rebelión. Saludó a la multitud con dos frases que aun hoy siguen siendo recordadas con amargura: "Felices Pascuas" y "La casa está en orden". Mientras tanto, los carapintadas festejaban obscenamente en Campo de Mayo.
Al poco tiempo, Alfonsín demostró lo que significaba para él "poner en orden la casa": envió al Congreso un proyecto de ley que extendía un manto de impunidad sobre todos los oficiales de rango inferior al de los miembros de las Juntas, con el pretexto de que actuaron obedeciendo órdenes. La llamada "Ley de Obediencia Debida" significó la libertad para miles de asesinos y torturadores.
Las llamadas Leyes del Perdón fueron repudiadas por la opinión pública, pero Alfonsín, actuando con una soberbia imperdonable, las hizo aprobar de todos modos. Fue el principio del fin para su gobierno. En ese mismo 1987 el oficialismo fue derrotado en las elecciones legislativas (había ganado en 1983 y 1985). En 1989 el candidato presidencial de la UCR, Eduardo Angeloz, fue derrotado por Carlos Menem, del PJ. En julio del mismo año Alfonsín tuvo que adelantar la entrega del mando que debía realizarse en diciembre, acosado por la hiperinflación, los saqueos y más sublevaciones militares. En 1990 Menem completó la faena indultando a los miembros de las Juntas Militares encarcelados en 1985 y a los demás represores que estaban tras las rejas.
En el 2001 las Leyes del Perdón fueron declaradas inconstitucionales por el juez federal Gabriel Cavallo. En el 2003 fue el Congreso, impulsado por el gobierno de los Kirchner, quien las anuló. Y en el 2005 la Corte Suprema confirmó la nulidad, reabriendo centenares de causas por violaciones a los derechos humanos. Alfonsín, paradójicamente, elogió la medida, afirmando que en su momento las leyes habían sido necesarias para "fortalecer" la democracia, pero que ahora era posible anularlas sin peligro.