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lunes, 7 de mayo de 2007

La reina Margot

Margarita de Valois, nacida el 14 de mayo de 1553, fue la séptima hija de Enrique II y Catalina de Medici. Sus familiares la llamaban Margot, y fue ese apodo por el que fue más conocida. Apenas conoció a su padre, que murió cuando ella tenía 6 años. Hacia su madre sentía un miedo reverencial. Tenía una relación muy estrecha -y, según los rumores, incestuosa- con su hermano Hércules, duque de Alençon.
Margot se había enamorado de Enrique, duque de Guise y líder de la facción católica más intransigente en la guerra religiosa que dividió a Francia a finales del siglo XVI. No obstante, cuando llegó el momento de elegir marido para Margot, Catalina de Medici (que actuaba entonces como el poder detrás del trono en la corte de su hijo Carlos IX) se rehusó a permitir el casamiento de su hija con el duque, pues pese a que ella era católica, consideraba a los Guise una amenaza mucho mayor que los protestantes, conocidos en Francia como hugonotes. El matrimonio de Enrique de Guise con Margot podría terminar siendo un escalón que le permitiría apoderarse del trono.
Catalina intentó casar a Margot con don Carlos, el hijo de Felipe II de España, pero las negociaciones no prosperaron. Luego quiso que se convirtiera en esposa del rey Sebastián de Portugal, pero ese proyecto también quedó en la nada. Finalmente, en 1570 Catalina decidió utilizar a Margot para cimentar la paz que acababa de firmar con los hugonotes. Propuso entonces que Margot se casara con Enrique de Borbón, hijo de la reina Juana III de Navarra, que era una de las líderes más importantes de la facción hugonote. Juana se mostró poco entusiasmada ante la oferta, pero los demás nobles protestantes se manifestaron a favor. La muerte de Juana III en junio de 1572 (según las malas lenguas, envenenada por Catalina) favoreció la realización del matrimonio.
Enrique de Borbón, que se había convertido en rey de Navarra al morir su madre, terminó casándose con Margot el 18 de agosto del mismo año; ambos tenían 19 años. Se cuenta que durante la ceremonia (que debió realizarse en las puertas de Notre Dame, pues Enrique, como hugonote, no podía entrar) el novio y la novia nunca se miraron, sino que mantuvieron la vista fija hacia el frente, y que cuando el cardenal que oficiaba la ceremonia le preguntó a Margot si aceptaba a Enrique como esposo, ella se rehusó a responder. Entonces su hermano Carlos se acercó a ella y la obligó a asentir con la cabeza.
Sólo 6 días después de la boda se produjo la Masacre de San Bartolomé, en la que entre 2.000 y 100.000 hugonotes fueron asesinados en París y otras partes de Francia. La masacre fue, para algunos, instigada por Catalina de Medici; para otros, por Carlos IX; otra versión señala a Enrique de Anjou, hermano de Carlos IX y Margot, como el responsable. Otros afirman que se trató de una reacción espontánea de los católicos, incapaces de aceptar la paz con los hugonotes.
La proximidad de la Masacre de San Bartolomé y el casamiento de Enrique de Borbón-Navarra y Margot hizo se lo llamase "las bodas rojas". Enrique estaba en una situación muy peligrosa, pero salvó su vida fingiendo convertirse al catolicismo. Si bien Margot hubiese podido, en ese momento, hacer anular su unión con Enrique, permaneció lealmente a su lado. Sabía que lo único que lo mantenía con vida, aparte de su "conversión", era el hecho de estar casado con ella y si bien no le gustaba como marido, no estaba dispuesta a que lo mataran por su culpa. Así, Enrique permaneció en el Louvre y otros palacios reales como virtual prisionero de su cuñado Carlos IX y su suegra Catalina. Durante ese tiempo se esforzó en que todos en la corte creyeran que él era un príncipe frívolo e inofensivo, dedicandose exclusivamente a seducir mujeres.
En 1574 murió Carlos IX y Enrique de Anjou accedió al trono con el nombre de Enrique III. En ese momento los hugonotes y los católicos moderados conspiraron para deshacerse del nuevo rey, que prometía continuar con la política de tolerancia cero hacia el protestantismo seguida por Carlos IX desde San Bartolomé, y poner en su lugar a su hermano el duque de Alençon. Aparentemente Alençon y el rey de Navarra estuvieron involucrados en la conjura, que acabó por fracasar. Los cuñados fueron encarcelados en Vincennes, pero consiguieron escapar a Navarra. Margot, por su parte, también fue encarcelada en el Louvre por Enrique III.
Alençon y Enrique de Navarra establecieron una alianza y, al frente de un ejército de hugonotes, declararon la guerra a Enrique III; Alençon incluso parece que acarició la idea de convertirse al protestantismo. No obstante el conflicto concluyó rapidamente gracias a Catalina de Medici, que no quería ver a sus hijos guerreando entre ellos y logró que Enrique III emitiera el Edicto de Beaulieu, que concedía algunos privilegios a los hugonotes. (Esto no evitó que Catalina intentase quebrar la alianza de su hijo menor y su yerno, enviando a su dama de compañía Charlotte de Sauve para seducirlos a ambos y hacerlos competir por su amor).
Enrique de Borbón-Navarra reclamó la liberación de Margot, pero Enrique III y Catalina se rehusaron. Recién en 1577 Margot fue autorizada a abandonar París para llevar a cabo una misión diplomática en Flandes. Los flamencos, que se habían sublevado contra la dominación española en 1576, parecían dispuestos a coronar rey a algún noble francés tolerante con el protestantismo y capaz de protegerlos de España; el duque de Alençon parecía el candidato ideal, y como Margot seguía sintiendo un gran cariño por su hermano, podía contarse con que llevase a cabo su misión con eficacia. No obstante, si bien fue capaz de establecer buenos contactos con los nobles flamencos, las negociaciones para poner a Alençon en el trono fracasaron.
Margot regresó a París, donde rindió cuentas de su viaje a Enrique III. Allí la situación era muy tensa, pues se rumoreaba que Alençon quería tomar el poder. Hubo un complot, del cual participó Luis de Bussy d'Amboise, entonces amante de Margot, para deponer a Enrique y poner a su hermano en el trono, pero fracasó. Alençon fue encerrado en el Louvre pero consiguió evadirse, aparentemente con ayuda de Margot. No obstante, Enrique III le permitió en 1579 viajar a Navarra (acompañada, y vigilada, por Catalina de Medici) para reunirse con su esposo. Enrique no estaba muy entusiasmado con el retorno de su mujer, pero la recibió con cortesía. Hubo un problema en la ciudad protestante de Pau, cuando Margot quiso celebrar una misa católica, pero se resolvió más o menos satisfactoriamente. Margot y Enrique se establecieron en Nèrac, una ciudad más tolerante en materia religiosa.
Durante los siguientes tres años, el rey y la reina de Navarra llevaron una vida escandalosa. Tanto Enrique como Margot tenían amantes y no se molestaban en ocultarlo. Margot también reunió en su corte a muchos intelectuales de la talla de Michel de Montaigne y artistas como Guillaume Salluste de Bartas. En 1580 se produjo un conflicto entre el rey de Francia y el rey de Navarra, causado por la mala aplicación del Edicto de Beaulieu y por un desacuerdo entre Enrique de Navarra y el lugarteniente general de Enrique III en el feudo vecino de Guyena. Margot lo resolvió proponiendo que Alençon viniera a Navarra a negociar con su marido. Fue en esa visita de su querido hermano que ella conoció a Jacques de Champvallon, uno de los nobles miembros de su séquito, de quien se enamoró. Tuvieron que separarse cuando Alençon volvió a Francia.
En 1582 las cosas cambiaron cuando Enrique comenzó un romance muy apasionado con la adolescente Francisca de Montmorency, apodada Fosseuse. Cuando la joven quedó embarazada, comenzó a presionar a Enrique para que se deshiciera de su supuestamente esteril y abiertamente infiel esposa y se casara con ella. Hay que decir que durante esos tres años de vida en común, Margot había quedado embarazada una sola vez, pero había terminado dando a luz a una hija muerta; además, no era seguro de que la niña fuese hija de Enrique o de alguno de los amantes de Margot.
Como el ambiente en la corte de Nèrac se había vuelto hostil, Margot decidió volver a París. Si bien fue recibida con frialdad por Enrique III y Catalina de Medici, pudo continuar su romance con Champvallon tranquilamente. No obstante, pronto tuvo que abandonar también París, pues quedó embarazada de un hijo de Champvallon y, según distintas versiones, se practicó un aborto, o lo dio en adopción. Al saber esto, el rey se hartó y expulsó a su hermana de la corte en 1583.
Margot quiso regresar a Navarra, pero Enrique no quiso recibirla. Tras 8 meses de negociaciones entre Francia y Navarra, Margot terminó volviendo con su esposo que, entusiasmado con su nueva amante Corisande D'Andouins, le dio una acogida tan glacial como la de su madre y su hermano en 1582. Margot había sido víctima de aquel refrán que siglos después acuñaron los soviéticos: "Cuando alguien tiene demasiados problemas, él mismo se convierte en un problema". La muerte de su amado hermano Alençon en 1584 afligió aún más a Margot.
En 1585 comenzó nuevamente la guerra religiosa en la que se enfrentaron Enrique de Guise, Enrique de Borbón-Navarra y Enrique III (llamada "la guerra de los tres Enriques"). Margot decidió apoyar a su antiguo amante, el duque de Guise, y tomó posesión de Agen, ciudad que formaba parte de su dote y de la que era condesa. Desde allí intentó levantar un ejército y mandarlo a luchar junto con el duque de Guise, pero los habitantes de la ciudad se rebelaron contra ella y la obligaron a escapar. Se instaló en el castillo de Carlat, pero debió irse a causa de un conflicto con el gobernador de la fortaleza (que había sido su amante), así como por la proximidad de las tropas reales. Luego se refugió en el castillo de Ibois, pero el ejército de Enrique III se apoderó de la fortaleza y la hizo prisionera.
En 1586, Enrique III mandó encerrar a su hermana en el castillo de Usson, que había servido de cárcel en el reinado de Luis XI. Escribió: "Cuanto más la conozco, más reconozco la ignominia en la que esta miserable nos ha hundido. Lo mejor que Dios podría hacer por ella, es llevársela". Catalina también repudió a su hija y empezó a pensar en anular su matrimonio con Enrique de Navarra y casarlo con su nieta Cristina de Lorena. Para mitigar sus malas condiciones, Margot sedujo a sus guardias, y para distraerse un poco, escribió sus memorias, que dedicó a su amigo, el historiador Pierre de Brantôme.
En 1588 Enrique de Guise fue asesinado por orden de Enrique III. En 1589 Enrique III fue, a su vez, asesinado por un católico fanático, en venganza por la muerte del duque de Guise. Esto permitió el ascenso al trono de Enrique de Borbón, rey de Navarra, que se convirtió en Enrique IV; con esto finalizó en Francia el reinado de la dinastía Valois y comenzó el de los Borbones, que se extendería -con varias interrupciones- hasta 1830. En 1593 el nuevo rey se reconcilió con su esposa, lo cual mejoró sus condiciones de vida en Usson. Enrique quería anular su matrimonio con Margot para casarse con su amante Gabrielle d'Estrèes. Margot se negó a colaborar, no porque estuviera enamorada de su marido sino porque consideraba una deshonra ser suplantada como reina de Francia por una mujer de baja cuna como Gabrielle. Pero cuando Gabrielle murió en 1599, las cosas cambiaron. Enrique decidió casarse, por motivos políticos, con María de Medici, y Margot accedió a la anulación de su matrimonio, pues no creyó tan vergonzoso ser reemplazada en el trono por una Medici, pariente de su madre.
Tras el matrimonio de Enrique y María en 1600, Margot fue liberada y pudo volver a París. Allí se construyó un palacio suntuoso en la orilla izquierda del Sena, frente al Louvre (hoy desaparecido), donde celebraba fiestas magníficas; también continuó teniendo affaires con hombres mucho más jovenes que ella, incluso adolescentes. Sus relaciones con Enrique IV y María de Medici eran excelentes; ella se ocupó de criar a los hijos de la pareja y los muchos vástagos ilegítimos del rey. Cuando Enrique IV murió asesinado en 1610, María se convirtió en regente de Francia y Margot fue su consejera de confianza. También se llevaba bien con el joven rey Luis XIII, a quien nombró heredero de sus títulos y propiedades. Murió en 1615, y fue la más longeva de los hijos de Enrique II y Catalina de Medici.

2 comentarios:

Seven dijo...

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