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viernes, 11 de mayo de 2007

Las hermanas de Enrique VIII (2ª parte)

María Tudor, nacida el 18 de marzo de 1496, fue la quinta hija de Enrique VII. Al crecer, se convirtió en la princesa más bella de Inglaterra y una de las más hermosas de Europa.
En 1508, Enrique VII hizo arreglos con el emperador Maximiliano de Habsburgo para casar a María con su nieto Carlos de Borgoña, que luego se convertiría en rey de España con el nombre de Carlos I y en emperador de Alemania con el de Carlos V. La unión debía celebrarse en mayo de 1514, cuando Carlos cumpliese 14 años.
No obstante, cuando llegó la fecha, Maximiliano ya no estaba interesado en la alianza familiar con Inglaterra. En ese momento Enrique VII había muerto y reinaba Enrique VIII. Como conté antes, Enrique había invadido Francia, pero luego había terminado firmando la paz. Y cuando se dio cuenta de que el matrimonio de su hermana con Carlos de Borgoña no iba a realizarse, decidió casarla con el rey de Francia, Luis XII. Sabía que María no estaría contenta con este segundo arreglo: en vez de un marido 4 años menor, le ofrecían uno 34 años mayor.
Parece que María, que tenía una relación muy estrecha con su hermano, le dijo que se casaría con Luis XII si en caso de enviudar, ella tenía permiso para elegir a su segundo esposo por su cuenta. Confesó que estaba enamorada de Charles Brandon, un amigo íntimo de Enrique VIII a quien él había nombrado duque de Suffolk, y que él estaba enamorado de ella.
La mejor forma de describir a Suffolk es decir que era la clase de hombre a quien uno le encantaría tener como amigo, pero a quien uno jamás querría tener como yerno (o cuñado). Hijo de William Brandon, uno de los partidarios más fieles de Enrique VII durante su guerra contra Ricardo III, Charles se había hecho amigo de Enrique en 1502, compartiendo con él la pasión por los deportes y las mujeres. Enrique, de todos modos, accedió, queriendo que su hermana fuese a Francia de buena gana y con la esperanza de que Luis XII viviera lo suficiente como para que a María se le pasasen las ganas de casarse con Suffolk.
El matrimonio se celebró en el palacio de Greenwich el 13 de agosto de 1514. Luis no estuvo presente en la ceremonia, sino que envió al duque de Longueville para representarlo. Luego el matrimonio se "consumó" (Longueville se metió desnudo en la cama con María y tocó su cuerpo con la pierna). A causa del mal clima, María pudo viajar a Francia recién el 2 de octubre de 1514.
El 9, en las afueras de Abbeville, María conoció por fin a su nuevo esposo, el rey de Francia. La unión entre ambos fue efímera, pues Luis XII murió en diciembre de 1514. Muchos dijeron después que su abrupta muerte se debió a un exceso de actividad sexual (nada raro, considerando la belleza de María y el hecho de que Luis era un hombre viejo y enfermizo). María fue reina de Francia durante apenas 82 días.
El nuevo rey, Francisco I, obligó a María a cumplir con la tradición francesa de que las reinas viudas se recluyeran durante 40 días tras la muerte del rey. No obstante, la visitaba frecuentemente y la trataba con mucho cariño y simpatía. Sabía que, ahora que su hermana estaba soltera otra vez, Enrique la casaría con algún otro príncipe (tal vez, temía Francisco, con Carlos de Borgoña), y quería tentarla a que se casase por su cuenta con algún noble francés. Y cuando María le confesó que estaba enamorada de Suffolk, Francisco I vio una oportunidad perfecta para frustrar los planes de Enrique VIII.
Éste cometió el error de enviar al propio Suffolk a Francia con la misión de llevar a María de vuelta a su país; le hizo jurar que no se casaría con ella. Francisco lo recibió y, en una entrevista privada, le dijo que sabía que planeaba casarse con María. Suffolk negó vehementemente que quisera hacer tal cosa, pero Francisco le aseguró que conocía su relación con ella y le ofreció su ayuda para que pudieran casarse. Luego Suffolk se entrevistó con María, quien le planteó un ultimatum: o se casaba con ella ahora, o no se casarían nunca. Suffolk, entonces, cedió a las presiones de María y Francisco.
Así, en febrero de 1515, en la capilla del castillo de Cluny, María Tudor, reina viuda de Francia, y Charles Brandon, duque de Suffolk, se casaron.
Enrique VIII se ofendió menos por el matrimonio que por el hecho de que su amigo Suffolk hubiera roto su promesa. Su reacción inicial fue muy iracunda, pero el cardenal Wolsey, que era entonces su principal consejero, y que era aliado de Suffolk, lo convenció de perdonar a la pareja. Tanto Suffolk como María escribieron sendas cartas disculpandose por su acto irreflexivo; María adjuntó a su misiva el llamado Espejo de Nápoles, un enorme y hermoso diamante perteneciente a las joyas de la Corona francesa, que Luis XII le había regalado.
María y Suffolk viajaron de vuelta a Inglaterra, donde fueron recibidos por Enrique VIII. Ablandado por Wolsey (y tal vez también por el Espejo de Nápoles), el rey no los castigó e incluso les dejó celebrar una boda un poco más fastuosa, a la que él mismo asistió junto con Catalina de Aragón. No obstante, la ceremonia y la fiesta posterior fueron definidas oficialmente como algo de carácter estrictamente familiar. Si bien muchos nobles criticaron el matrimonio con dureza, la opinión pública inglesa le vio su lado romántico y ni María ni Suffolk perdieron popularidad.
En 1515 tanto María Tudor como su cuñada Catalina de Aragón quedaron embarazadas, y dieron a luz a sus hijos con muy poca diferencia; Catalina tuvo a la futura María I el 18 de febrero de 1516, y María tuvo a su primer hijo, Enrique, el 11 de marzo. Enrique VIII y el cardenal Wolsey fueron padrinos del niño (en esa época se podía tener varios padrinos y madrinas). María y Suffolk tendrían dos hijas más, Leonor y Frances, en 1517 y 1519. Los años siguientes fueron bastante gloriosos para María. Estaba casada con el hombre de quien se había enamorado, tenía excelentes relaciones con su hermano y, después de su cuñada Catalina, era la mujer de más alto rango en la corte.
No obstante, en la década de 1520, su salud comenzó a deteriorarse. Además, la creciente tensión entre Enrique VIII y Catalina de Aragón la estaba poniendo muy incómoda, por lo que sus visitas a la corte se hicieron menos frecuentes. La progresiva caida en desgracia del cardenal Wolsey tampoco era una buena noticia para María y Suffolk. El ascenso de Ana Bolena, con quien no tenían una relación tan buena como con Catalina, era visto por la pareja con cierta desconfianza.
El encarcelamiento y muerte de Wolsey y el matrimonio de Enrique y Ana en 1533 llevaron a María, enferma y temerosa, a abandonar prudentemente Londres y trasladarse a Westhorpe, donde murió en junio del mismo año. Su fallecimiento pasó inadvertido, pues la nueva estrella de la corte era Ana Bolena, quién entonces estaba embarazada de su hija, la futura Isabel I. Enrique apenas ordenó realizar un réquiem en Westminster por el descanso del alma de su hermana.

7 comentarios:

saatira dijo...

Vaya,no es que sepa mucho del tema pero en la serie "los tudor" le dan una pequeña patada a la historia en muchos sentidos, principalmente cronologico.En fin, que me ha parecido interesante el articulo.
como recomendacion : libro " el diario secreto de Ana Bolena " de Robin Maxwell. Un saludo

Anónimo dijo...

Qué artículo tan bueno! Te felicito... Estaba intrigada por el personaje de Margarita en la serie Los Tudor. Pero como he podido apreciar la serie cambia la historia por completo: en primer lugar confunden a María con Margarita, y la casan con un rey anciano portugués... Caramba, mucho más interesante habría sido respetar la historia original que tiene bastante intriga y suspenso!

lady grey dijo...

Exelente articulo, realmente no me gustó la forma en que mostraron a Maria en la serie The Tudor, pues la mezclaron Margarita Tudor y luego Sufflok se vuelve a casar con una joven llamada Catalina que completa el rol de Maria Tudor.
La historia es interesante tal como es y hubiese sido mejor que mostraran a Maria como Maria desde un principio...
Soy una fanatica de la Casa Tudor y por eso este articulo es perfecto para mi.
Besos y abrazos...

Jackie dijo...

La serie lo único que hace es mostrar la imagen de todos estos personajes de la historia y si bien los datos no son exactos, tiene otras cosas excelentes como vestuario y sobre todo despierta un interés increíble por la historia, es por ella que nos encontramos leyendo esta Biografía ..

Anónimo dijo...

Es bueno que de repente dejen de hacer tantos artículos de las mujeres de enrique octavo, y que se dediquen a otros asuntos del monarca, igual de importantes :)

Anónimo dijo...

En la serie los tudor solo muestran que enrique tiene una sola hermana, margarita, para no confundirla con su hija, tambien llamada maria

Anónimo dijo...

Gracias por este interesantísimo artículo. No entiendo cómo, en una serie tan extraordinaria como Los Tudor, han confundido al rey de Portugal con el rey francés. Con ese error, hacen que la gente tenga una mala información de la Historia. Es una lástima, porque si en ese acontecimiento han tergiversado los hechos, ¿cómo podemos saber que lo demás que cuentan fue cierto o un invento?