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jueves, 10 de mayo de 2007

Las hermanas de Enrique VIII (1ª parte)

Al hablar del reinado de Enrique VIII casi todos los historiadores se han enfocado en sus esposas, dejando de lado a sus hermanas. Sin embargo, ellas dos tuvieron una vida sentimental al menos tan turbulenta como la de su hermano el rey.
Margarita Tudor, nacida el 29 de noviembre de 1489, fue la segunda hija de Enrique VII y Isabel de York. El astuto Enrique VII había especulado con la posibilidad de casarla con su vecino, el rey James IV de Escocia, desde que ella tenía 6 años. En 1497 Enrique y James firmaron un acuerdo de paz y se planteó seriamente la posibilidad de que el rey escocés se convirtiese en yerno del inglés. Varios miembros del Consejo Real de Enrique VII se opusieron, afirmando que los descendientes de ese matrimonio, además de reinar en Escocia, tendrían derechos muy fuertes al trono inglés. Enrique dijo que la eventual unión entre ambos reinos sería algo magnífico, sin importar que fuese Escocia la que anexase Inglaterra.
El matrimonio entre Margarita Tudor, entonces de 12 años, y James IV, de 28, se realizó oficialmente en enero de 1502, pero no se consumó hasta 1503, cuando Margarita llegó a Escocia y se encontró con su marido. Si bien Margarita y James no se amaban, fueron relativamente felices juntos. Tuvieron dos hijos, pero solo el mayor, James (nacido en abril de 1512), llegó a la adultez.
Las relaciones entre Inglaterra y Escocia empeoraron cuando Enrique VIII sucedió a su padre como rey en 1509. Cuando Enrique decidió invadir Francia -tradicional aliada de Escocia desde el siglo XIV- en 1513, James IV reaccionó declarándole la guerra a su cuñado e invadiendo Inglaterra. James creía que, estando Enrique en Francia, le sería muy fácil conquistar el vecino país, pero fue vencido y muerto en la batalla de Flodden Field, el 9 de septiembre de 1513.
Margarita estaba en una posición incómoda, como se imaginarán. No obstante, actuó con una frialdad y astucia difíciles de creer, proclamándose rápidamente regente de Escocia en nombre de su hijito, el flamante rey James V, de sólo un año de edad. Logró ser confirmada como regente por el Parlamento escocés; en julio de 1514 consiguió poner fin, junto con Francia, a la guerra con Inglaterra.
No obstante, Margarita se sentía desprotegida en Escocia. Juan Estuardo, duque de Albany y primo hermano del difunto James IV, lideraba una facción que intrigaba para ponerlo a él en el cargo de regente. Entonces decidió buscar una alianza con la poderosa familia Douglas. Esto hubiese sido una medida inteligente de no ser porque, ya fuese por amor o para fortalecer sus lazos con los Douglas, la reina viuda de 25 años se casó en secreto con el joven y atractivo Archibald Douglas, de 24. Esto ocurrió el 6 de agosto de 1514. Pronto la noticia de que Margarita se había vuelto a casar se difundió por el país, obligándola a renunciar a la regencia. No fue difícil reemplazarla por el duque de Albany. Cuando Albany la obligó a entregarle la custodia de James V, Margarita huyó a Inglaterra. Allí, en octubre de 1515, dio a luz a una hija, Margarita Douglas, quien años después fue madre de Enrique Estuardo, segundo esposo de María Estuardo.
Margarita fue bien recibida por Enrique, quien la instaló en Scotland Yard -que entonces era el palacio de los reyes escoceses en Londres- para reafirmar su status de reina viuda de Escocia. En 1517, tras varias negociaciones, Enrique consiguió que Albany (que estaba en Francia en una misión diplomática, buscando una esposa para James V) permitiese a Margarita volver a Escocia y reencontrarse con su hijo. No obstante, el retorno no fue del todo feliz para Margarita. No solo porque la facción que la había depuesto gobernaba Escocia, sino porque además su relación con Archibald Douglas se había resentido. Douglas la había acompañado al exilio en Inglaterra por un tiempo, pero pronto había regresado a Escocia para hacer las paces con Albany. Además, le era infiel.
El enfrentamiento entre Margarita y Douglas, y el hecho de que Enrique VIII, por motivos políticos y personales, se negase a apoyar a Margarita en sus planes de disolver su matrimonio, llevó a la reina viuda a terminar alineándose con la facción pro-francesa del duque de Albany. Así, cuando Albany regresó a Escocia en 1521, Margarita consiguió que su esposo fuese desterrado. Los rumores indicaban que la reina Margarita y el duque eran más que simplemente aliados políticos, e incluso se dijo que Albany planeaba envenenar al pequeño James V para convertirse en rey de Escocia y casarse con Margarita.
No obstante, Margarita puso fin a las especulaciones en 1524, cuando, en un movimiento muy audaz, aprovechó otro de los frecuentes viajes diplomáticos de Albany a Francia para hacer que el Parlamento lo destituyese como regente y declarase la mayoría de edad de James V, de apenas 12 años. En teoría, con este acto comenzaba el gobierno propiamente dicho del rey James, pero en la práctica era su madre quien gobernaba Escocia.
Entonces el desterrado Douglas volvió a entrar en escena. Con permiso de Enrique VIII, regresó a Escocia y se puso al frente de un ejército de nobles descontentos con el gobierno de Margarita. Formalmente, Douglas y los jefes de su ejército pedían ser miembros del Consejo Real y del Parlamento, y llegaron a Edimburgo para imponerse a Margarita. Ella quiso resistirse y ordenó disparar varios cañonazos desde el castillo de Holyrood a las tropas de Douglas; se cuenta que los embajadores ingleses presentes cuando ella dio la orden protestaron contra este acto de guerra de Margarita contra su legítimo esposo, y que ella, furiosa, les dijo que se fueran a su casa y dejasen de meterse en los asuntos de Escocia. No obstante, terminó siendo forzada a designar a Douglas miembro del Consejo Real en febrero de 1525. Desde esa posición, Douglas se apoderó del poder rapidamente, tomando a James V como virtual prisionero y gobernando Escocia a través del joven rey.
Margarita debió aceptar la nueva realidad, y recompuso sus relaciones con Albany, quien utilizó su influencia en Roma para que el Papa Clemente VII anulara su matrimonio con Douglas. Enrique VIII le mandó varias cartas advirtiéndole que su unión con Douglas había sido ordenada por Dios, y que debía desconocer la “vergonzosa” decisión de Roma. Pocos años después, Enrique rompería sus relaciones con el Vaticano al no conseguir del mismo Papa esa misma “vergonzosa” decisión que le permitiera disolver su matrimonio con Catalina de Aragón. Margarita lo ignoró y en marzo de 1528, a los 38 años, contrajo su tercer matrimonio con Enrique Estuardo, de 33 años, un primo lejano de James IV que era su amante desde, al menos, 1524.
En junio del mismo año James V, de 16 años, consiguió librarse de la “tutela” de su ex padrastro Archibald Douglas, quien debió volver a exiliarse en Inglaterra. Margarita y su flamante tercer esposo se vieron favorecidos por la caída de Douglas, convirtiéndose en consejeros de confianza de James V. El rey le dio a su segundo padrastro el título de Lord Methven.
Durante los siguientes años, Margarita se dedicó a asesorar a James V, intentando mantener las buenas relaciones entre su hermano y su hijo (que desconfiaba del rey inglés a causa de su apoyo a Douglas). En 1534 consiguió que Inglaterra y Escocia firmasen un enésimo tratado de paz, e intentó sin exito fortalecer la paz mediante un matrimonio entre su sobrina María, hija de Enrique VIII, y su hijo James. En 1536 quiso arreglar un encuentro cara a cara entre James V y Enrique VIII, pero tampoco lo logró. En una entrevista con el embajador inglés en Edimburgo llegó a confesarle que estaba “harta de Escocia”.
Además, sus relaciones con Lord Methven habían empeorado. Methven la engañaba con tanta o más frecuencia que Douglas, y le exigía dinero continuamente. Margarita quiso anular su matrimonio con Methven, pero James V lo impidió. Desesperada por separarse de su marido, llegó a intentar huir a Inglaterra, pero los hombres de su hijo la capturaron y la llevaron de vuelta a Edimburgo.
En 1538 las cosas cambiaron para bien cuando James V se casó con María de Guise. Margarita logró lo que tantas mujeres en todos los tiempos y lugares son incapaces de hacer: llevarse bien con su nuera. María se las arregló para reconciliar a Margarita con su esposo y la animaba a aparecer con frecuencia en la corte. Fue la influencia conjunta de su madre y su esposa la que llevó a James V a defender con firmeza el catolicismo en Escocia.
Margarita murió en octubre de 1541. Como conté varias veces, su biznieto James VI se convirtió en 1603 rey de Inglaterra con el nombre de James I, uniendo ambos reinos, por lo que las predicciones de Enrique VII y sus consejeros resultaron ser certeras.

7 comentarios:

Romina Douglas, Chile dijo...

Interesante..ojal� uno pudiese encontrar m�s textos de este tipo en los blogs.

Martín dijo...

Me alegra mucho que te haya gustado, Romina. Si no te molesta, quisiera preguntarte si sos descendiente de escoceses, como sugiere tu apellido.
Saludos y gracias por la visita (que espero que no sea la única).

Romina dijo...

No, no me molesta jeje!. Y, s� la familia de mi abuelo lleg� a Chile de Edimburgo, eran escoceses.

Espero leer otro art�culo as� de interesante.

Romina

Martín dijo...

Bueno, acá en este mismo blog hay textos sobre reyes ingleses y escoceses: uno sobre Eduardo II (dividido en dos partes), otro sobre las esposas de Enrique VIII, la segunda parte de este post, sobre la otra hermana de Enrique VIII, otro sobre María I, la hija de Enrique, otro sobre María Estuardo, reina de Escocia, y el que más me gusta, sobre James VI de Escocia y I de Inglaterra.
Saludos

Romina dijo...

SI, SI YA LOS VI...POR ESO MISMO ME LLAMO LA ATENCION ESTE BLOG...PORQUE NO ES MUY COM�N LEER COSAS ASI EN ESTE TIPO DE MEDIOS..SE AGRADECE

Martín dijo...

Entiendo. En mi segundo blog, que es en donde publico textos últimamente, no he escrito ninguno sobre este tema, aunque sí hay varios de historia romana y de mitología griega, por no mencionar algunos posteos sobre historia política argentina. Ahora estoy un poco ocupado con parciales, pero en cuanto se termine esta locura voy a pensar en algo novedoso para postear ahí.
Saludos

Romina dijo...

OK. Los leere en su momento entonces. Vale.

Adios...