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jueves, 28 de junio de 2007

El Otro

Éste es uno de los monólogos más conocidos del fallecido -y genial- comediante Tato Bores. Espero que les guste.

“La culpa de todo la tiene el ministro de Economía” dijo uno.
“¡No señor!” dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. “La culpa de todo la tienen los evasores.”
“¡Mentiras!” dijeron los evasores mientras cobraban el 50% en negro y el otro 50% también en negro. “La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.”
“¡Falso!” dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. “La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.”
“¡Pero, por favor...!” dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. “La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.”
“¡Calumnias!” dijo un banquero mientras depositaba a su madre a 7 días. “La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.”
“¡Se equivoca!” dijo un corrupto mientras vendía a 100 dólares un libro que se llamaba
Haga su propio curro pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. “La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.”
“¡No es cierto!” dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el pupo y con la otra el trasero. “La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.”
“¡Eso es pura maldad!” dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. “La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.”
“¡Patrañas!” dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. “La culpa de todo la tienen los comunistas.”
“¡Perversos!” dijeron los del Politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. “La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.”
“¡Verso!” dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. “La culpa de todo la tienen los fascistas.”
“¡Malvados!” dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. “La culpa de todo la tienen los judíos.”
“¡Racistas!” dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. “La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.”
“¡Blasfemia!” dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. “La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.”
“¡Error!” dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. “La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.”
“¡Infamia!” dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. “La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.”
“¡Me ofenden!” dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. “La culpa de todo la tienen los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.”
“¡Minga!” dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. “La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.”
“¡Desacato!” dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. “La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.”
“¡Negativo!” dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. “La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.”
“¡Ustedes están del coco!” dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. “La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos dejaron.”
“¡Embusteros!” dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. “La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.”
“¡Censura!” dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. “La culpa de todo la tiene el imperialismo.”
“That’s not true!” (“¡Eso no es cierto!”) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. “The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat” (“La culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato”).
“¡Infundios!” dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. “La culpa de todo la tiene Magoya.”
“¡Ridículo!” dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. “La culpa de todo la tiene Montoto.”
“¡Cobardes!” dijo Montoto que de esto también sabía un montón. “La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.”
“¡Paren la mano!” dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. “Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro. ¡El Otro siempre tiene la culpa!”
“¡Eso, eso!” exclamaron todos a coro. “El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.” Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: “¡Qué flor de guacho que resultó ser El Otro...!”

miércoles, 27 de junio de 2007

La ¿maldición? de los Kennedy

El tema de la supuesta maldición que padece la familia del asesinado presidente estadounidense John F. Kennedy ha sido muy debatido. El hecho de que tantos de sus miembros hayan tenido muertes trágicas, o bien hayan sufrido accidentes y desgracias terribles, alimentó el mito. Ésta es una lista de los acontecimientos que, para los creyentes en la maldición, son evidencia de su existencia:

En 1941 Rosemary Kennedy, hermana de JFK, fue enviada a un manicomio, donde vivió hasta su muerte en el 2005
En 1944, Joseph Kennedy, hermano mayor de JFK, murió en una batalla aérea en el Canal de la Mancha.
En 1948 Kathleen Kennedy, hermana de JFK, murió en un accidente aéreo en Francia.
En 1955 Jacqueline Bouvier, esposa de JFK, sufrió un aborto espontáneo.
En 1956 Jacqueline dio a luz a una hija muerta
En agosto de 1963 Patrick Kennedy, el segundo hijo de JFK, murió a los dos días de nacer.
En noviembre del mismo año, JFK fue asesinado en Dallas.
En 1964 Edward “Ted” Kennedy, hermano menor de JFK sufrió un accidente aéreo, en el cual sufrió graves heridas.
En 1968 Robert Kennedy, hermano menor de JFK y Ted, y precandidato a presidente, fue asesinado a balazos.
En 1969 se produjo el “accidente de Chappaquiddick”, en el que el auto donde viajaban Ted Kennedy y Mary Jo Kopechne cayó al agua. Ted consiguió salir del auto y nadar a la superficie, pero Mary Jo murió asfixiada dentro del vehículo. El accidente arruinó las chances de Ted Kennedy de ser candidato a la presidencia en 1972, pues se lo acusó de haber causado la caída del auto al agua por manejar borracho, por haber tardado mucho en buscar ayuda tras salir del agua y por haber llamado a su abogado antes que a la policía.
En 1973, a Edward Kennedy (h), de 12 años, le amputaron la pierna derecha.
En ese mismo año, Joseph Kennedy, hijo de Robert, sufrió un accidente automovilístico al chocar el jeep que manejaba junto a otros pasajeros, uno de los cuales quedó inválido de por vida.
En 1984 David Kennedy, hijo de Robert, murió de una sobredosis a los 28 años.
En 1997 murió Michael Kennedy, hijo de Robert, en un accidente de esquí.
En 1999 murió John F. Kennedy (h), junto a su esposa y su cuñada en un accidente aéreo.
En 2006, el avión en que viajaba Ted Kennedy fue golpeado por un rayo y debió hacer un aterrizaje de emergencia.

lunes, 25 de junio de 2007

Mauricio Macri, jefe de Gobierno

La victoria aplastante de Mauricio Macri en las elecciones de jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es sin duda un acontecimiento significativo en la política argentina. No es la primera derrota electoral del kirchnerismo, pero sí es la primera que sufre en un distrito de importancia cuantitativa.
En la última semana previa a la elección, Néstor Kirchner tuvo la sensatez de dejar de participar de la campaña, pasándole el timón a Daniel Filmus. Filmus actuó bastante bien, logrando escalar del 23% que había arañado en la primera vuelta, al casi 40% que terminó consiguiendo en la segunda. Tal vez si hubiese tenido un par de semanas más para hacer campaña, hubiese logrado amenazar seriamente el triunfo macrista. Pero el hecho es que perdió.

Ahora Kirchner deberá convivir con un jefe de Gobierno opositor en la Capital. No sería la primera vez que esto sucede, ni la primera vez que algo similar le pasa al propio Kirchner. Recordemos que en 1996 el radical Fernando De la Rúa fue elegido jefe de Gobierno porteño, y debió gobernar coexistiendo con el peronista Carlos Menem, y se llevaron bastante bien. También hay que recordar que Kirchner, en sus épocas como gobernador de Santa Cruz, debió ver cómo los radicales ganaban la intendencia de la capital de la provincia, Río Gallegos. Sin embargo, las relaciones entre la Municipalidad y la Gobernación fueron buenas hasta el 2003, cuando Kirchner abandonó la provincia para asumir la presidencia.
También hay que recordar que Kirchner jamás se ha enfrentado totalmente con ningún gobernador o intendente opositor. Chaco es gobernada por el delfín del radical lavagnista Ángel Rozas. San Luis es gobernada por Alberto Rodríguez Saá, cuyo hermano Adolfo compitió contra Kirchner en el 2003. Neuquén es gobernada por Jorge Sobisch, un opositor a Kirchner que hasta hace poco soñaba con conseguir la presidencia éste año. Salta es gobernada por Juan Carlos Romero, que fue candidato a vicepresidente junto a Menem en el 2003. Kirchner hubiese podido trenzarse en una lucha sin cuartel con todos esos gobernadores de la oposición, y sin embargo logró construir una buena cooperación con ellos, al menos a nivel administrativo.
No digo que Kirchner sea un modelo de tolerancia y convivencia democrática. Pero conoce bien la diferencia entre enfrentarse contra un dirigente opositor y hacerlo contra un gobernador o intendente opositor. En el primer caso, puede tirarle con toda clase de municiones, pues el único resultado sería, en el peor de los casos, la destrucción de la carrera de ese dirigente. Pero cuando el opositor ocupa un cargo ejecutivo, el resultado de demasiadas operaciones en su contra sería el caos y la crisis del distrito que ese político gobierna, algo que también perjudicaría a Kirchner, como presidente de la Nación.
Ésta semana Kirchner y Macri se reunirán (Macri ya le envió una carta pidiéndole audiencia formalmente). Depende de Kirchner actuar con madurez en esa reunión, para poder asimilar el golpe que le han propinado los porteños con elegancia.

sábado, 16 de junio de 2007

El falso ingeniero Juan Blumberg

Hace pocos días, el diario Ámbito Financiero (que es apenas un poco más progresista que Jean-Marie Le Pen) difundió la noticia de que el falso experto en seguridad Juan Blumberg tampoco es ingeniero, como afirmaba en sus tarjetas de presentación y en su sitio web. Más tarde otros medios se hicieron eco de la noticia. Blumberg ensayó la explicación de que en realidad tenía una tecnicatura textil, y que la había conseguido en el exterior, más precisamente en la Universidad de Röttingen, en Alemania. Pero el diario Página/12 descubrió que:
a) En esa localidad alemana no existe ninguna universidad.
b) En una ciudad con un nombre similar, Reutlingen, hay una universidad, pero que expide títulos de ingeniero sólo desde el 2004.
Varios personajes importantes como el gobernador neuquino Jorge Sobisch, el ex gobernador misionero Ramón Puerta, el ex ministro de Defensa y Economía del gobierno de De la Rúa y actual candidato a presidente Ricardo López Murphy, y el ex ministro de Economía de los gobiernos de Duhalde y Kirchner y actual candidato a presidente Roberto Lavagna y el ex mecenas de las campañas de Menem en el 2003 y de Chiche Duhalde en el 2005 Francisco de Narváez, que se habían reunido y/o fotografiado con el falso ingeniero Blumberg en sus épocas de gloria, no salieron a defender a su viejo amigo.
Pero la reacción que más interés ha despertado en los medios es la del (verdadero, por lo que sabemos) ingeniero, diputado y candidato a jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri. Macri planeaba candidatearse a gobernador bonaerense, pero la decisión de Néstor y Cristina Kirchner de presentar a Daniel Scioli como candidato a esa misma gobernación lo forzó a optar por la Jefatura de Gobierno porteña. Luego acarició la idea de apoyar la postulación de Blumberg a gobernador de la provincia, pero ahora ésta noticia lo ha vuelto a descolocar. Como dije en ElForro, parece que la Provincia no es PRO.
El falso experto en seguridad y falso ingeniero Juan Blumberg está ahora prácticamente recluido en su casa, junto a su círculo más íntimo. Nunca debería haber salido de ahí.

martes, 12 de junio de 2007

Las elecciones porteñas

Muchas cosas cambiaron desde la última vez que escribí sobre las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires. Mauricio Macri decidió dejar de lado su proyecto de candidatearse a Presidente y pasar a un objetivo más modesto, pero quizá más prometedor: la Jefatura de Gobierno porteña. Jorge Telerman abandonó su actitud ambigua frente al gobierno de los Kirchner, aliándose con Elisa Carrió y convirtiéndose en el candidato de su Coalición Cívica en la Ciudad. Y Daniel Filmus continuó con su campaña, motorizada por Alberto Fernández.
En la primera vuelta de las elecciones, la lucha principal no fue entre Telerman y Macri o entre Filmus y Macri, pese a que supuestamente tanto Telerman como Filmus son de centroizquierda y Macri, de centroderecha. No, la lucha más salvaje y encarnizada fue entre Filmus y Telerman, que compartirían el mismo espacio ideológico. Con ésto quedó demostrado que lo suyo era una lucha más por el poder a las que estamos acostumbrados desde hace décadas. Y lo peor de todo es que, desde la óptica de la pura conservación del poder, al kirchnerismo le hubiera sido más útil aliarse a Telerman que dividir al electorado progresista con dos candidaturas. Al insistir con la candidatura de Filmus, los Kirchner obligaron a Telerman a aliarse con Carrió y romper casi cualquier posibilidad de acuerdo con el gobierno nacional.
El resultado fue que Macri consiguió un 46% en la primera vuelta, mientras que Filmus y Telerman conseguían un 23 y un 20% respectivamente. No cabe duda de que si Telerman hubiese sido el candidato oficialista, hubiese alcanzado en la primera vuelta un resultado mucho mayor que el que terminó logrando, y tendría chances reales de disputarle la segunda vuelta a Macri. Ahora hay un candidato 100% kirchnerista en el ballotage, pero que tiene pocas posibilidades de superar la abrumadora ventaja que le lleva Macri.
A menos que ocurra un auténtico milagro político, en vez de tener un aliado poco confiable en la Jefatura de Gobierno (algo malo para los Kirchner), ellos tendrán un adversario declarado (algo mucho peor). Si Macri gana, podrá agradecerle al gobierno tanto como a sus votantes.

viernes, 25 de mayo de 2007

4 años con él

Hoy, 25 de mayo de 2007, es el 197º aniversario de la Revolución de Mayo de 1810, en la que la burguesía criolla de la ciudad de Buenos Aires derrocó al virrey Baltasar Cisneros y lo reemplazó por la llamada Primera Junta, en lo que constituyó en los hechos el primer gobierno argentino independiente de España (si bien la independencia formal vino recién en 1816).
También hoy se cumplen cuatro años de gobierno de Néstos Carlos Kirchner. Y creo que sería oportuno dar un panorama de los aspectos positivos y negativos de su gobierno.
Los aspectos negativos incluyen:
  • La degradación de la calidad institucional, marcada por el avasallamiento del Congreso -que es capaz de votar cualquier cosa que el Poder Ejecutivo pida-, la aberración jurídica que son los superpoderes al jefe de Gabinete y el abuso de los decretos de necesidad y urgencia (si bien es positivo que por fin se haya aprobado una ley para reglamentarlos, como pedía la Constitución de 1994).
  • Los casos de corrupción, como el de los sobornos supuestamente pagados a funcionarios del Ministerio de Planificación Federal -tal vez al propio ministro De Vido- por la empresa sueca Skanska.
  • La mala relación con la prensa, sobre todo con los medios del grupo Fontevecchia, a los que se los privó de los fondos de la publicidad oficial.
  • La manipulación que se pretendió hacer de algunos acontecimientos en beneficio del oficialismo, como el secuestro de Luis Gerez y el atentado de un camionero desequilibrado contra la casa de Kirchner en Río Gallegos.
  • El mal manejo del conflicto con Uruguay por la instalación de la pastera Botnia.
Los aspectos positivos incluyen:
  • La depuración de las Fuerzas Armadas, deshaciendose de la mayoría de los oficiales involucrados en violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura.
  • La política de derechos humanos, que permitió la nulidad de las leyes del Perdón y el juicio a los represores.
  • La nueva Corte Suprema configurada por Kirchner, cuyo número fue reducido y cuyos jueces menemistas reemplazados por juristas de primer nivel.
  • Una política exterior inteligente, marcada por una alianza con Brasil y España, y una relación madura con EUA.
  • Las medidas impulsadas por Ginés González García -a mi juicio, el mejor ministro de Salud, al menos, desde 1983-, como el reparto gratuito de anticonceptivos, la realización también gratuita de ligaduras de trompas y vasectomías en hospitales públicos, la educación sexual en las escuelas, etc.
  • El crecimiento sostenido de la economía (si bien me preocupan las dificultades del gobierno en contener la inflación)

miércoles, 16 de mayo de 2007

"La casa", de Manuel Mujica Láinez

La casa es un libro que no puede ser comprendido cabalmente fuera del contexto histórico-político en el cual fue escrito. Mujica Láinez escribió la novela entre enero y agosto de 1953. Eva Duarte de Perón había muerto el año anterior, y el gobierno de su viudo Juan Perón comenzaba su decadencia.
En La casa, Mujica Láinez cuenta la historia de una vieja casa señorial construida a fines del siglo XIX. La narradora es la propia casa, lo cual no es novedad en la obra de "Manucho", en la que los objetos inanimados muchas veces tienen ese rol, al haber sido testigos de hechos importantes. Así, en uno de los cuentos de Misteriosa Buenos Aires, el narrador era una novela francesa que iba pasando de mano en mano, y en la novela El escarabajo, la narración estaba a cargo de un escarabajo egipcio de lapislázuli fabricado en tiempos de Ramsés II, que era poseído, entre otros, por la reina Nefertari, el dramaturgo Aristófanes, el poeta Helvio Cinna, por uno de los asesinos (ficticio) de Julio César, por uno de los Siete Durmientes de Efeso, por un sobrino de Carlomagno, un hermano de Marco Polo, un amante de Miguel Ángel, etc.
En cualquier caso, la casa nos va narrando los acontecimientos que la llevan a su abandono y demolición. Al principio, la residencia era poseída por don Francisco, un senador influyente que conocía a toda la alta sociedad de Buenos Aires. Al morir el senador, la casa pasa a manos de su hijo mayor Gustavo, otro gran señor que conserva intacto el prestigio y el status de su familia (y con ello, de la casa). Son años dorados, que la casa recuerda con nostalgia. Pero cuando muere Gustavo, el nuevo dueño de la casa es su hermano menor Benjamín, un hombre mediocre que sólo se preocupa por conseguir el título de propiedad, pero no de "hacerlo valer". Y lo que es peor, Benjamín es dominado por dos mucamas, Rosa (que es además su amante) y su hermana Zulema. Cuando Benjamín pasa a mejor vida, las hermanas se convierten en poseedoras del edificio, con tristes resultados.
Es evidente que Mujica Láinez imagina a la casa como una metáfora del país, que fue construido por el "patriciado" y arruinado por los "plebeyos" peronistas. En ese sentido, Rosa y Zulema representan con claridad a Eva Perón, la bestia negra de los antiperonistas de clase alta, que la odiaban mucho más que al propio Perón. Rosa es Eva antes de conquistar el poder: una mujer que utiliza el sexo para alcanzar posiciones a las que, por su nacimiento, no tenía derecho. Zulema es la Eva poderosa de 1946-1952, una mujer -desde el punto de vista de la oligarquía- tiránica, calculadora y despiadada, pero al mismo tiempo torpe e incapaz de dirigir el país (o la casa). Incluso el constraste entre la seductora Rosa y la varonil Zulema es reflejo del cambio físico que se produjo entre la actriz Eva Duarte y la Primera Dama Eva Perón.
Pero hay un detalle que no se puede obviar: el ascenso de Zulema y Rosa al poder se produce no en los años '40 (al mismo tiempo que el ascenso del peronismo), sino en los años '30 (cuando el país estaba en manos de los conservadores, que lo dominaban a través del "fraude patriótico"). El mensaje es claro: fue la incompetencia y mediocridad de las clases dirigentes tradicionales (Benjamín) la que le abrió el camino al peronismo (Zulema y Rosa).
Considero a La casa una novela recomendable, tanto por su valor literario como por su importancia a la hora de definir el pensamiento del "patriciado" antiperonista durante la "tiranía" de Perón.

miércoles, 2 de mayo de 2007

"El último rey de Escocia" (2006)

El último rey de Escocia es un film basado en una novela homónima escrita en 1998 por Giles Poden. Su protagonista es el joven doctor escocés Nicholas Garrigan (James McAvoy), quien, harto de convivir con su padre, viaja a la Uganda de principios de los ‘70 en busca de aventuras. Allí, Garrigan trabaja en un pequeño hospital en el campo, dirigido por un doctor británico y su esposa, Sarah (Gillian Anderson). Apenas llega, se produce el golpe de Estado que derrocó al presidente Milton Obote y lo reemplazó por el general Idi Amin (interpretado magistralmente por Forest Whitaker).
Garrigan termina conociendo a Amin y convirtiéndose en su médico personal. El carisma de Amin hechiza a Garrigan, quien está convencido de que el flamante dictador logrará salvar a Uganda. Pero al cabo de un tiempo se ve forzado a reconocer que el nuevo régimen es tanto o más corrupto y violento que el anterior.
Algunas escenas destacadas:
·Amin viendo Garganta profunda (la famosa película pornográfica de los ’70) y preguntando si es cierto que la actriz protagónica tiene un segundo clítoris en la garganta.
·La conferencia de prensa de Amin frente a un grupo de periodistas occidentales.
·La fiesta orgiástica en el palacio presidencial en que Garrigan termina acostándose con quien no debería.
·Las últimas palabras de Garrigan a Amin: “Eres un niño… y eso es lo que te hace tan aterrador”.
Calificación: 9

lunes, 23 de abril de 2007

"La mancha humana" (2003)

La mancha humana es una película basada en una novela del mismo título escrita por Phillip Roth y publicada en el 2000. Cuenta la historia de Coleman Silk (Anthony Hopkins), un profesor universitario que vive y enseña en la pequeña ciudad de Athena, en Nueva Inglaterra, y que se ve envuelto en un escándalo cuando, al tomar asistencia, descubre que dos estudiantes han estado faltando a todas sus clases. Entonces se queja de su ausentismo y se pregunta si ellos son “espectros” (spooks). Pero resulta que la palabra spook, aparte de significar espectro o fantasma, también era un término utilizado para referirse despectivamente a los negros muchas décadas atrás. Y por una desdichada casualidad, los dos estudiantes ausentes eran negros.
Silk se ve obligado a renunciar y al poco tiempo traba amistad con el escritor Nathan Zuckerman (Gary Sinise), con quien se pone en contacto para pedirle que escriba un libro sobre el escándalo -algo que Zuckerman se rehúsa a hacer-, y que es el narrador de la historia. También comienza un apasionado romance con Faunia Farley (Nicole Kidman), una mujer pobre y casi 40 años más joven que él, algo que levanta aun más polémica en Athena. Los problemas para Silk continúan a causa de Lester Farley (Ed Harris), el ex marido de Faunia, un veterano de la guerra de Vietnam desequilibrado y peligroso, que acosa a Faunia por motivos que se revelan más tarde.
Al mismo tiempo (el film transcurre a fines de la década del ’90), Bill Clinton enfrenta su juicio político a causa del Sexgate, y la película marca una suerte de paralelo entre la reacción escandalizada y bastante hipócrita de la sociedad estadounidense hacia las infidelidades de su presidente, y la de los habitantes de Athena hacia el supuesto racismo y el affaire de Silk con Faunia Farley.
No obstante, Silk guarda un secreto muy interesante: él mismo es negro. Si bien su piel es blanca, sus padres, su hermano y su hermana son negros. Esto se debe al hecho de que en su familia, descendiente de esclavos, hubo muchas uniones interraciales con los amos blancos, motivo por el cual Silk nació heredando la piel blanca de algún antepasado remoto. Mediante flashbacks (en los que Silk es interpretado por Wentworth Miller, que hace el personaje de Michael Scofield en la genial serie Prison Break) se nos cuentan los eventos que llevaron a Silk a fingir ser blanco y ocultar a su familia negra para ascender socialmente.
La película me pareció muy buena, pues trata un tema complejo como es el del racismo desde una perspectiva distinta de la común en las películas de Hollywood. También me gustó el hecho de ver a Nicole Kidman interpretar a Faunia Farley, una mujer generalmente inculta y malhablada, en contraste con los demás papeles que ha debido hacer en su carrera (incluyendo a la escritora Virginia Woolf). La califico con un 10.

martes, 17 de abril de 2007

"El viento que acaricia el prado" (2006)

El viento que acaricia el prado cuenta la historia de dos hermanos primero unidos y luego separados por los conflictos que han marcado la historia de Irlanda. El menor, Damien O’Donovan (Cillian Murphy), planea viajar a Londres para terminar sus estudios de Medicina, pero cuando es testigo del asesinato a golpes de un adolescente de 17 años, a manos de una banda de paramilitares al servicio del gobierno británico en Irlanda, sus planes cambian por completo. Termina uniéndose a la entonces recién nacida guerrilla del IRA (Irish Republican Army, o sea Ejército Republicano Irlandés), de la cual su hermano mayor Teddy es un miembro activo. El film nos narra sus hazañas en la guerra contra la ocupación inglesa (1919-1921), en la cual ambos luchan valientemente, aunque se ven forzados a cometer atrocidades.
Al concluir en conflicto, se firma un tratado de paz con el gobierno británico que los miembros más radicales del IRA ven como una traición: Irlanda sería un Estado libre, pero seguiría siendo parte de la Commonwealth, los ciudadanos deberían jurar lealtad al rey Jorge V e Irlanda del Norte seguiría siendo parte del Reino Unido. Comienza una guerra civil (1922-1923) entre quienes están a favor y en contra del tratado. Los dos bandos están compuestos por hombres y mujeres que antes habían combatido juntos contra el enemigo británico y que ahora luchan entre sí. Y en ese contexto, Teddy (partidario del tratado) y Damien (opositor) terminan en facciones opuestas.
Personalmente, me gustó El viento que acaricia el prado. Es una película muy informativa sobre un período y un lugar del cual conozco poco. Creo que le pondría un 10.

lunes, 9 de abril de 2007

"La reina" (2006)

La reina es la última película del director Stephen Frears (Alta fidelidad, Mrs. Henderson presenta, etc.). Esta vez, Frears se enfoca en los acontecimientos que rodearon a la muerte en 1997 de Lady Di, y la reacción de la familia real británica. El interés está puesto, sobre todo, en la reina Isabel II, encarnada por Helen Mirren en una interpretación que le dio el Oscar a la Mejor Actriz.
La película arranca con las elecciones que permitieron el ascenso de Tony Blair al puesto de primer ministro. Se nos muestra su primera reunión con la reina, en la que ella manifiesta cierta desconfianza hacia los deseos del flamante premier de "modernizar" el país. Unos meses más tarde se produce la trágica muerte de Diana en un accidente automovilístico en París. Blair reacciona rápidamente, lamentando el fallecimiento de Lady Di y llamándola "la princesa del pueblo". Los miembros mayores de la familia real (Isabel, su madre y su marido), en cambio, no se apenan demasiado. Isabel afirma que, como Diana estaba divorciada de Carlos, ya no era un miembro de la familia real y que no merece un funeral de Estado; el funeral debería entonces estar en manos de su familia, los Spencer.
La opinión pública, por su parte, reacciona con genuino dolor ante la muerte de su querida Lady Di, colocando miles de flores y tarjetas en las puertas del Palacio de Buckingham. Y los medios de comunicación, al mismo tiempo que elogian a Tony Blair, critican la actitud de Isabel II. Blair considera que los royals están cometiendo un error fatal y desea "salvarlos de ellos mismos".
El film cuenta fielmente hechos que, pese a haber ocurrido hace solo 10 años, han pasado casi al terreno de la Historia. Hay un muy buen trabajo de edición, a la hora de mostrar las imágenes de los noticieros sobre la muerte de Diana y los días frenéticos que le siguieton. Helen Mirren no tiene el papel de la reina, es la reina. Y su mejor contraparte es Michael Sheen, que interpreta a Tony Blair. Califico a La reina con un 9,50.

domingo, 8 de abril de 2007

A 20 años de las felices Pascuas de Alfonsín

El 24 de marzo de 1976 el gobierno constitucional de María Estela Martínez fue derrocado por un golpe de Estado encabezado por Jorge Videla, Emilio Massera, y Orlando Agosti, jefes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea respectivamente. Durante los siguientes 7 años, 8 meses y 17 días el país vivió la dictadura más sangrienta de su historia. Miles de personas fueron secuestradas, torturadas, violadas y/o asesinadas. Sus hogares fueron saqueados, sus hijos privados de la identidad. Y la mayoría de los cuerpos fueron arrojados al mar, incinerados y enterrados en fosas comunes, por lo que muy pocos han sido recuperados. Si bien todos los presidentes de facto y la mayoría de los funcionarios del gobierno pertenecían al Ejército, el centro clandestino de detención más famoso y por el que más personas pasaron pertenecía a la Marina: la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
La dictadura utilizó como excusa el accionar de la guerrilla de extrema izquierda para asesinar a todos sus opositores armados y desarmados. La cifra de "desaparecidos" sigue discutiendose, pero fue calculada entre 5.000 y 30.000 personas.
La derrota en la guerra de las Malvinas en 1982 precipitó el final de la dictadura. Leopoldo Galtieri, quien dio inicio al conflicto ordenando invadir las islas bajo la influencia de Jack Daniels y Johnny Walker, renuncio a la presidencia de facto y fue reemplazado por Reinaldo Bignone, quien convocó a elecciones. De estos comicios surgió el -entonces- carismático dirigente de la UCR, Raúl Alfonsín, quien asumió la presidencia en diciembre de 1983.
Alfonsín debió enfrentarse a muchos problemas en su gobierno desde el día 1. La inflación, las secuelas de la guerra de Malvinas, la deuda externa, los conflictos gremiales... Y además de eso, el tema de los crímenes de la dictadura.
El flamante presidente y sus colaboradores tenían un esquema para manejar el problema de cómo juzgarlos. En ese esquema había tres niveles de responsabilidad: quienes dieron las órdenes del genocidio, quienes las cumplieron y quienes se excedieron en su cumplimiento. El primer paso fue ordenar una investigación independiente de las violaciones a los derechos humanos. Alfonsín designó a una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). Sus miembros eran Ernesto Sábato (presidente), Ricardo Colombres, René Favaloro, Hilario Fernández Long, Carlos Gattinoni, Gregorio Klimovsky, Marshall Meyer, el obispo Jaime de Nevares, Eduardo Rabossi, Magdalena Ruíz Guiñazú y los diputados Santiago Marcelino López, Hugo Piucill y Horacio Hugo Duarte.
El gobierno apoyó la investigación de la CONADEP frente a las resistencias de los militares, pero cuando recibió su informe final en 1984 quedó estupefacto. Las cifras de desaparecidos que manejaban eran insignificantes frente a los 5.000 que consignó la CONADEP. Recién ahí el presidente y sus asesores -junto con el resto de la sociedad- llegaron a apreciar la magnitud de las violaciones a los derechos humanos practicadas por la dictadura. Probablemente, en ese momento, se hayan arrepentido de haber ordenado la investigación.
Alfonsín, sin embargo, decidió continuar su plan e hizo procesar a los jefes de las Juntas Militares (organismo ubicado en la cúspide del Estado dictatorial, formado por los jefes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, que designaba y removía al presidente de facto), junto con los líderes guerrilleros supervivientes y con varios represores emblemáticos como Ramón Camps. En noviembre de 1985 los ex jefes de las Juntas Militares fueron condenados: Videla y Massera a reclusión perpetua, Roberto Viola a 17 años de prisión, Armando Lambruschini a 8 y Agosti a 4. Omar Graffigna, Basilio Lami Dozo, Isaac Anaya y Galtieri fueron absueltos.
Si Alfonsín esperaba que el juicio a las Juntas satisfacería a la sociedad, se equivocó. Los organismos de derechos humanos continuaron impulsando juicios contra militares ubicados debajo de los miembros de las Juntas en la escala jerárquica. La "familia" militar reaccionaba con cada vez más irritación. Habían abandonado a las Juntas a su suerte, pues se consideraban traicionados por ellas, pero no estaban dispuestos a permitir que la Justicia les pidiera explicaciones por su "victoria" en la "guerra contra la subversión".
A fines de 1986 Alfonsín presentó en el Congreso un proyecto de ley que imponía un límite de 60 días para definir procesamientos a involucrados en los crímenes de la dictadura que vencía en marzo de 1987. La aprobación de la ley -conocida como "Ley del Punto Final"- fue ardua, pues los propios legisladores oficialistas se resistían a ella. Alfonsín debió amenazarlos con su renuncia, por lo que tengo entenidido, para conseguir sus votos. El diputado Federico Storani votó a favor pero aclaró que lo hacía por "disciplina partidaria".
El Punto Final no alcanzó para frenar los juicios a represores; de hecho, los aceleró. En la Semana Santa de 1987 el mayor Ernesto Barreiro fue citado a declarar, pero se negó. Se escondió en un regimiento de Córdoba y este solitario gesto de rebeldía hizo estallar el polvorín militar. Mientras la sedición de Barreiro era protegida por sus superiores y apoyada por sus camaradas, el teniente coronel Aldo Rico abandonó su cuartel en Misiones y aterrizó en Campo de Mayo para tomar la Escuela de Infantería. Rico y sus compinches aparecieron ante las cámaras disfrazados de comandos, con los rostros tiznados, motivo por el cual pasaron a la Historia como los carapintadas.
La rebelión en sí era insignificante. Los carapintadas no tenían suficientes hombres como para derrocar al gobierno constitucional. Pero desde el punto de vista político, era un suceso importante. Alfonsín temía que Rico desempeñara el mismo papel que Eduardo Lonardi en 1955. En ese año, Lonardi encabezó una sublevación en Córdoba contra Juan Perón. Militarmente, Perón hubiese podido aplastarla con facilidad, pero el entonces presidente estaba muy debilitado y bastó con que Lonardi levantase un foco de rebeldía para que su gobierno se derrumbase. No obstante, a diferencia de lo que sucedió en 1955, la sociedad civil salió masivamente a respaldar a Alfonsín.
Alfonsín estaba en una encrucijada: había una multitud en Plaza de Mayo manifestando su apoyo al gobierno constitucional y había otra en Campo de Mayo repudiando a los carapintadas. Pero los militares "leales" no querían reprimir a Rico y a los suyos. Finalmente, el presidente viajó a Campo de Mayo en helicóptero y se entrevistó con Rico. En una negociación a puerta cerrada, consiguió que los rebeldes se rindieran. Luego voló a la Casa Rosada, salió al balcón y dio un discurso en el que anunció el fin de la rebelión. Saludó a la multitud con dos frases que aun hoy siguen siendo recordadas con amargura: "Felices Pascuas" y "La casa está en orden". Mientras tanto, los carapintadas festejaban obscenamente en Campo de Mayo.
Al poco tiempo, Alfonsín demostró lo que significaba para él "poner en orden la casa": envió al Congreso un proyecto de ley que extendía un manto de impunidad sobre todos los oficiales de rango inferior al de los miembros de las Juntas, con el pretexto de que actuaron obedeciendo órdenes. La llamada "Ley de Obediencia Debida" significó la libertad para miles de asesinos y torturadores.
Las llamadas Leyes del Perdón fueron repudiadas por la opinión pública, pero Alfonsín, actuando con una soberbia imperdonable, las hizo aprobar de todos modos. Fue el principio del fin para su gobierno. En ese mismo 1987 el oficialismo fue derrotado en las elecciones legislativas (había ganado en 1983 y 1985). En 1989 el candidato presidencial de la UCR, Eduardo Angeloz, fue derrotado por Carlos Menem, del PJ. En julio del mismo año Alfonsín tuvo que adelantar la entrega del mando que debía realizarse en diciembre, acosado por la hiperinflación, los saqueos y más sublevaciones militares. En 1990 Menem completó la faena indultando a los miembros de las Juntas Militares encarcelados en 1985 y a los demás represores que estaban tras las rejas.
En el 2001 las Leyes del Perdón fueron declaradas inconstitucionales por el juez federal Gabriel Cavallo. En el 2003 fue el Congreso, impulsado por el gobierno de los Kirchner, quien las anuló. Y en el 2005 la Corte Suprema confirmó la nulidad, reabriendo centenares de causas por violaciones a los derechos humanos. Alfonsín, paradójicamente, elogió la medida, afirmando que en su momento las leyes habían sido necesarias para "fortalecer" la democracia, pero que ahora era posible anularlas sin peligro.

lunes, 26 de febrero de 2007

La política exterior kirchnerista

El tema de las alianzas y los enfrentamientos del actual gobierno en la comunidad internacional es bastante interesante. El gobierno de Néstor y Cristina Kirchner ha tenido posturas que nadie hubiera imaginado antes del 25 de mayo del 2003.
Un tema en el que han desafiado todas las espectativas es el de la relación con los Estados Unidos. Si bien Kirchner se opuso al ALCA en la cumbre de Mar del Plata (y permitió que Luís D'Elía y otros dirigentes de izquierda armaran una "anticumbre" bastante grotesca) criticó con dureza la invasión estadounidense a Irak en el 2003 y desde su asunción se ha negado a votar contra Cuba en la resolución anual de la ONU sobre los D.D.H.H., también ha tomado muchas medidas gratas al gobierno de W. Bush. Envió tropas a Haití, intervino lo más que pudo en las cíclicas crisis políticas de Bolivia para intentar calmar las turbulencias y se supone que actua como "moderador" de Hugo Chávez en América del Sur. Incluso su mala relación con el FMI no fue vista con malos ojos por el gobierno republicano, que siempre ha considerado al Fondo Monetario como la "pata económica" de la ONU (y todos sabemos lo mucho que respetan los estadounidenses a las Naciones Unidas, como lo demostraron al invadir Irak sin su aprobación...)
Es cierto que lo que sucedió en la cumbre de Mar del Plata distanció definitivamente a Kirchner del mismo Bush, pero eso en realidad importa muy poco: todos sabemos que Bush no es más que un imbécil manejado por gente mucho más pragmática e inteligente que él. Así que no creo que haya que preocuparse porque Bush no visite la Argentina; en rigor, su presencia no causaría más que problemas (como los que les está causando a los uruguayos).
Yo creo que la relación de Kirchner con EUA es bastante madura e inteligente. En vez de tener enfrentamientos infantiles (como Alfonsín) o de tener una política de "relaciones carnales" (como con Menem y De la Rúa) nos alineamos con ellos cuando nos conviene y los dejamos solos cuando nos conviene. Si Kirchner optara por una de las dos opciones de arriba, o bien seríamos identificados con Chávez y Fidel Castro, o bien seríamos chupamedias de EUA y tendríamos un pequeño contingente de tropas en Irak para demostrar cuánto los amamos.
Algo en lo que los K sí cumplieron con lo que se esperaba fue en la relación con Brasil. Había una inocultable simpatía ideológica entre Lula da Silva y Kirchner ya antes de las elecciones. Después, su relación tuvo algunos cortocircuitos, sobre todo a causa de los desequilibrios comerciales entre ambos países. Pero en los últimos años han llegado a cierto equilibrio que les permite actuar en tándem.
Con España la relación también fue buena desde el primer día. En rigor, la relación ya era buena desde el gobierno de Duhalde, que era amigo de José María Aznar. Kirchner heredó esa buena relación con el gobierno del PP, pero consiguió tener una alianza aun mejor con el de Rodríguez Zapatero, del PSOE. También parece haber establecido buenos vínculos con el rey Juan Carlos.
La relación con la Venezuela de Hugo Chávez ha sido extraña. Al principio combinaba negocios con ideología, pero últimamente los negocios están cada vez más en el centro de la agenda entre nuestros países. Chávez es, en el fondo, un pragmático. Todos sabemos que desde la retórica golpea sin cesar a EUA, pero su país le vende muchísimo petroleo. Y está dispuesto a intercambiar sus petrodólares por alianzas políticas con otros países.
También Kirchner ha tenido enfrentamientos con otros países. El más prominente es el sostenido con Uruguay por la instalación de la pastera de Botnia en Fray Bentos. Pero también ha habido choques muy fuertes con Italia, por los miles de bonistas de ese país que fueron perjudicados por la quita del 75% de la deuda externa a los acreedores privados; choques que fueron más que nada con la administración de Silvio Berlusconi, pero que se redujeron al ser reemplazado por Romano Prodi. También ha habido un enfrentamiento con Francia por las inversiones de la empresa Suez en la Argentina (aunque el gobierno argentino y el francés coinciden en el tema de la política de D.D.H.H., lo cual quedó en evidencia durante la visita de Cristina Kirchner a Francia). Y tuvimos también rispideces con Chile, tanto en el gobierno de Ricardo Lagos como en el de Michelle Bachelet, a causa del precio del gas que les vendemos.
Y hubo, por último, algunos gobiernos con quienes Kirchner mantuvo o mantiene cierta frialdad: el de Alejandro Toledo y el de Alan García en Perú, el de Álvaro Uribe en Colombia, el de Vicente Fox y el de Felipe Calderón en México.
Así es, más o menos, el mapa de alianzas y enfrentamientos del actual gobierno. Creo haber sido bastante lúcido al analizar el tema. Después uno podrá criticar o alabar su política exterior, pero creo haber dicho la verdad en este texto.

domingo, 11 de febrero de 2007

¿Argentina será la nueva Helena de Bush?

En la entrada sobre Agamenón, narré cómo el rey miceno, que venía deseando conquistar la ciudad de Troya, utilizó el "rapto" de su cuñada Helena por el príncipe Paris para declarar la guerra. En ese sentido, puede utilizarse el nombre de "Helena" para definir a una persona o a un país que desencadena una guerra.
La Helena de la Primera Guerra Mundial fue Serbia. Como sabemos, el conflicto se desató en 1914 a causa del asesinato del archiduque austríacto Franz Ferdinand (Francisco Fernando) y su esposa por un nacionalista serbio en Sarajevo, seguido por la invasión de Austria-Hungría a Serbia. Dicha invasión hizo que Francia y Gran Bretaña declarasen la guerra al Imperio Austro-Húngaro, dando inicio a la Gran Guerra.
La Helena de la Segunda Guerra Mundial fue Polonia, cuya invasión por parte de Alemania en 1939 hizo que Gran Bretaña y Francia declarasen la guerra al Tercer Reich.
La Helena de la primera Guerra del Golfo fue Kuwait. Su invasión en 1990 por parte del Irak de Saddam Hussein causó la intervención de EUA y otras naciones para repeler el ataque.
La Helena de la invasión estadounidense a Afganistán fue Osama Bin Laden, cuya presencia en dicho país y la negativa de sus gobernantes talibanes a entregarlo fue la causa formal del ataque (aunque otros más suspicaces señalan a los yacimientos de gas afganos).
La Helena de la segunda -y breve- Guerra del Golfo fueron las supuestas armas de destrucción masiva que nadie jamás encontró.
Y ahora que W. Bush pareciera haber decidido que su nuevo objetivo debería ser el Irán de Mahmoud Ahmadinejad, Argentina amenaza con engrosar su lista de Helenas. Es posible que, utilizando como excusa la participación de funcionarios iraníes en los terribles antentados terroristas de 1992 contra la Embajada de Israel y de 1994 contra la mutual judía AMIA, que fue confirmada por la Justicia argentina al pedir su captura internacional a la Interpol, los estadounidenses acusen a Irán de "Estado terrorista" y lo invadan.
Recomiendo, para más datos, leer este artículo de Gustavo Sierra en el diario Clarín del 11/2/2007.

sábado, 10 de febrero de 2007

"Camino a Guantánamo" (2006)

Camino a Guantánamo fue dirigida por Michael Winterbottom, director de Jude (1996), Bienvenidos a Sarajevo (1997), 24 hour party people (2002), y Código 46 (2003), entre otras, y cuenta la historia real de tres chicos británicos de orígen paquistaní que viajaron a Paquistán -valga la redundancia- en el 2001, justo al principio de la invasión estadounidense a Afganistán. Al enterarse de los bombardeos al país vecino, los chicos quisieron "ayudar". (Si hay un punto de la película que me parece criticable es lo poco que se exploran los motivos de esos tres pibes para viajar a una zona de guerra).
Después de varias peripecias, son capturados por las tropas de la Alianza del Norte, y entregados a los estadounidenses. El maltrato es constante, tanto en manos de unos como de otros, pero el de los yanquis es mucho más cruel, refinado y aséptico. Después de pasar un tiempo en la entonces flamante base militar de EUA en Kandahar, fueron mandados a la tristemente célebre prisión de Guantánamo. Allí la tortura física y mental es constante. Lo que los estadounidenses -y británicos- quieren es una confesión de los chicos de que son miembros de Al-Qaeda. Los someten a interrogatorio tras interrogatorio, más o menos violentos. Finalmente son procesados, bajo la acusación de aparecer en un video filmado en el 2000 en una reunión en Afganistán en la que habló Osama Bin Laden, pero son hallados inocentes cuando logran probar que estuvieron en Gran Bretaña ese año. Fueron finalmente liberados en el 2004.

El formato del film es lo que la inefable Wikipedia define acertadamente como "docu-drama": una voz en off que narra algunos de los acontecimientos, el testimonio de los tres chicos y fragmentos de noticieros televisivos, intercalados con dramatizaciones de los hechos.
La película me parece excelente en todos los aspectos (salvo el ya mencionado sobre los motivos de su viaje a Afganistán); nos muestra las condiciones inhumanas en las que viven los presos de Guantánamo, catalogados como "combatientes enemigos" por el gobierno de W. Bush. Guantánamo es el gulag del siglo XXI, con la diferencia de que no está ubicada en una región olvidada por la mano de Dios como era y sigue siendo Siberia, sino en el Caribe, a kilómetros de donde vacacionan turistas del Primer Mundo como las de Bienvenidas al paraíso. Le doy un 10.
Nota: el póster que aparece arriba, como verán, es bastante explícito e impactante. Es el que iban a usar para la película en EUA, pero las autoridades de allá lo censuraron.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Familias y política en la Argentina

El nepotismo es una característica esencial de todas las clases políticas en todas las épocas y lugares. Y la Argentina no es la excepción. En nuestra historia hemos visto a muchos gobernantes darle puestos públicos a sus parientes. No obstante, esos casos de nepotismo eran pecadillos comparados con los de aquellos gobernantes que les entregaron a sus familiares cargos políticos importantes, manejando una cuota grande de poder.
Hubo tres pares de presidentes emparentados entre sí por matrimonio o por sangre. El presidente Julio Roca (imagen) que gobernó entre 1880 y 1886, fue sucedido por el cuñado de su esposa, Miguel Juárez Celman. Pero Juárez Celman traicionó a su concuñado al poco tiempo, arrebatándole el liderazo del partido oficialista y convenciendo o coaccionando a todos sus partidarios para que se pasaran a su bando. Roca terminó vengandose en 1890, cuando se produjo la Revolución del Parque, un golpe de Estado liderado por lo que después se convertiría en la UCR. La Revolución falló, pero Roca manipuló los acontecimientos para asegurarse de desgastar lo más posible al gobierno de su Delfín rebelde, por lo que al poco tiempo terminó renunciando y siendo sucedido por su vicepresidente Carlos Pellegrini, amigo de Roca.
Luís Sáenz Peña fue presidente entre octubre de 1892 y enero de 1895. Su hijo Roque (imagen) fue también presidente entre octubre de 1910 y agosto de 1914. En este caso no puede hablarse de nepotismo, puesto que Roque llegó al sillón de Rivadavia 15 años después de que su padre fuera presidente y por sus propios méritos. Ninguno de los dos terminó su mandato: Luís renunció y Roque falleció.
Evita quiso ser vicepresidenta de su marido Juan Domingo Perón (imagen) en 1952, pero el cáncer le cerró el camino al cargo. Años después, en 1973, tal vez buscando una revancha al destino, Perón hizo que su tercera esposa María Estela "Isabel" Martínez (imagen) fuera su vicepresidenta. Cuando murió en julio del año siguiente, su viuda lo sucedió. Gobernó desastrosamente y fue derrocada en marzo de 1976, dando inicio a la dictadura más sanguinaria de la historia argentina y quizá latinoamericana.Desde entonces no hemos tenido presidentes emparentados. Pero sí hemos visto familiares presidenciales con mucho poder... en muchos casos para nuestra desgracia. Carlos Menem, al llegar a la Presidencia, trajo consigo a una manada de parientes -los suyos y los de quien entonces era su esposa, Zulema Yoma-, entre los que se destacaron (por sus escándalos) su cuñado Emir Yoma, su cuñada Amira Yoma y el entonces marido de ella, Ibrahim al Ibrahim. Tantos apellidos sirio-libaneses hicieron que el gabinete menemista fuese comparado con la corte de un sultán... El que más alto llegó fue el hermano del Presidente, Eduardo Menem (en la imagen de abajo, con su hermano Carlos en el funeral de Sup-Erman González). Él era senador por su provincia desde 1983, pero al llegar su hermano al poder en el '89, su influencia creció muchísimo. Tras la renuncia del vicepresidente Duhalde para ser gobernador de Buenos Aires en 1991, el Hermano Eduardo fue nombrado presidente del Senado. Eso significó que hasta 1995, cuando Carlos Ruckauf fue elegido vicepresidente, Eduardo Menem ocupó el primer puesto de la sucesión presidencial (y en muchas ocasiones, mientras su hermano Carlos estaba de viaje o cuando lo internaron, llegó a ocupar provisoriamente la Presidencia).
Fernando De la Rúa nombró a su hermano Jorge ministro de Justicia. Pero los De la Rúa con mayor poder en ese gobierno fueron los hijos del presidente, Fernando (h), conocido como Aíto, y Antonio (imagen), más conocido como Antonito y famoso por ser el novio vago de Shakira. Alrededor de ellos se formó una corte de politiqueros -conocida como "grupo sushi" a causa de su supuesto gusto común por la comida japonesa-, entre los que había personajes siniestros como Fernando de Santibañez, ex jefe de la SIDE y posiblemente quien estuvo detrás del escándalo de los sobornos en el Senado. Ese "grupo sushi" manipulaba escandalosamente al presidente, y fue el que lo llevó a su caída.
Los hermanos Rodríguez Saá son tan unidos en la política como los hermanos Menem. Cuando Adolfo era gobernador de San Luis, Alberto era senador nacional por la provincia. Cuando Adolfo fue nombrado presidente en diciembre de 2001 (cargo que ocupó durante exactamente una semana antes de verse forzado a renunciar), Alberto fue su principal consejero. Y en el 2003, cuando Adolfo fue candidato a presidente, Alberto fue candidato a gobernador. La diferencia es que Adolfo perdió y Alberto ganó. Ahora Adolfo está en el Congreso -no recuerdo si es senador o diputado- y Alberto es gobernador puntano, con lo que puede decirse que los roles políticos de los hermanos Rodríguez Saá se han invertido.
Eduardo Duhalde puso a su mujer Chiche (imagen) al frente del area social del gobierno, lo mismo que había hecho cuando era gobernador de Buenos Aires.
Néstor Kirchner tiene dos parientas muy poderosas. Su mujer, Cristina Fernández, aparte de ser senadora por Buenos Aires y su consejera de mayor confianza, es la candidata favorita a sucederlo en diciembre de este año, como dije en un post anterior. Y su hermana Alicia es ministra de Desarrollo Social, cartera desde la cual maneja millones de pesos (en la imagen de abajo aparece junto al presidente en el acto de su asunción). Fue nombrada ministra por Kirchner en el 2003, y estuvo en el cargo hasta el 2005, cuando fue candidateada a senadora por la provincia de Santa Cruz (su cuñada Cristina, con quien de paso tiene una relación bastante distante, había decidido dejar de ser senadora santacruceña para representar a Buenos Aires, su provincia natal). Alicia K ocupó la banca por unos meses, pero luego terminó volviendo al Ministerio de Desarrollo Social, que en realidad nunca había dejado de manejar. Su marido Armando Bombón Mercado -de quien está separada pero no divorciada- es dirigente del kirchnerista Frente por la Victoria en la provincia de Catamarca.

domingo, 4 de febrero de 2007

La Ciudad y la Provincia

Yo siempre he creído que la Ciudad de Buenos Aires es una pieza prescindible en cualquier tablero político de la Argentina. Ganar elecciones en la Ciudad tiene mucho valor simbólico, pero a la larga no le da a un gobernante ningún poder real. La Ciudad es "la vidriera política del país", pero analizándola en términos numéricos, por sí sola no puede dirigir el país. Ha habido presidentes muy poderosos que nunca pudieron ganarse al electorado porteño. Menem perdió en la Ciudad en todas las elecciones salvo en las de 1993. No obstante, su poder recién comenzó a tambalear después de 1997, cuando el oficialismo perdió en la Provincia de Buenos Aires.
Lo cierto es que uno debe controlar la Provincia para tener gobernabilidad. También se debe contar con el apoyo de las demás provincias, pero la Provincia de Buenos Aires es fundamental. De la Rúa nunca la tuvo y Alfonsín la perdió en 1987, y sus gobiernos terminaron desastrosamente (aunque hubo otros factores que contribuyeron a la caída de Alfonsín).
El kirchnerismo maneja la Provincia desde el 2003, cuando Solá fue reelecto gobernador, y confirmó su dominio en el 2005, cuando la lista encabezada por Cristina Fernández de Kirchner arrasó en las elecciones legislativas. Y, por ahora, parece que continuará en sus manos con la casi segura victoria de Scioli.
Hablando francamente, su candidatura es inconstitucional. La Constitución bonaerense dice que para ser candidato uno debe tener al menos 5 años de residencia y de ejercicio de la ciudadanía en la Provincia. O sea, no solo debe haber vivido en la Provincia, sino que debe haber votado en ella por lo menos durante 5 años. Scioli no cumple con ese requisito. Vivió en la Provincia entre los 5 y los 18 años de edad, pero se mudó antes de votar por primera vez.
No todos los caminos están cerrados para Scioli, por supuesto. Hay algunos juristas que afirman que al hablar de ciudadanía, la Constitución bonaerense quiere decir "nacionalidad". O sea, que basta con ser ciudadano argentino y haber vivido en la Provincia durante 5 años para poder candidatearse a gobernador. Es un argumento algo traído de los pelos, pero es el único que tienen. No pueden reformar la Constitución provincial por falta de tiempo, así que quieren forzar una interpretación favorable.
Imagino que lograrán imponerse, pese a las presentaciones judiciales de la UCR (también hicieron presentaciones similares en el 2005, tratando de impedir la candidatura de CFK, con la excusa de que, siendo del PJ, no había realizado internas, pero seguramente para hacer que la Justicia le impidiese participar y así conseguir más votos ellos; por suerte, fracasaron), que pone más esfuerzo en tratar de evitar la candidatura de Scioli que en hacer una campaña electoral lo bastante vigorosa como para poder ganarle.
Una vez superado el obstáculo e interpretada la Constitución a su manera, imagino que Scioli ganará con facilidad. Hay tres candidatas a acompañarlo en el puesto de vicegobernadora. Una es Graciela Ocaña, la interventora del PAMI, cuya candidatura es impulsada por Kirchner y por Alberto Fernández. Otra es la senadora María Laura Leguizamón, apoyada por su amiga íntima CFK. Y la otra es la diputada Cristina Álvarez Rodríguez, la sobrina-nieta de Eva Perón, apoyada por Felipe Solá. Lo más probable es que la elegida sea Ocaña, dado que en estos casos casi siempre es Kirchner quien tiene la última palabra (aun cuando se enfrenta a la opinión de su esposa).
En cuanto a la Ciudad, parece que las cosas no serán tan fáciles. Las dificultades las puso el jefe de Gobierno Telerman. Después de la destitución de Aníbal Ibarra, Telerman se dedicó a un doble juego que le permitió ganar muchos aliados pero también muchos enemigos: sin romper la alianza establecida por Ibarra con el kirchnerismo, tender puentes hacia la oposición.
Esto ha enrarecido las cosas en la Ciudad. Hay sectores tanto del kirchnerismo como del macrismo que proponen llevar a Telerman como candidato en las elecciones de jefe de Gobierno. Pero también hay kirchneristas y macristas que impulsan otros candidatos: Daniel Filmus en el kirchnerismo, Horacio Rodríguez Larreta en el macrismo. Ni Macri ni Kirchner han roto lanzas con Telerman, lo que favorece las especulaciones. Telerman, por su parte, tiene una consigna para las elecciones: "con o sin Kirchner, pero nunca contra Kirchner".
Los arios no tienen un mejor panorama. Hay quienes apoyarían un acuerdo con Telerman, otros que quieren que el candidato sea Claudio Lozano, y también están en danza las candidaturas de Enrique Olivera y hasta de Patricia Bullrich. No cabe duda de que cuando Carrió se decida a bendecir a un candidato, los que apoyan a los demás van a reaccionar mal.

sábado, 3 de febrero de 2007

Adios, Sup-Erman

Figura clave en el gobierno de Carlos Menem, durante el que desfiló por múltiples funciones, Antonio Erman González falleció ayer al mediodía en su domicilio de la Capital Federal, como consecuencia de un ataque cardíaco.
Erman tenía 71 años y estaba a la espera de que los tribunales fijaran la fecha de dos juicios orales a los que iba a ser sometido, bajo sospecha de corrupción. Uno, por la venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador, y el otro, por la privatización de Tandanor.
Por la primera causa pasó 7 meses preso, entre mayo y diciembre del 2001. En tanto que su participación en la escandalosa venta del astillero le costó el procesamiento y un embargo por 120 millones de pesos que le dictaron hace 2 meses.
Fue amigo de Menem desde la infancia y antes de seguirlo en su salto a la Casa Rosada lo había acompañado en el Gobierno de La Rioja, donde ocupó 17 puestos distintos. Erman nació en un humilde hogar de la localidad riojana de Villa Castelli y sus restos serán sepultados hoy en la capital provincial, adonde fueron trasladados por vía aérea.
En el Gabinete menemista ocupó 4 ministerios: Acción Social, Economía, Defensa y Trabajo. También fue un fugaz embajador en Italia. Empezó el raid como vicepresidente del Banco Central y dejó de ocupar cargos en el Ejecutivo para ocupar la banca de diputado que ganó sorprendentemente en 1993.
Se había candidateado en Capital y fue el último en darle un triunfo al peronismo en ese distrito. Justo él, que desde joven se había alistado en la Democracia Cristiana y recién llenó la ficha de afiliación al PJ en 1991.
Fue locutor, guitarrista y cantante de boleros, tangos y chayas riojanas. Solía acompañar a Menem en jornadas de serenatas provincianas y de salidas nocturnas. Se recibió de contador, pero el caudillo riojano lo convirtió en un funcionario todo terreno. De allí que lo apodaran “Sup-Erman”, por el poder que logró acumular en los tempranos '90.
A Erman, el presidente Menem lo hizo parte de las tareas más controvertidas de su mandato: la lucha contra la hiperinflación, el inicio de las privatizaciones, el despido masivo de empleados estatales más la liberación del mercado interno. Mechó buenas y malas y terminó enredado en escándalos que lo llevaron a recorrer juzgados y a llamar la atención por su súbito enriquecimiento patrimonial.
De acuerdo con su propia declaración jurada, en 1993 contaba con 213.000 pesos en su haber. Seis años más tarde esa cuenta se estiraba a $1.792.632. En octubre de 1998 el justicialismo impidió que la Cámara de Diputados lo sometiera a juicio político.
Cayó a mediados del año siguiente, cuando
Clarín reveló que cobraba una jubilación de privilegio -incluyendo el cobro de un retroactivo de 220.000 pesos por funciones cumplidas en La Rioja- simultáneamente con su sueldo de funcionario. Menem le pidió la renuncia como ministro de Trabajo, sin dejar de reconocerle su “lealtad” y el éxito en la última de sus misiones: la ley de flexibilización laboral.
Con todo, la relación entre los dos amigos ya estaba agrietada, por los celos que provocó en Menem la actitud de Erman de adjudicarse la exclusividad de los méritos en su triunfo del '93 en Capital. Se dice que Erman aspiraba a integrar la fórmula si Menem no era habilitado para la reelección. En el '95, sus luces políticas fueron eclipsadas por la derrota que le infringió Graciela Fernández Meijide en la elección de senador porteño.
Para muchos, el nombre de Erman quedará para siempre identificado con el Plan Bonex, que implementó el último día hábil de 1989, a poco de haber asumido al frente del Palacio de Hacienda. Como medida de shock contra la inflación, canjeó compulsivamente los plazos fijos por bonos que llevaban esa denominación. Y en el tiempo fueron pagándose puntualmente.

Cavallo y Dromi, sus enemigos
En los sucesivos gabinetes menemistas, Antonio Erman González no se destacó por cosechar amigos. Su temprana búsqueda de espacios de poder, provocando intrigas y tratando de mostrar dotes que excedieran un mero rol de técnico, provocaron la dura y ya famosa reacción de Roberto Dromi.
“Es un contador sin visión política”, repetía el primer ministro de Obras Públicas de Carlos Menem ante funcionarios y dirigentes del peronismo para descalificar a Erman.
El “contador” se tomaría revancha en 1993, cuando Dromi ya había dejado el Gobierno y él conseguía catapultarse electoralmente, al aventajar a la candidata radical Martha Mercader en la elección de diputados de Capital. Con su mudanza política, el riojano estamparía el único triunfo del PJ en la estratégica vidriera porteña desde el retorno de la democracia, en 1983.
Otro enemigo que se granjeó Erman, más acérrimo aún, fue Domingo Cavallo. Fue quien lo sucedió en Economía en marzo de 1991 y más tarde, cuando se dedicó a denunciar supuestas mafias enquistadas en el Estado, le atribuiría relaciones sospechosas con el polémico empresario Alfredo Yabrán. Erman admitió que se sentó a negociar con Yabrán. Y alegó que contaba con la venia de Menem.

“Un hombre para misiones difíciles”
Colaborador de Antonio Erman González en las carteras de Economía y Defensa, Jorge Pereyra de Olazábal fue uno de los pocos integrantes del gobierno menemista en opinar sobre la trayectoria del ex ministro fallecido.
“Tengo sentimientos encontrados. Pero debemos separar su labor profesional, que cumplió de manera eficiente, con los errores de índole personal que pudo haber cometido y lo obligaron a verse implicado en problemas judiciales, tal vez por las malas compañías que lo rodearon en los últimos tiempos”, sostuvo Pereyra de Olazábal, quien ahora preside la UCeDé nacional.
El ex secretario de Industria y Comercio y de Producción para la Defensa aseguró que “en la primera etapa del gobierno de Menem le tocó cumplir con misiones difíciles que supo llevar adelante con éxito, como la liberación de precios y de los mercados y el combate contra la inflación”. Alegó que “cuando llegó al Ministerio de Economía la inflación era del 1.000% y cuando lo dejó ya estaba en el 12%”.

Fuente:
nota del diario Clarín del 3 de febrero del 2007

lunes, 18 de diciembre de 2006

Perspectivas del oficialismo y la oposición para el 2007

Las elecciones presidenciales del 2007 prometen ser interesantes. Pero creo que su resultado está cantado: el kirchnerismo probablemente seguirá en el poder, ya sea con el presidente Kirchner o con su esposa. ¿Por qué? En primer lugar, por el motivo más obvio: tanto Néstor como Cristina Kirchner miden muy bien en las encuestas y si las elecciones fueran mañana, ganarían en la primera vuelta (aunque la victoria de Cristina sería menos espectacular que la del presidente).
Pero también hay otro motivo por el cual los Kirchner seguirán gobernando la Argentina por 4 años más: la oposición ha cometido graves errores estratégicos. Elisa Carrió, por negarse a formar alianzas con líderes y espacios políticos que no sean 100% impolutos a sus ojos: los “radicales R” que no apoyan ni a Lavagna ni a los Kirchner y que responden a Margarita Stolbizer, los socialistas porteños y santafecinos, y posiblemente Ricardo López Murphy (de él hablaré más tarde). Lavagna, al principio, parecía tener una estrategia muy inteligente: atacar al gobierno en sus francos más débiles y hacer alianzas con un criterio menos selectivo que Carrió; este criterio incluía al duhaldismo, a los radicales antikirchneristas y a Mauricio Macri. Con un poco de buena voluntad, hubiesen podido formar un frente poderoso capaz de ganar o de hacer una buena elección.
Pero todo se pudrió. Lavagna actuó con mucha altanería en sus negociaciones con Macri (lanzando una lista de propuestas públicamente y condicionando cualquier acuerdo a la aceptación de esas propuestas), y Macri cometió el error de congelar las negociaciones en ese punto y empezar a criticar a Lavagna. En rigor, si estuviera en el lugar de Macri, yo hubiese resignado mi candidatura presidencial a favor de Lavagna y me hubiera candidateado en la Ciudad de Buenos Aires, repitiendo hasta cierto punto la estrategia del 2005.
¿Qué estrategia? Mandar a un aliado al que querés neutralizar a luchar en la primera línea del ejército, donde es más probable que reciba los disparos. Eso hizo con López Murphy en el 2005: él quería una alianza que significara fagocitar al lopezmurphismo, no que significara compartir el liderazgo del PRO con López Murphy. Entonces mandó a Murphy a competir en las elecciones bonaerenses contra las poderosísimas candidaturas de Cristina Kirchner y Chiche Duhalde. Hizo una campaña enérgica, pero terminó perdiendo. Y desde entonces, si bien él y sus partidarios pertenecen al PRO, Murphy tiene poco peso en la toma de decisiones. Me atrevería a decir que Macri no lo consultaba siquiera sobre qué corbata ponerse en las reuniones con los hombres de Lavagna. Y también me atrevería a decir que si Murphy decidiera irse del PRO y unirse a los arios (del ARI), se iría solo. Sus partidarios se blanquearían como macristas.
Macri podría hacer lo mismo con otros dos aliados potenciales molestos, Blumberg y Lavagna; sobre todo el segundo. Mandar a Lavagna a competir por la presidencia -donde probablemente perdería y quedaría “quemado” políticamente-, a Blumberg a competir por la gobernación bonaerense -donde creo que al menos tendría dificultades para vencer a Scioli- y competir él mismo por la jefatura de Gobierno porteña, en un territorio en que ya fue candidato en el 2003 y en el 2005, teniendo una buena performance, y donde podría ganar o conseguir un porcentaje de votos respetable. Blumberg y Lavagna quedarían arruinados de perder en estas primeras elecciones suyas. Y sus partidarios se encolumnarían detrás de Macri, que -de no surgir otro líder- podría tener su oportunidad en el 2011 o 2015.

sábado, 18 de noviembre de 2006

¿Una nueva relación entre el trono y el altar?

Según parece, tras la derrota de Misiones (donde la lista opositora estuvo liderada por el ex obispo Joaquín Piña, con la bendición del cardenal Jorge Bergoglio y la desautorización del Papa Benedicto XVI), el oficialismo quiere recomponer sus relaciones con la Iglesia. Se habla de eso en esta nota del diario La Nación. La impulsora de la reconciliación es Cristina Fernández de Kirchner. CFK casi con seguridad será candidata a presidenta en el 2007, y quiere terminar un enfrentamiento con el que nunca estuvo muy de acuerdo.
La reconciliación en sí no me parece mala. La pelea entre el kirchnerismo y la Iglesia era gratuita e inútil. Pero no me gustaría que, para conseguir la "absolución" de la Iglesia, el gobierno les entregue el Protocolo de Cedaw Contra Todas las Formas de Discriminación de la Mujer -espero que ese sea el nombre correcto-, que la Iglesia desaprueba por considerar que abriría la puerta a la despenalización del aborto (dado que no soy jurista, no puedo opinar sobre ese punto), como ofrenda de paz. En la nota de La Nación se dice que los jerarcas de la Iglesia, si bien estarían dispuestos a hacer las paces con los Kirchner, piensan que hay una contradicción entre querer acercarse a la Iglesia e impulsar la aprobación del Protocolo. Y de ahí a pedirle al kirchnerismo que de marcha atrás con el Protocolo como prueba de sus buenas intenciones, hay solo un paso.
No me sorprendería que la Iglesia lo diera. En los '90 demostraron muy bien su doblez: si bien desaprobaban la corrupción del gobierno menemista y el aumento de los índices de pobreza producto de su política económica, nunca criticaron a Menem con demasiada dureza hasta los últimos años de su reinado. ¿Por qué? Pues porque Menem se alineó con la postura antibortista de la Iglesia en los foros internacionales. Puede decirse que el menemismo tuvo dos relaciones carnales en los '90: con EUA y con el Vaticano.
En cualquier caso, espero que el kirchnerismo no haga la misma tranza sórdida con los curas que hizo Menem.